Los griegos hacen cola en los bancos pero siguen sin ingresar sus ahorros

La Razón
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Ayer amaneció en Grecia como cada día, pero con una novedad. Las persianas de los bancos se levantaron después de tres semanas de «corralito». A las siete y media de la mañana algunas personas ya hacían cola para realizar operaciones en ventanilla. En frente de una sucursal del Banco del Pireo, Yorgos Thissis espera con un fajo de papeles en su mano. El hombre, de 51 años de edad, dueño de un taller, explica que quiere depositar varios cheques, uno de los cambios más destacados, dado que el cheque es una forma de pago muy habitual en el comercio heleno.

No obstante, para los ciudadanos griegos las limitaciones son idénticas, con una cierta flexibilidad. Ahora el tope de 60 euros diarios es acumulable durante la semana hasta alcanzar los 420 euros. Ayer, sin embargo, algunos pensaban que se podía extraer directamente esa cantidad desde el primer día y se encontraron con la sorpresa de que debían esperar.

La presidenta de la Unión Griega de Bancos, Luka Katseli, hizo un llamamiento a la población para «devolver el dinero a sus cuentas de ahorro» y permitir así acelerar la recuperación económica del país. Según datos del diario heleno «Kathimerini», desde el mes de noviembre pasado se retiraron unos 50.000 millones de euros.

Muchas de las personas que esperan en la cola, sin embargo, reconocen que de momento no van a depositar el efectivo en sus cuentas, «por precaución», como indica Anna Deddes, quien guardará el metálico en casa «hasta que se firme definitivamente el tercer rescate y se levanten todas las limitaciones bancarias». Esa desconfianza de la población también ha dañado al consumo, que ahora además se verá gravemente afectado por la subida del IVA, que entró en vigor ayer como una de las medidas inmediatas exigidas por los acreedores. El aumento de ese tributo del 13% al 23%, sobre todo para los restaurantes, supone un «desastre», como señala el dueño de una «souvlakeria» (bar de tapas, en griego), Stefanos Vappas, quien asegura que la gente está «ansiosa» ante esa subida generalizada de los precios.

En la restauración y los supermercados todavía no se ha notado una bajada de los clientes, según Stefanos, «porque la primera semana muchos están confundidos y no se dan cuenta de lo que gastan hasta final de mes». Donde sí ha hecho mella la subida del IVA es en las gasolineras. Según el encargado de una estación EKO, Max Vlakis, «hoy apenas han pasado coches». El hombre calcula entre un 60% y un 80% de pérdidas para este verano, pese a que el IVA también ha aumentado hasta el 23% en el transporte público. El objetivo para todos los comercios, ahora es «sobrevivir».