Los republicanos se vuelcan con los latinos

El senador Marco Rubio es una de las figuras ascendentes del partido
El senador Marco Rubio es una de las figuras ascendentes del partido

El senador republicano por Florida Marco Rubio trabajó con minuciosidad la réplica que dio ayer al discurso del Estado de la Unión del presidente Barack Obama. Fue su gran momento. Consciente de que de esta intervención dependería su futuro político y sus aspiraciones para convertirse en el primer presidente hispano de EE UU. Por esta razón, se esforzó por responder de forma concisa a Obama. El objetivo de Rubio era desgranar una alternativa a la visión del presidente y presentó una serie de iniciativas para relanzar el crecimiento económico y reducir la deuda pública. La principal discrepancia entre republicanos y demócratas a la hora de abordar al crisis es la tendencia de la izquierda hacia un «Gobierno grande», esto es, más gasto público, mientras los conservadores apuestan por potenciar las capacidades del individuo y facilitar el emprendimiento como causa necesaria para crear riqueza y prosperidad.

En una entrevista previa al Discurso de la Unión con la agencia Ap, Rubio avanzó que los dirigentes republicanos quieren promover políticas que faciliten la creación de empresas para la clase media, que contengan la deuda federal y que controlen el gasto. «No queremos ser simplemente la oposición. Queremos ser la alternativa. Uno llega tan lejos como su talento y su trabajo le permiten. Y es el producto directo de la empresa libre y el gobierno limitado. El presidente nos está pidiendo básicamente que abandonemos todo esto. Nos pide que abracemos los principios de mayor gobierno, más gasto público. Un gobierno grande no te ayuda a salir adelante», indicó el senador en una referencia velada a la doctrina socialista de Obama, al que los republicanos más duros acusan con frecuencia de querer convertir EE UU en Rusia. El senador Rubio no fue el único republicano que ayer expuso las ideas de su partido; el senador Rand Paul, de Kentucky, hijo del congresista Ron Paul, de Texas, realizó también una intervención en nombre del «Tea Party», desde el Club Nacional de Prensa de Washington. La irrupción de este movimiento de bases en 2010 supuso un revulsivo para el Partido Republicano con sus ideas de una nueva política frente a las viejas prácticas de Washington. Tuvo estrellas como la candidata a la vicepresidencia y ex gobernadora de Alaska Sarah Palin, que parecía que podía jugar un papel importante en el futuro de la agrupación, pero que finalmente se fue desinflando a raíz de la nominación del candidato centrista, Mitt Romney, a la Casa Blanca. El gran reto para el Partido Republicano consiste en agrupar a todas las sensibilidades del partido y de las bases en las que el movimiento Tea Party sigue reteniendo influencia para poder resistir estos cuatro años de oposición e ir organizando una alternativa ganadora para las elecciones de 2016. En esta estrategia, el discurso del Partido Republicano hacia las minorías va a sufrir un cambio radical. Prueba de ello fue la utilización del español en alguna de las réplicas de Rubio a Obama. Los latinos están en camino de convertirse en la minoría más populosa y su voto es clave para ganar la presidencia. Obama tiene que agradecer mucho a los hispanos su victoria. Los republicanos no se quieren quedar atrás.