Maduro purga a chavistas históricos por sus críticas

El cese de otro líder de la vieja guardia pone de manifiesto las diferencias entre los grupos de poder del régimen

Maduro (en la imagen, ayer en un acto oficial) ha remodelado su gabinete
Maduro (en la imagen, ayer en un acto oficial) ha remodelado su gabinete

De nuevo historias de traiciones y conspiraciones que quitan el sueño al presidente venezolano, Nicolás Maduro. Un mandatario que no consigue superar ese complejo de inferioridad que arrastra desde que su mentor, el fallecido Hugo Chávez, le nombrase su sucesor. Al dirigente bolivariano le preocupan dos frentes: el Ejército y los halcones chavistas. Y es que tras cuatro meses de protestas, su autoridad se ha visto cuestionada en las calles, pero también dentro de las filas de su propio partido.

Prueba de ello es que durante el último Consejo de Ministros, Maduro llamó a los oficialistas a mantenerse leales a la causa en medio de informaciones que apuntan que en el partido de gobierno hay intensas pugnas internas. «Pase lo que pase, sigamos unidos adelante», afirmó al recordar una frase que pronunció Chávez, e instó a los miembros de su gabinete a mantener una «lealtad profunda» con el proyecto del desaparecido líder político. En las filas del «madurismo» han surgido nuevas grietas y nuevas víctimas. La última se llama Héctor Navarro, ex ministro y miembro de la dirección nacional del partido oficialista PSUV, quien ha sido suspendido por haber apoyado al ex ministro de Planificación, Jorge Giordani, uno de los más cercanos colaboradores de Chávez. Hace una semana, Giordani criticó en una carta a Maduro por incompetente. Los portales de internet prooficialistas como «Rebelión» y «Aporrea» fueron los encargados de difundir la larga misiva en la que criticaba a Maduro y cuestionaba que otorgue «recursos masivos a todos quienes lo solicitan sin un programa fiscal encuadrado en una planificación socialista». Agregaba que «surge una clara sensación de vacío de poder en la presidencia de la república, además de concentración en otros centros de poder, lo que a su juicio destruye la tarea de instituciones como el Ministerio de Finanzas y el Banco Central». «Resulta doloroso y alarmante ver una presidencia que no transmite liderazgo y que parece querer afirmarlo en la repetición, sin la debida coherencia», de la política chavista, añadía la carta incendiaria.

La suspensión de Navarro, un histórico del partido, uno de los padres del modelo económico con que gobernó Hugo Chávez desde 1999 y ministro en varias ocasiones, abre una nueva herida dentro del chavismo. En este contexto, Maduro dijo ayer que «no hay excusa para la traición de nadie al proceso revolucionario» en un acto donde juraron sus cargos algunos de los integrantes de su equipo ministerial. No explicó por qué se iba Giordani.

De la vieja guardia chavista sobrevive un hombre oscuro y poderoso. El ingeniero Rafael Ramírez se ha convertido en el nuevo hombre fuerte de la economía venezolana. A sus cargos de ministro de Energía y Petróleo y presidente de la poderosa petrolera estatal PDVSA –que aporta nada menos que el 96% de las divisas que ingresan al país–, se suma ahora el de vicepresidente del Área Económica. Sin embargo, Maduro nunca comulgó con Ramírez, al igual que tampoco lo hace con el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. Los tres son enemigos entre sí, aunque les mueve un mismo fin: mantener el poder.