Milicias afines al gobierno libio de unidad intentan recuperar las zonas petroleras

Por su parte, responsables de comunicación de la milicia de Jidhran afirman haber conseguido recuperar una parte del puerto de Sidrá

Ras Lanuf (Libia)
Ras Lanuf (Libia)

Por su parte, responsables de comunicación de la milicia de Jidhran afirman haber conseguido recuperar una parte del puerto de Sidrá.

La milicia "Protección de instalaciones petroleras", afín al gobierno de unidad nacional apoyado por la ONU en Trípoli, intentó hoy recuperar el control de los principales puertos petroleros, en un nuevo episodio de la guerra que libran el oeste y el este de Libia.

Responsables de la citada milicia, dirigida por el señor de la guerra Ibrahim Jidhran, informaron a Efe de que cuatro de sus integrantes murieron en los combates que desde esta madrugada se entablaron en los alrededores de las terminales de Sidrá y Ras Lanuf, conquistadas la semana pasada por el gobierno en Tobruk.

"Aviones de combate de un fuerza extranjera bombardearon varias posiciones en Al Hilal al Nafti", una zona asomada al mar pero también al desierto situada entre las ciudades costeras de Sirte (centro) y Bengasi (este), explicó la fuente, que prefirió no ser identificada.

Según su relato, las aeronaves -cuya procedencia ni tipo quiso tampoco revelar- operaron bajo la vigilancia de cazabombarderos egipcios que despegaron la base militar de Al Jaruba, al sur de la ciudad oriental de Al Marey (vecina a Bengasi), desde la que actúan las milicias afines a Tobruk.

En el pasado, drones procedentes de Francia, Estados Unidos y Rusia participaron en operaciones de combate similares bajo el mando del mariscal Jalifa Hafter, jefe del Ejército leal al Parlamento de Tobruk, único gobierno reconocido por la comunidad internacional, y enemigo confeso de Jidhram.

El resultado de la batalla es hasta el momento confuso, ya que ambos bandos se han atribuido la victoria.

Fuentes afines a Hafter aseguraron que sus fuerzas "lograron retener (el control) de las instalaciones petroleras y obligaron a la fuerzas de Jidhram a retroceder"de nuevo.

Por su parte, responsables de comunicación de la milicia de Jidhran afirman haber conseguido recuperar una parte del puerto de Sidrá, mientras proseguían los combates en los alrededores de Ras Lanuf.

A última hora de este domingo, lo único cierto era que la virulencia de este nuevo capítulo de la guerra civil libia había obligado una vez más a interrumpir los trabajos iniciados esta semana para reanudar las exportaciones de crudo y gas, vitales para la economía nacional.

Según explicaron a Efe fuentes petroleras, la contraofensiva de Jidhram hizo que se suspendiera la carga del petrolero que había arribado a Ras Lanuf para trasladar a China el equivalente a 600.000 barriles de petróleo.

Este buque se había convertido esta semana en es el primero en atracar en esta zona de la costa libia desde que hace cerca de dos años las milicias dirigidas por Jidhram se hicieran con el control de la bahía petrolera.

Desde entonces, Jidhram, que en enero repelió un ataque similar por parte de la rama libia del grupo yihadista Estado Islámico (EI) -asentada en la vecina ciudad de Sirte- había logrado mantener una cierta autonomía, políticamente posicionado casi a la misma distancia de Trípoli que de Tobruk.

Sin embargo, en junio decidió sumarse a la alianza de milicias formada por el gobierno de unidad -y dirigida por la poderosa ciudad de Misrata-, que desde entonces trata infructuosamente de liberar Sirte.

Esta coyuntura bélica fue aprovechada la semana pasada por Hafter para arrebatar a Jidhram el control de una zona de enorme valor estratégico y asestar así un golpe mortal a sus rivales políticos de Trípoli en el pulso que libran por asumir el control político y económico.

Nada más confirmarse la conquista de los puertos, el Consejo Presidencial designado por la ONU e instalado en la capital instó a Tobruk a sentarse a negociar su gestión y explotación.

La ONU, por su parte, se apresuró a reconocer la necesidad de que Hafter, un antiguo miembro de la cúpula militar que aupó al poder al coronel Muamar al Gadafi (1969-2011), tenga un papel trascendente en el futuro político y militar del país.

La ofensiva del mariscal ha socavado, igualmente, el futuro del Acuerdo inter-libio de Reconciliación, firmado el pasado mes de diciembre bajo los auspicios de Naciones Unidas, que permitía la formación del gobierno de unidad y al que desde el principio Hafter se opuso.

Reclutado por la CIA a finales de la década de los ochenta y convertido en el principal opositor a Gadafi en el exilio, Hafter regresó a Libia en 2011, al comienzo de la insurrección que acabó con la dictadura de Gadafi, y en apenas cinco años se ha convertido en uno de los principales escollos para la paz.

EFE