Mohamed VI viaja a Francia para poner fin a la crisis bilateral

Rabat negó a París datos clave en la lucha contra el yihadismo

El rey de Marruecos, Mohamed VI
El rey de Marruecos, Mohamed VI

El rey Mohamed VI viajó ayer a Francia en visita privada y tiene previsto reunirse «oficiosamente» con el presidente francés, François Hollande, según asegura el sitio web marroquí «le360», habitualmente bien informado sobre los asuntos de Palacio. El monarca no visita la antigua metrópoli desde hace más de un año, cuando antes era habitual que pasara largas temporadas en su castillo de Betz, a las afueras de París (como hizo en 2011 y en 2013). La crisis entre Francia y Marruecos parece a punto de cerrarse, especialmente desde que el jueves viajara a París el ministro de Justicia marroquí, Mustafa Ramid, para reunirse con su homóloga gala, Christiane Taubira, y tratar de retomar la cooperación judicial entre los dos países, interrumpida por Marruecos desde febrero de 2014.

La razón de aquella interrupción (que afectó a la legalización de matrimonios y divorcios, problemas de herencia y traslados de presos) fue el enfado marroquí por la visita a la residencia del embajador marroquí en París de agentes de la Policía Judicial francesa. Aquellos agentes querían tomar declaración al jefe del contraespionaje marroquí, Abdelatif Hamuchi, denunciado por presuntas torturas en Francia, lo que según el Gobierno de Rabat significó un atropello a los usos diplomáticos y una «provocación».

Pero el conflicto diplomático no quedó ahí, sino que se trasladó a otras esferas, como la policial, ya que la cooperación en seguridad también se congeló y desde hace meses se produce sólo con intermediación española, según fuentes diplomáticas. Al incidente de la residencia del embajador sucedieron otros que sirvieron para alimentar el malestar marroquí, como el minucioso registro por un agente de seguridad en el aeropuerto de París del jefe de la diplomacia marroquí, Salahedin Mezuar, o las palabras del actor español Javier Bardem, que parafraseó a un embajador francés que le había hecho comentarios «hirientes» –según Rabat– sobre Marruecos. A Marruecos le ha disgustado además la actividad pública dentro de Francia de personajes de la oposición marroquí, como el ex capitán del Ejército Mustafa Adib y el ex boxeador Zakari Mumni, que han aprovechado varios foros donde había personalidades marroquíes para «reventar» el acto. Algunos medios han llegado a publicar que Rabat había exigido a París «inmunidad diplomática» para todos sus funcionarios en ese país.