Nueva revuelta contra May en una semana clave del Brexit

Al menos 40 diputados «tories» están dispuestos a forzar la salida de la «premier» ante el malestar por las negociaciones con Bruselas.

La «premier» Theresa May y el líder laborista, Jeremy Corbyn, en la ceremonia por el armisticio de la Gran Guerra

Al menos 40 diputados «tories» están dispuestos a forzar la salida de la «premier» ante el malestar por las negociaciones con Bruselas.

La «premier» Theresa May afronta una semana clave tanto para su carrera como para las negociaciones del Brexit. El proyecto de ley sobre la retirada de Reino Unido de la Unión Europea entrará el miércoles en el Parlamento en la fase de comités. La líder «tory», que perdió la mayoría absoluta en las generales de junio, llevaba tiempo reteniendo esta legislación por temor a una derrota en al menos trece enmiendas a manos de diputados «tories» rebeldes. El problema es que la sexta ronda de negociaciones con Bruselas que tuvo lugar la semana pasada no dio los resultados esperados y ahora 40 diputados conservadores están dispuestos a firmar una carta de censura contra la «premier» para forzar su salida de Downing Street.

Según «The Sunday Times», es posible que no se llegue a un acuerdo preliminar entre Londres y Bruselas en diciembre, como se preveía, y haya que esperar hasta el mes de marzo. Ante esta situación, 40 «tories» están dispuestos a forzar la salida de su líder. A pesar de que para una moción de censura se necesitan 48, la cifra rebela el malestar que se vive en las filas «tories», donde los diputados no sólo están descontentos con el liderazgo de May, sino que no se ponen de acuerdo ante la estrategia para salir del bloque.

Varios «tories» se podrían unir a las demandas laboristas para que, una vez llegado a un acuerdo de divorcio, haya un debate y una votación real al respecto en Westminster. Hasta ahora, May se ha comprometido a presentar una votación simple de tal modo que el Parlamento tendría que acatar el acuerdo tal y como está o votar en contra, lo que provocaría abandonar el bloque sin ningún tipo de pacto, un escenario que afectaría sobremanera a la economía británica.

En Bruselas preocupa –y mucho– la crisis interna que atraviesa el Gobierno británico. Son muchas voces las que advierten de que May es una mera marioneta del ala más euroescéptica del partido. Y en este sentido, la carta publicada ayer por el «Mail on Sunday» les vino a dar la razón. Según el dominical, el ministro de Asuntos Exteriores, Boris Johnson, y el responsable de Medio Ambiente, Michael Gove –ambos se postularon en su día para ser líderes de los conservadores–, han escrito recientemente una misiva a la «premier» dándole instrucciones sobre cómo debe llevarse a cabo el Brexit para que el periodo transitorio posterior al divorcio no se alargue más allá del 30 de junio de 2021.

Una figura importante del partido asegura de manera anónima al dominical que ambos ministros euroescépticos estarían preparando una «revuelta suave» para deshacerse de la debilitada May, a la que califican de su «rehén en Downing Street».

Por si no fueran pocos los frentes abiertos, la líder conservadora podría tener que hacer frente esta semana a una nueva dimisión de uno de sus ministros. Damian Green, el «número dos» del Gobierno y persona de su máxima confianza, está envuelto en el escándalo sexual que azota estos días Westminster.

Según la Prensa, un ex jefe de la Policía Metropolitana sabía del hallazgo de pornografía en un ordenador del dirigente «tory». El material fue encontrado en los ordenadores de Green en el Parlamento mientras las fuerzas del orden hacían una investigación sobre un caso de filtraciones gubernamentales en el año 2008.

El entonces comisario de la Met, Paul Stephenson, fue informado por los detectives que hacían la pesquisa sobre la pornografía, hallada cuando los conservadores estaban en la oposición.

El futuro de Green se presenta ahora incierto a raíz de este escándalo, si bien el político, cuyo cargo es el de primer ministro de Estado (considerado como un viceprimer ministro) ha negado que estas alegaciones sean ciertas.

En los últimos días, los medios revelaron que Bob Quick, un antiguo mando de la Met, había sido el agente que detectó la pornografía, lo que ha agravado la crisis en el Gobierno de May por la polémica sobre supuestos casos de acoso sexual que salpican a varios políticos, entre ellos Michael Fallon, que dimitió hace más de una semana al frente de la cartera de Defensa.