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Internacional

París y Berlín chocan por el embargo de armas a Riad

Macron asegura que es «demagogia» vincular la venta de armamento al asesinato de Jamal Khashoggi, pero Merkel reitera su oposición.

Macron asegura que es «demagogia» vincular la venta de armamento al asesinato de Jamal Khashoggi, pero Merkel reitera su oposición.

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Macron considera «demagógicos» los llamamientos a detener la venta de armas a Arabia Saudí por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi y aboga por sanciones «claras y coordinadas» a nivel europeo contra Riad, pero sólo si se establece de forma rotunda y sin lugar a dudas los hechos sucedidos en el consulado saudí de Estambul.

«Es pura demagogia decir ‘'tenemos que detener la venta de armas’', no tiene nada que ver con Khashoggi. No hay que mezclarlo todo», afirmó ayer el presidente galo, que desde hacía días se veía perseguido por la prensa con la misma pregunta una y otra vez, más si cabe después de la decisión de Alemania de detener la venta de armas como represalia por el crimen.

El pasado domingo, París emitió un comunicado conjunto con Berlín y Londres instando a la «clarificación urgente» de la «inaceptable» muerte de Khashoggi. Después el Gobierno francés había eludido posicionarse respecto a los llamados a aumentar las sanciones contra Arabia. Tan sólo el portavoz del Elíseo, Benjamin Griveaux, expresó el pasado miércoles las intenciones de imponer sanciones a Riad por la muerte de Khashoggi, que incluso fueran más allá de las armas pero sólo cuando el vínculo de responsabilidad «se establezca perfectamente y mientras que los hechos no sean corroborados por nuestros servicios de inteligencia». Macron siguió esa misma línea ayer desde Bratislava, señalando que «si queremos imponer sanciones, habrá que hacerlo en todos los ámbitos. En ese caso, habrá que dejar de vender coches» y apelando a una respuesta conjunta europea. El presidente francés recordó que Arabia Saudí es un socio estratégico de Francia en la región, sobre todo, en la lucha contra el terrorismo. «Cooperamos muy intensamente con ellos y tenemos intereses militares completamente transparentes», señaló.

Desde 2007 hasta 2017, Arabia Saudí fue el segundo cliente más importante de armas de Francia, aunque en la actualidad París es sólo «el octavo proveedor saudí en materia militar, muy lejos de Estados Unidos y Reino Unido», según una fuente del Elíseo citada por la agencia France Presse.

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Presión de la Eurocámara

Casi al mismo tiempo, la canciller alemana, Angela Merkel, insistió ayer que la venta de armas de su país a Arabia Saudí está condicionada a que se aclare el asesinato del periodista y desveló que, en una conversación telefónica que mantuvo el jueves con el rey saudí Salman Bin Abdulaziz, le instó a revelar todos los detalles del caso. En una comparecencia de prensa junto al presidente checo, Andrej Babis, la canciller aseguró que «es necesario aclarar el trasfondo de ese caso y hasta que eso no ocurra, no suministraremos ningún arma a Arabia Saudí». Unas palabras con las que Berlín reitera la postura adoptada hace unos días y que asimismo supone el primer encontronazo con Emmanuel Macron desde que éste asumiera la presidencia de Francia en mayo de 2017.

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Un cruce de palabras que, según la prensa alemana, podría dejarse sentir en París y Berlín a modo de represalias. De hecho, tal y como informó ayer la revista «Der Spiegel», Francia podría estar amenazando al Gobierno federal con la suspensión de un proyecto conjunto para desarrollar un avión de combate si Berlín no da su garantía de que pueda ser vendido sin restricciones en el extranjero; lo que también incluiría a Arabia Saudí. Sin embargo, todo apunta a que Merkel mantendrá su postura. De hecho, la canciller también aseguró ayer que en la UE se está hablando de «cómo seguirá funcionando» la política comunitaria hacia el país árabe y pidió a Arabia Saudí que se involucre «todo lo posible» para paliar la crisis humanitaria que atraviesa Yemen a causa del hambre y la guerra civil.

El Parlamento Europeo votó este jueves una resolución a favor del embargo de armas a Arabia Saudí tras el caso Khashoggi. El texto no es vinculante pero añadía presión a las capitales europeas para que respondan con contundencia a este macabro crimen. Pero las posturas de los Veintisiete están aún lejos de coordinarse por la disparidad de los intereses nacionales.

La decisión alemana lleva asimismo implícita el objetivo de la canciller de auspiciarse como fiel defensora de las libertades en el mundo en un momento en el que, de puertas para adentro, no atraviesa su mejor momento político. La apuesta cuenta con el visto bueno de una mayoría de alemanes o incluso de la esfera empresarial germana y de ahí que finalmente para el Gobierno federal haya prevalecido la situación de los derechos humanos en la monarquía saudí antes que el volumen comercial. De hecho, desde enero hasta fines de septiembre de 2018, según el Ministerio de Economía, el Gobierno otorgó licencias de exportación para armamento por un valor de 416 millones de euros, a pesar de que Arabia Saudí es una de las partes enfrentadas en la guerra en Yemen desde 2015.

Merkel, que acudió a la capital checa para celebrar el centenario del país centroeuropeo, fue uno de los primeros líderes de la UE en decretar un embargo de armas a Riad hasta que no se aclare el asesinato del periodista Khashoggi y participará hoy en la Conferencia sobre Siria en Estambul, en la que participan también los jefes de estado de Francia, Turquía y Rusia. Durante el encuentro, los líderes abordarán diversos aspectos de la guerra siria, con cuestiones como la situación sobre el terreno, el pacto en relación a Idlib y el proceso político, todo ello en el marco de los esfuerzos para tratar de lograr una solución definitiva.

para la guerra.

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