¿Pueden los rusos hallar los mails perdidos de Clinton?

Elecciones reñidas, ciberespionaje y un candidato que pide a su antiguo enemigo que espíe a su actual rival. James Bond estaría encantado

Es muy fácil recuperar correos borrados, más de lo que se piensa
Es muy fácil recuperar correos borrados, más de lo que se piensa

Elecciones reñidas, ciberespionaje y un candidato que pide a su antiguo enemigo que espíe a su actual rival. James Bond estaría encantado

Para comprender el argumento de esta «película» hay que haber visto la precuela. Entre 2009 y 2013, Hillary Clinton (candidata demócrata) ocupó el cargo de secretaria de Estado y ahora el Departamento de Estado ha comenzado a investigar su gestión. Uno de los primeros recursos que se analizó fue su ordenador. Allí se observó que cerca de 30.000 correos electrónicos (la mitad de todos los enviados en esos cuatro años) habían sido borrados ya que eran personales, según declaró la propia Clinton. Cuando Donald Trump, candidato republicano, se enteró de esto puso el grito en el cielo...Y al grito le dio una brújula que marca el Este. «Rusia, si estás escuchando –aseguró en una reciente conferencia– espero que seáis capaces de encontrar los 30.000 emails que han desaparecido. Seguramente la prensa estadounidense os recompensará generosamente por ello». Y para que no quedara duda escribió en Twitter: «Si Rusia o cualquier otra nación tienen los correos borrados, quizás deban compartirlos con el FBI».

¿Quiere decir esto que la cuenta de Clinton ha sido hackeada? No. Pero cuando el director del FBI explica al «Washington Post» que es posible que los servidores donde se alojaban los correos de Clinton hayan sido comprometidos, pero que aún no hay evidencia de que haya sucedido... el mensaje es contradictorio. Sobre todo cuando, según el mismo periódico, las agencias estadounidenses de inteligencia le han asegurado a la Casa Blanca que tienen un alto grado de confianza de que el hackeo venga desde Rusia. Porque, para complicar la trama, los e-mails se habrían filtrado a través de Wikileaks y estarían llegando a la prensa, cortesía de Guccifer 2.0, un supuesto hacker rumano que habría sido el responsable de introducirse en los servidores y recuperar los correos borrados. Aunque por ahora el servicio de inteligencia de EE UU no da mucha credibilidad a que haya sido él. Y entonces llega la pregunta clave,en términos tecnológicos: ¿es tan fácil recuperar correos borrados? Más de lo que pensamos, aun si no son nuestros.

Para ello, es necesario acceder a alguno de los ordenadores conectados al de –en este caso– Clinton. Cualquiera que tenga una cuenta de correo alojada en el mismo servidor o con un ordenador conectado a la misma red es susceptible de ser atacado. Basta enviar e-mails con un archivo oculto, virus o gusano, para que al abrirlo o con sólo borrarlo, el «malware» se active y convierta el ordenador infectado en un zombi que obedece al hacker de modo remoto. Como muestra basta un botón: en 2010, desde España, se infectaron 13 millones de ordenadores en todo el mundo con esta técnica. Una vez conseguido, queda recuperar los archivos borrados. Pese a la creencia popular, no importa mucho que uno pulse la casilla de borrar en un correo o envíe un archivo a la papelera del ordenador. En la mayoría de los casos, lo único que se ha hecho es cambiar una etiqueta del archivo o correo para que, cuando sea necesario más espacio en el disco duro, se pueda reescribir en este archivo. Hasta ese momento, se puede recuperar, ya que está allí, sólo que con otro nombre y en otra ubicación. A veces hasta es posible recuperar el correo, al menos de modo parcial, aunque se haya escrito sobre él. De hecho, borrar por completo y para siempre un archivo es una tarea que puede tomarle al sistema casi tanto tiempo como escribir un documento de similar tamaño. Pero James Bond puede mantener la calma. Lo que le ha sucedido a Clinton es muy habitual, tanto que, según la firma CipherTrust de ciberseguridad, hay 170.000 ordenadores zombis nuevos... cada día.

Ciberataques

- Pérdidas millonarias. El año pasado, las pérdidas causadas por los ciberataques aumentaron a los 350.000 millones de euros.

- Inversión. Según el Future Trends Forum, la industria de la ciberseguridad moviliza ya entre 60.000 y 70.000 millones de euros. Una cifra que podría duplicarse de aquí a 2020.

- Récord. En el mes de abril, se produjeron más de 140.000 millones de ciberataques en el mundo, según la web especializada Sicherheitstacho.eu. Rusia y EE UU fueron los países más atacados.