Política

Putin amenaza con castigar a Occidente

Rusia, acorralada por el bloqueo de Washington y Europa, amaga con «consecuencias concretas». No descarta una subida del precio de la energía en respuesta a «las políticas destructivas»

Vladimir Putin, ayer, en la reunión del Gobierno ruso
Vladimir Putin, ayer, en la reunión del Gobierno ruso

Los gobiernos de la Unión Europea son conscientes de que las sanciones aprobadas el martes por unanimidad contra Rusia traerán consecuencias. El Gobierno de Putin reaccionó ayer tachando de «irresponsable» a la UE por las medidas acordadas. El derribo del avión malasio, en el que perdieron la vida cerca de 300 civiles, ha cambiado la estrategia de Europa hacia Moscú, que no podía hacer oídos sordos a la posición de Rusia en Ucrania y tenía que asumir el riesgo de las sanciones, aunque fuentes europeas lo consideran limitado. Una de las primeras medidas de Rusia ha sido cortar las importaciones de frutas y verduras de Polonia, que aunque lo atribuyen a razones sanitarias, llegan un día después de las sanciones por parte de Europa y Estados Unidos.

No se descarta que se pueda ampliar a toda la Unión Europea, a la que cada año Rusia compra más de 2.000 millones de euros. Ni tampoco que se extienda al sector energético, como señalaron fuentes rusas.

Bruselas y Washington han ido de la mano para sancionar en bloque a Putin. Sus líderes han mantenido contactos constantes para conocer la estrategia a seguir contra Moscú, aunque fuentes comunitarias insisten en afirmar que el paquete de Bruselas «es europeo». Los embajadores ante la UE pactaron primero las sanciones económicas, sin necesidad de una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno, algo que parecía imposible semanas atrás. Por su parte, Estados Unidos hizo pública la ampliación de medidas restrictivas acto seguido de conocer las europeas. La comunidad internacional coincide en que el posicionamiento de Putin en Ucrania le lleva al aislamiento «por decisión propia» y confía en que el acorralamiento y el castigo económico pongan al Kremlin contra las cuerdas y le hagan cambiar de actitud. Hasta el momento, la actuación de Putin en Ucrania le ha salido rentable, pero podríamos asistir a partir de ahora a un posible deterioro si la opinión pública se ve amenazada por esta política. Las sanciones contra Rusia serán revisables. Dependiendo de cómo reaccione Rusia, la Unión Europea y Estados Unidos podrían continuar o abandonar la senda del castigo. Su objetivo es que Moscú se desligue de los separatistas prorrusos y reconozca la integridad territorial y la independencia de Kiev. Los sectores afectados por las sanciones son los mismos a ambos lados del Atlántico: finanzas, energía y armas. Esto le sirve al Kremlin para señalar que Europa «habla con voz de Washington». Los Veintiocho han impuesto sanciones contra Moscú en sectores en los que Rusia depende más de Europa y no al revés, aunque fuentes europeas aseguraron que durante las negociaciones no se sintió ni un ápice de egoísmo por parte de ningún país sobre las posibles consecuencias que pudieran acarrear algunas medidas sobre su nación, sino que primó el objetivo común de castigar al Kremlin.

La dependencia de Rusia de capital extranjero ha sido uno de los factores decisivos para que la Unión Europea ataque a Moscú en temas financieros. Se prohíbe, por lo tanto, la compra o venta de deuda nueva, acciones o bonos con un vencimiento superior a 90 días emitidos por bancos con más del 50% del capital estatal ruso, bancos de desarrollo y sus filiales. Quedan excluidos de las sanciones los préstamos subsidiarios. En 2013, casi la mitad de los bonos de instituciones públicas rusas se emitieron en mercados financieros europeos. Asimismo, los bancos rusos sancionados no podrán emitir en bolsas europeas. El Gobierno de Obama ha sancionado a los bancos VTB, Banco de Moscú y Banco Ruso de Agricultura, cuyas reacciones no se han hecho esperar. Han lanzado un mensaje tranquilizador a sus clientes, asegurando que se sigue operando con «absoluta normalidad» y que las sanciones no afectan a su solvencia. En cuanto al embargo de armas, se prohíbe la compra venta de armas así como el servicio de mantenimiento para nuevos contratos. Aquellos acuerdos firmados con anterioridad a estas sanciones y su asistencia técnica quedan exentos de prohibiciones. La UE vende a Rusia armamento por valor de 300 millones de euros al año e importa por valor de 3.200 millones de euros. En este punto, Moscú reacciona comparándose con Ucrania. «A diferencia de Kiev, que desde hace poco no está sujeto a restricciones similares, Rusia no es parte del conflicto armado en Ucrania», indicó ayer el Ministerio de Exteriores ruso. También se ha prohibido la venta de equipos y de tecnología de uso dual para fines militares. En un principio se contemplaba la sanción también para el uso civil, pero finalmente acordaron centrar la prohibición en el uso militar.

Los países de la Unión Europea exportan bienes de uso dual (civil y militar) por valor de 20.000 millones de euros, informaron fuentes europeas. Por último, acordaron sanciones para prohibir la exportación de tecnología relacionada con la industria del petróleo, que necesitará una autorización previa. Se rechazará, por tanto, la venta de equipamiento para la exploración y la producción de petróleo en «aguas profundas, petróleo de esquisto y exploración en el Ártico». Los proyectos de gas han quedado fuera de las sanciones. En este apartado habrá empresas europeas que se verán afectadas, como es el caso de la británica Repsol, que posee casi el 20% de la petrolera rusa Rosnef, y las relaciones con Rusia repercutirán en su cuenta de resultados.