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Londres

¿Qué pasa si gana el sí?

La Razón
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Si finalmente los escoceses se decantan por romper su unión con Inglaterra, Edimburgo deberá sentarse a negociar con Londres las condiciones del divorcio. Según la «hoja de ruta» de Alex Salmond, Escocia declararía su independencia el 26 de marzo de 2016 y en mayo el nuevo Estado celebraría sus primeras elecciones. Éstos son los mayores puntos de fricción que estarían encima de la mesa.

LA MONEDA

Es la mayor laguna del programa soberanista de Salmond, que reconoce no tener un «plan B» a la libra. Consciente de que una inmensa mayoría de la población escocesa (72%) desea conservar la «pound», Edimburgo confía en que el nuevo Estado mantendrá una unión monetaria con el sur, pero los partidos unionistas de Westminster ya han dicho que no están por la labor. Los expertos prevén cuatro posibles escenarios: mantener las cosas como están, la «esterlinacización» (con la que se mantendría la libra pero sin el respaldo del Banco de Inglaterra), unirse al euro, o crear una nueva moneda.

LA REINA

A un 62% de los escoceses le gustaría conservar a Isabel II como jefa de Estado, como ocurre con los 16 países de la Commonwealth. Según algunos constitucionalistas, esto sería posible, ya que el referéndum del 18-S estriba sobre el Tratado de la Unión entre Escocia e Inglaterra de 1707 y no sobre la unificación de ambas coronas, que se produjo en 1603, cuando Jaime VI de Escocia se convirtió en Jaime I de Inglaterra.

PASAPORTE

Lo más sensato es que, como en el caso de Irlanda, no hubiera controles fronterizos, pero la política migratoria de Salmond, que quiere recibir a 24.000 inmigrantes cada año, despierta las suspicacias de la clase política británica. En el caso de que Escocia entrara en la UE y se adhiriera al Acuerdo de Schengen, probablemente Londres optaría por cerrar la frontera para limitar la llegada de trabajadores comunitarios a su territorio.

SUBMARINOS NUCLEARES

Una de las mayores disputas entre Londres y Edimburgo sería el destino de los cuatro submarinos nucleares Trident estacionados ahora en las aguas del río Clyde. El Gobierno de Salmond es partidario de que el nuevo Estado esté libre de armas nucleares, pero Londres es reacio a trasladar su base a Inglaterra o Gales por su alto coste y su peligrosidad.

NACIONES UNIDAS

En principio, como Estado independiente, Escocia deberá solicitar su ingreso como miembro de la ONU, mientras que Reino Unido mantendría su asiento permanente con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, Edimburgo podría emprender un litigio con Londres si defiende la tesis de que ambos (Escocia y el futuro Reino Unido) son nuevos Estados.

SEDE DE LAS GRANDES EMPRESAS

Para enfado del Gobierno nacionalista de Edimburgo, grandes bancos como el Royal Bank of Scotland o el Lloyd's Banking Group (ambos nacionalizados por Londres durante la crisis financiera) o la aseguradora Standard Life han reconocido que planean trasladar su sede social a Londres en caso de independencia. Una circunstancia de vital importancia si tenemos en cuenta que ambas entidades financieras suman activos doce veces superiores al PIB de Escocia.