¿Qué será del mundo árabe?

La Primavera Árabe marcó un antes y un después en una zona castigada por la represión y el autoritarismo. Hoy, nueve años después, se dan las pésimas condiciones de entonces para que pueda volver a repetirse.

La Primavera Árabe marcó un antes y un después en una zona castigada por la represión y el autoritarismo. Hoy, nueve años después, se dan las pésimas condiciones de entonces para que pueda volver a repetirse.

El 17 de diciembre de 2010, el tunecino Mohamed Bouazizi se quemó a lo bonzo en la plaza de Sidi Bouzid, una pequeña localidad del centro de Túnez. Estaba desesperado. La Policía le había confiscado el carro de frutas con el que alimentaba a toda su familia porque carecía de un supuesto permiso y el joven estalló. La ira de Mohamed prendió un incendio de indignación que se propagó por todo el Magreb y Oriente Medio. Había nacido la Primavera Árabe, la estación del descontento contra tantos regímenes corruptos y autoritarios en los que la población era la última prioridad. Cayeron varias dictaduras, entre ellas Egipto, Libia y Túnez, y en varios países, como Siria o Yemen, se abrió la puerta al infierno de la guerra civil que aún sigue librándose. Casi nueve años después, una exhaustiva investigación llevada a cabo por el «think tank» Cidob y financiada por la Unión Europea, trata de explicarnos hacia dónde va la zona a través de las respuestas de sus protagonistas, los expertos y los ciudadanos. El estudio ha durado tres años y ha mantenido centenares de entrevistas en 29 países para concluir que, en este tiempo, el autoritarismo ha retomado posiciones y vuelve a ser un factor desestabilizador. Hasta el punto de que no se descarta otra Primavera que, en este caso, se levantaría contra unos regímenes mucho más avezados tras aprender la lección de 2011. Pero, más allá de la geopolítica y la estrategia, ¿qué preocupa al ciudadano medio? ¿Dónde deposita sus esperanzas?

Según el citado informe, que juega a adivinar el futuro en dos escenarios, 2025 y 2050, los conflictos siguen siendo la primera preocupación, seguida del terrorismo, el autoritarismo y el extremismo. Muy poco que ver con los quebraderos de cabeza de los españoles. Según el último Barómetro del CIS, el paro, la corrupción y los políticos encabezan nuestra lista de bestias negras.

Sobre los motivos para la esperanza, la juventud, el diálogo y la paz son las mayores fortalezas de la región, según la investigación. Sin embargo, hay que destacar que la respuesta «ninguna» ocupa el quinto lugar. EE UU, Arabia Saudí, Irán y Rusia aparecen como los países que manejan los hilos en este castigado rincón del planeta. Un lugar que sigue siendo el escenario de disputas ajenas a los que allí viven.