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Repunte de la ofensiva yihadista contra Europa, con dos ataques y una intentona fallida

La amenaza yihadista contra occidente, en especial por parte de Daesh, experimenta un peligroso repunte después de una larga campaña publicitaria a cargo del Cibercalifato

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Tres hechos acaecidos en el plazo de una semana denotan, según expertos consultados por LA RAZÓN, que la amenaza yihadista contra occidente, en especial por parte de Daesh, experimenta un peligroso repunte después de una larga campaña publicitaria a cargo del Cibercalifato. Lo cierto es que hasta el cuádruple asesinato de la Prefectura de París, el Estado Islámico sólo había cometido un atentado en Europa en lo que va de año, en concreto en Francia.

El hecho de que hasta el momento no se haya producido ninguna comunicación de las bandas yihadistas para asumir la autoría de los ataques, responde, según las mismas fuentes, a que el terrorismo que preconizan es de carácter espontáneo, mediante la radicalización de determinados individuos por las redes sociales que controlan. Salvo en algunos casos, no existe una comunicación directa entre los autores de los ataques y los cabecillas de la organización criminal.

Tal y como adelantó LA RAZÓN, en el último número de “Al Naba”, el semanario de Daesh, se indicaba a sus seguidores en occidente que cometieran atentados sin esperar instrucciones. Se les aconsejaba que no se fiaran de los imanes de las mezquitas y no les contaran nada de lo que pensaban hacer. Otra cosa es que, como ha ocurrido en Francia, un clérigo haya podido influir en la radicalización del autor de los asesinatos.

En cualquier caso, la ofensiva contra occidente que, desde su derrota en Irak y Siria, ha ordenado Daesh a sus seguidores comienza a cristalizarse en amenazas concretas que se han saldado, de momento, con cuatro personas asesinadas y varios heridos.

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Los países de los “cruzados”, cristianos, han sido siempre objetivo de los terroristas, pero tras la citada derrota militar a cargo de una coalición internacional de la que formaban tropas de dichas naciones, las amenazas, con petición expresa de que se cometan atentados, se han redoblado.

Ayer mismo, en un hecho que las autoridades alemanas no descartan que se trate de un delito terrorista, un camión robado, mediante el sistema de sacar a golpes al conductor de la cabina, embistió a varios coches y dejó heridas a nueve personas en ciudad de Limburg. El autor del ataque, que fue detenido, es un individuo de origen sirio que tenía antecedentes. De 32 años, llegó a Alemania a finales de 2015 y en octubre de 2016 le fue garantizada la protección subsidiaria, que se concede por un tiempo limitado a aquellas personas que no cumplen los requisitos para solicitar asilo, pero que no son expulsados ante los riesgos que podrían enfrentar en su país de origen. En 2017 se le prolongó por otros dos años su estatus, que expiró el pasado día 1, informa Efe.

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Cuando empotró el camión contra varios coches, testigos presenciales le oyeron invocar varias veces a Alá.

El incidente se produce días después de que un converso al Islam, que se había radicalizado con la propaganda que difunde el yihadismo, asesinara a cuatro compañeros de trabajo en la Prefectura de la Policía en París.

El presunto atacante, un trabajador de las instalaciones, mató a tres agentes de las fuerzas de seguridad y a un funcionario administrativo antes de ser abatido a tiros por un joven agente que acababa de incorporarse al servicio. Según los investigadores, el sospechoso, convertido al islam, mantenía contactos con el movimiento salafista.

Algo de esto podría haber ocurrido en España si la Comisaría General de Información (CGI) de la Policía Nacional no hubiera detenido a un individuo de origen marroquí en la localidad madrileña de Parla. Entre el material que se le ha incautado, figura una larga lista de objetivos, en la que había personalidades, edificios oficiales, centros públicos, etcétera.

Su voluntad de atentar estaba clara ya que había adquirido los materiales necesarios para fabricar explosivos caseros como los que utiliza Daesh en sus atentados.

No es que la amenaza yihadista haya llegado, porque siempre ha estado aquí, sino que las bandas yihadistas, de tanto intentarlo mediante la transmisión de consignas a través de las redes sociales, están logrando la captación de potenciales terroristas que pueden pasar a la acción en cualquier momento. Salvo que, como ha ocurrido en España, las Fuerzas de Seguridad lo eviten.

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