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Trump apunta a Rusia como amenaza de Occidente

El presidente americano admite en Polonia que el Kremlin pudo intervenir en las elecciones y critica su expansionismo en Europa. «Dejen en paz a Ucrania», espetó en un encendido discurso antes de acudir al G20.

Trump apunta a Rusia como amenaza de Occidente
Trump apunta a Rusia como amenaza de Occidentelarazon

El presidente americano admite en Polonia que el Kremlin pudo intervenir en las elecciones y critica su expansionismo en Europa. «Dejen en paz a Ucrania», espetó en un encendido discurso antes de acudir al G20.

Hamburgo

Berlín

Ayer, al mismo tiempo que miles de activistas aguardaban en Hamburgo la llegada de Donald Trump al grito de «bienvenido al infierno», en Varsovia una muchedumbre coreaba con entusiasmo el nombre del presidente de Estados Unidos. «Polonia es el corazón de Europa», les contestó en un discurso en el que además recordó las invasiones sufridas durante la Segunda Guerra Mundial por los nazis, Rusia y el posterior levantamiento contra el comunismo. «Occidente nunca desaparecerá», aseguró Trump, aunque su llegada a Europa ha hecho despertar viejos fantasmas y una cierta preocupación ante la brecha que su visita pudiera desencadenar entre los Estados de la Unión Europea.

Llegó la «hora H» y aunque el Gobierno alemán y las distintas diplomacias llevan meses planificando cada detalle del G20, nadie se atreve a pronosticar los recovecos por los que podría discurrir la cumbre que arranca hoy. Por de pronto, Trump rompió con la tradición de visitar primero a uno de sus aliados, como Francia o Alemania, y llegó al viejo continente a través de Polonia. Uno de los Estados más controvertidos y euroescépticos, pero sin duda la escala más gratificante para el presidente estadounidense. El país, controlado por un Gobierno de corte nacionalista y conservador, es todo un paradigma de algunas de las prioridades de la Administración Trump por aumentar el gasto militar hasta el 2% de su producto interior bruto (PIB) o por sus restrictivas políticas migratorias. Compromisos que en Alemania sonaron a reprimenda, a incitación para la UE y sobre todo a una clara señal de lo duras que serán las conversaciones durante la cumbre. No obstante, Trump quiso darse un baño de masas y en su discurso en Varsovia, ya dejó caer unas pistas sobre las tesis que defenderá en Hamburgo.

Así, y un día antes de su primera reunión con su homólogo ruso Vladimir Putin, criticó el comportamiento «desestabilizador» de Rusia en Europa central y del este y pidió al Kremlin que deje de apoyar a «regímenes hostiles» como Siria e Irán, y que apoye a Occidente frente al «enemigo común», el terrorismo islamista. Además, en la rueda de prensa junto a su homólogo polaco, Trump acusó a su predecesor, Barack Obama, de haber sabido de la interferencia rusa en las elecciones estadounidenses y no haber hecho nada porque creía que la candidata de su partido, Hillary Clinton, iba a ganar. Asimismo, Trump advirtió de que habrá «consecuencias» por la «muy mala» y «peligrosa» conducta de Corea del Norte, y afirmó que «habrá que hacer algo» al respecto. El mandatario dijo que no quiere que Pyongyang se convierta en una nueva Siria y pidió a las naciones aliadas que se sumen no sólo a combatir el terrorismo yihadista, sino también la amenaza de Corea del Norte. Trump agregó que la administración estadounidense está analizando varias respuestas «severas» a la actitud de Pyongyang, pero no quiso entrar en detalles al ser preguntado sobre una posible reacción militar de Washington. «Yo no dibujo líneas rojas», aseguró Trump, que recordó el «gran error» que supuso para su antecesor trazar la línea roja de las armas químicas en Siria, porque a su juicio después no actuó consecuentemente cuando se probó su uso por parte del régimen de Asad. Lo que sí subrayó es que EEUU va a «hacer algo» frente a un comportamiento que tachó de «vergonzoso».

En esta línea, Trump se comprometió a salir en defensa de sus aliados en la OTAN después de que en la reciente cumbre de la alianza evitase subrayar que seguía dispuesto a ratificar el Artículo 5 de esta organización militar, por el que todos los socios tienen que responder ante el ataque a uno de ellos. El presidente reconoció haber sido «muy duro» con los aliados que no gastaban el 2% de su PIB en Defensa, pero indicó que gracias a su insistencia el dinero está fluyendo ahora hacia la Alianza Atlántica. Al respecto, el Gobierno polaco adelantó que su país comprará misiles estadounidenses tipo «Patriot», que formarán parte de la defensa del país contra posibles agresiones de Rusia y aceptó la oferta estadounidense de empezar a recibir con asiduidad envíos de gas natural licuado para reducir su dependencia del gas ruso.

Tras su paso por Polonia, Trump llegó ayer por la tarde a Hamburgo en la que es su primera visita oficial a Alemania y su primer G20. Un encuentro que viene precedida de una serie de tensiones por la postura de la nueva Administración estadounidense sobre el libre comercio y su decisión de salir del Acuerdo del Clima de París. Trump se verá obligado a despejar todas las incógnitas y dejar claro cuál va a ser el estilo de su Administración a la hora de ejercer el papel de líder de la primera potencia mundia.

A su llegada a Hamburgo a las 15:37 a bordo del Air Force One, el presidente de EE UU se reunió con la canciller alemana Angela Merkel quien, previo al encuentro, reconoció que las negociaciones son «difíciles» y no quiso aventurar ningún resultado del encuentro hasta que se celebren todas las sesiones plenarias. Con todo, el papel de la canciller es vital y a pesar de las alusiones de Trump a poniente, los medios alemanes coinciden en que sólo a ella le corresponde la tarea de defender un Occidente libre.