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Trump revoca el plan de Obama para abandonar las energías sucias

El Gobierno de EE UU da vía libre a los Estados para decidir la cantidad de emisiones de las centrales de carbón.

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Nueva York.

Tiempo de lectura 2 min.

20 de junio de 2019. 01:37h

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Julio Valdeón Nueva York. 20/6/2019

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La Casa Blanca, a través de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), ha dado luz verde a los Estados para que puedan decidir las cantidades de dióxido de carbono que pueden emitir las centrales eléctricas de carbón. Un golpe en la línea de flotación de una de las medidas estrella del Gobierno de Barack Obama, que aspiraba a reducir las emisiones de carbono mediante el procedimiento de restringir la producción de electricidad a partir del carbón. El Plan de Energías Limpias, así fue bautizado, debía de entrar en vigor en 2020. Y el sector de la energía no reaccionó complacido. Jack Gerard, presidente del American Petroleum Institute, explicó en su momento que “la industria del gas y del petróleo lidera la lucha para reducir el metano, y lo último que necesitamos son más regulaciones costosas que incrementarán el coste de la energía para los estadounidenses”.

Varios años después Donald Trump vuelve a hacer buena una vieja promesa y lanza un cable a las industrias de las energías fósiles, en pie de guerra contra el El Plan de Energías Limpias. Por supuesto que la medida será respondida casi de inmediato ante los tribunales, y que serán muchos los Estados, como California o Nueva York, que seguirán adelante con sus planes para cortar las emisiones. Pero correrá de su cuenta y será de su estricta jurisdicción. Obama justificó la medida no solo en base a las evidencias científicas acumuladas respecto al calentamiento global, sino, de forma más prosaica, a los miles de muertes, no menos de 3.000, relacionadas con las emisiones de estas plantas.

Pero la EPA, dirigida por Andrew Wheeler, no es ya la de los años de Obama. Para empezar ha visto cómo su presupuesto era recortado de forma severa. Por no referirnos a que el propio Wheeler, un veterano de Washington con experiencia en los Gobiernos de Bush padre, es un reconocido lobbista de la industria del carbón. Las acusaciones de lobbista no parecen frívolas o exageradas. La revista “Time” informó en julio de 2018 que Wheeler ha trabajado para el Faegre Baker Daniels Consulting, que tiene como mejor cliente a la compañía minera Murray Energy, que, a su vez, pagó “a la firma de Wheeler al menos 300.000 dólares cada año entre 2009 y 2017”. A su vez el “New York Times” publicó que “el director de Murray Energy, Robert Murray, donó 300.000 dólares a la investidura del presidente”.

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