Tsipras: «No hablo italiano, pero Renzi y yo hablamos el mismo idioma»

Con igual corte y pelo moreno, estatura similar, misma edad (40 años) y parecido traje de color oscuro, Matteo Renzi y Alexis Tsipras sólo se diferenciaban a primera vista por la corbata y el pañuelo en el bolsillo de la americana que lucía el primero. La imagen que ambos ofrecieron ayer antes de su entrevista en el palacio Chigi, sede de la presidencia del Gobierno en Roma, parecía casi un intento del primer ministro italiano por reivindicar la pasión por la elegancia en el buen vestir propia de su país.

Antes de aterrizar en Roma, el Gobierno griego había sorprendido a los mercados con una propuesta financiera que propone canjear su deuda por bonos vinculados con el futuro crecimiento de la economía helena. En declaraciones al diario británico «Financial Times», el ministro de Finanzas heleno, Yanis Varufakis, subrayó que Atenas ya no pide una quita de la deuda externa de 315.000 millones, sino que reclamará una serie de canjes de deuda para aliviar su carga. Un primer bono estaría vinculado al crecimiento económico nominal y sustituiría a los préstamos concedidos por sus socios europeos, mientras que el segundo, al que se refirió como «bonos perpetuos», sustituiría a la deuda griega en manos del BCE.

El ministro defendió que esta propuesta de canje de deuda sería una forma de «ingeniería de deuda inteligente» que evitaría la necesidad de utilizar el término «quita», que es políticamente inaceptable para Alemania y otros países porque da la sensación que implicará pérdidas para sus contribuyentes.

El nuevo jefe del Ejecutivo griego viajó a Italia en una etapa más de su gira europea para consensuar el ajuste en la deuda pública de Atenas que pretende llevar a cabo su Gabinete. Renzi, que pilla a la legua las oportunidades políticas y comunicativas, utilizó la rueda de prensa posterior a su conversación con el líder de Syriza para protagonizar un espectáculo casi teatral. «Alexis ha dicho con una expresión muy hermosa que sólo se pondrá la corbata cuando Grecia salga de la situación de dificultad y de crisis», dijo, mientras llevaba en la mano izquierda un paquete. «Y nosotros queremos echarle una mano a Grecia, que no significa dar siempre la razón, pero queremos que cuando Grecia salga de la crisis, porque llegará ese momento, Alexis pueda usar una corbata italiana». Renzi terminó sus palabras dándole la corbata conmemorativa del semestre de Presidencia italiana de la Unión Europea, que finalizó el pasado 31 de diciembre. El gesto fue recibido con una carcajada por el auditorio y por el propio jefe del Gobierno griego, que obsequió por su parte al líder italiano con un disco de música folclórica de su país.

No fue el único pasaje divertido del encuentro entre Renzi y Tsipras, que contempló con cara de guasa la escena del regalo. En el momento de elegir los podios desde los que atender a los medios de comunicación, el líder del Partido Democrático (PD) le dijo a su colega griego: «Me pongo a tu izquierda, aunque no resulta fácil». «Me pasé mi primer año de primer ministro acusado en la UE de ser un peligroso hombre de izquierdas y en Italia de ser un peligroso hombre de derechas. ¡Para mí la llegada de Alexis es una bendición!», bromeó.

Tras haber recibido el día anterior una llamada telefónica de la canciller Angela Merkel, para que no cediera ante la intención de Tsipras de reestructurar la deuda pública de su país, Renzi dio muestras de una gran diplomacia. La sintonía entre los dos líderes fue amplia, como reconoció el propio Tsipras: «No hablo italiano, pero Renzi y yo hablamos el mismo idioma». A continuación abogó por que Europa «cambie de rumbo» consiguiendo que sea el crecimiento económico el que lleve, «a través de las reformas, a Estados más funcionales».

Más reformas

En lugar de las «políticas del miedo y de la incertidumbre», se debe apostar por «la cohesión social y el crecimiento», pidió el primer ministro griego. Aunque no quiso entrar en detalles sobre la reestructuración de la deuda pública contraída por su país con la troika, sí que pidió «el tiempo necesario» para conseguir una reactivación de la economía heléna medio plazo «que incluya las necesarias reformas en todos los campos». «Nos comprometeremos con la UE a no crear nuevo déficit y a alcanzar el equilibrio presupuestario llevando a cabo las reformas», prometió Tsipras.

A su lado, Renzi pidió que se interpretaran las recientes elecciones griegas, ganadas ampliamente por Syriza, como un «mensaje de esperanza que viene de una completa generación de personas que piden mayor atención hacia quienes están sufriendo la crisis». «Tenemos la misma edad», recordó el líder italiano, «aunque venimos de experiencias diversas y pertenecemos a familias políticas diferentes. Pero tenemos en común la idea de devolver a la política la posibilidad de cambiar las cosas».