Tsipras reabre la televisión pública

Un presentador de la emisora pública durante el primer programa de radio que se emitió ayer tras la reapertura del ente público. Los salarios serán renegociados
Un presentador de la emisora pública durante el primer programa de radio que se emitió ayer tras la reapertura del ente público. Los salarios serán renegociados

La ERT volvió ayer a emitir tras dos años en negro y los 1.600 empleados fueron readmitidos. La cadena cuesta 300 millones al año y era una de las promesas más simbólicas de Syriza.

«Buenos días. Están viendo la televisión pública de Grecia. La ERT vuelve a emitir». Con esa frase el presentador Nikos Aguelidis iniciaba el noticiero matinal a las seis. El de ayer, sin embargo, fue un programa especial para Aguelidis: era el día de la reapertura de la ERT, la televisión pública helena, justo dos años después de su cierre. «Llevo dos décadas trabajando en esta casa y sentándome en frente de la cámara, pero esta vez me he puesto más nervioso de lo habitual. De camino hacia la tele he llorado», explica a LA RAZÓN el presentador. Como él, otros 1.600 compañeros han recuperado su puesto tras la ley impulsada por Syriza para recontratar a los funcionarios despedidos por el anterior Ejecutivo conservador. Muchos de ellos decidieron emitir por internet y abrir 19 emisoras bajo la plataforma «Open ERT», que sirvió como herramienta de protesta. «Trabajamos dos años sin cobrar para hacernos escuchar. Mi familia, mis tres hijos, han sufrido mucho durante este tiempo», reconoce Aguelidis. Para el periodista, ahora el objetivo es «no dejar al Gobierno intervenir en los contenidos, como sucedía antes». Sin embargo, parece que esto no será sencillo. Hace dos semanas el Parlamento ratificó la candidatura de Lambis Tagmatarjis como director general de la nueva ERT. La decisión de conceder este cargo a quien fue el jefe de la televisión durante el Gobierno socialista de Yorgos Papandreu ha generado duras críticas entre las filas de Syriza y entre parte de los trabajadores. El otro escollo por superar será la adaptación de los recontratados que mantuvieron su trabajo en Nerit, como pasó a llamarse la versión reducida de la cadena.

Otro de los flecos por concretar son los salarios, que previsiblemente serán más bajos. El presentador Aguelidis, por ejemplo, cobraba 2.800 euros mensuales y calcula que ahora le tocarán unos 1.100, mientras que el electricista Panagiotis estima que pasará de los 1.050 euros a los 850. Algo inferiores eran los sueldos de los empleados de Nerit. En su caso, Dimitris recibe 972 euros incluyendo horas extra, «una cantidad misérrima para un periodista con treinta años de experiencia», lamenta. Para Nikos, el presentador reincorporado que ayer puso cara y voz a los primeros segundos de la nueva ERT –con un coste anual de 300 millones de euros–, considera esa decisión un «movimiento político» del Gobierno, pues se trata de una de las promesas más significativas de Syriza debido a la presión social y a su carga simbólica: Grecia fue el primer país europeo sin un ente público de radiotelevisión. De ello hicieron gala en el nuevo boletín matinal la presidenta del Parlamento, Zoé Konstandopoulou, y varios ministros que pasaron por el plató.