Identificados los tres suicidas del aeropuerto de Estambul

Turquía apunta al Estado Islámico como autor del atentado con 43 muertos

Fotograma de las cámaras de seguridad del aeropuerto de estambul que registró a los tres terroristas suicidas
Fotograma de las cámaras de seguridad del aeropuerto de estambul que registró a los tres terroristas suicidas

Los tres terroristas suicidas que llevaron a cabo el atentado del pasado martes en el aeropuerto Ataturk de Estambul han sido identificados como un ruso, un uzbeko y un kirguís, según ha revelado este jueves un responsable gubernamental turco.

Los tres terroristas suicidas que llevaron a cabo el atentado del pasado martes en el aeropuerto Ataturk de Estambul han sido identificados como un ruso, un uzbeko y un kirguís, según ha revelado este jueves un responsable gubernamental turco.

Aunque el Gobierno turco se niega a desvelar detalles de la investigación sobre el atentado de Estambul del pasado martes, la Prensa local empieza a desvelar detalles de los tres presuntos kamizakes, cuyas identidades no han sido desveladas. Según lo publicado ayer, éstos serían naturales de Rusia –de la república de Daquestán–, Uzbekistán y Kirguizistán y habrían combatido en las filas del Estado Islámico en Faluya. Posteriormente se trasladaron a Raqa, y desde ahí viajaron a Turquía hace un mes para perpetrar el ataque, portando los chalecos explosivos y las armas que utilizaron en el aeropuerto de Kamal Ataturk. El ciudadano ruso habría sido identificado porque se dejó el pasaporte en un piso del barrio de Fatih alquilado por los terroristas. Estos habrían clausurado las ventanas e instalado un sistema de aire acondicionado para evitar ser vistos por los vecinos.

Citando fuentes anónimas de las Fuerzas de Seguridad, el diario «Hürriyet» afirmó ayer que el plan inicial de los terroristas era reunir en un punto al mayor número posible de pasajeros para cometer una matanza aún mayor. El explosivo elegido para ello sería una mezcla de RDX y TNT.

Los terroristas pertenecerían a la La Wilaayat (provincia) del Cáucaso del Estado Islámico, que cuenta con unos 4.000 combatientes, la mitad de los cuales, según datos de los servicios internacionales a los que ha tenido acceso LA RAZÓN, luchan actualmente en Siria e Irak. Estos individuos, que han luchado en distintas zonas del mundo, en especial contra el Ejército ruso, están considerados como de los mejores de la banda yihadista, al frente de la cual se haya Abu Bark al Bagdadi. Se trata de yihadistas fanatizados con gran experiencia de combate con todo tipo de armas. Los tres estaban encuadrados en Siria dentro de una «katiba» (unidad de combate) formada mayoritariamente por individuos pertenecientes a las antiguas repúblicas soviéticas.

La Wilaayat del Cáucaso se constituyó a comienzos de 2015, cuando algunos de los comandantes del «Emirato» de la zona desertaron y juraron su lealtad a Abu Bakr al-Bagdadi, cuyo portavoz, Abou Mohammed al-Adnani, se apresuró, en junio de ese año, a hacer público un comunicado en el que aceptaba dicho juramento. Como gobernador de la nueva provincia fue nombrado Abu Mohammad al-Qadri. La nueva provincia incluía Daguestán, Chechenia, Adiguesia y Kabardino-Balkaria, y su formación fue posible después de la muerte del anterior comandante, Aboü Mohammed el Dagastano, que se oponía a la presencia del Estado Islámico en las zonas que controlaba. El hecho de que los yihadistas del Cáucaso hayan enviado a la mitad de sus hombres a Siria e Irak se debe a que algunos de ellos no contaban aún con la suficiente experiencia para poder luchar contra un ejército tan profesional como el ruso.

La matanza de 43 personas en el aeropuerto Kamal Ataturk pone de manifiesto los fallos de la seguridad en Turquía, que en el último año ha sido fuertemente golpeada por el terrorismo. Un país amenazado por grupos separatistas turcos y yihadistas, que han causado la muerte de más de 300 personas y miles de heridos, debería estar en alerta máxima. Medios independientes turcos revelaron que los servicios de inteligencia turcos advirtieron hace 20 días de la posibilidad de un ataque terrorista en el principal aeropuerto de Estambul y, sin embargo, las medidas de seguridad no se incrementaron.

Ante una carnicería de estas características, la oposición turca no ha tardado en culpabilizar al Gobierno por no haberlo evitado. La respuesta de Ankara ha sido lanzar una redadas por todo el país y detener a cientos de sospechosos, vinculados con el EI, entre ellos varios extranjeros. Desde el Parlamento, los tres grupos de la oposición han demandado una comisión de investigación sobre fallos de seguridad en el aeropuerto. Sin embargo, la petición formulada por los socialdemócratas, nacionalistas y prokurdos ha sido bloqueada por la mayoría absoluta que ostenta el gobernante Partido de la Justicia y Desarrollo (AKP).