Turquía garantiza a Merkel que frenará el flujo migratorio

La Razón
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La primera cumbre intergubernamental celebrada ayer en Berlín entre Alemania y Turquía, en la que reinó un clima de entendimiento, estuvo dominada por la crisis migratoria. El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, se comprometió por escrito a «reducir las entradas de refugiados de manera sustancial», mientras la canciller alemana, Angela Merkel, le aseguró que Ankara recibirá los 3.000 millones de euros prometidos por Bruselas para la gestión del flujo de refugiados en su país. Ambos gobiernos se comprometieron a mantener una estrecha cooperación para combatir el imparable flujo migratorio, uno de los grandes retos europeos que ha supuesto un goteo de presiones a la canciller, el más importante desde que asumiera el cargo.

La imponente cancillería en Berlín fue el escenario donde se redactó un programa de trabajo conjunto que se materializará ante el Consejo Europeo el próximo 18 de febrero, al que Turquía podría acudir como invitado. Esta reunión resulta de vital importancia en el contexto migratorio. Firmemente convencida en no autorizar un cierre de fronteras ni en fijar una cuota máxima de entradas anuales, Merkel apuesta por atacar parte del problema desde Turquía, un país que sirve geográficamente de unión entre Asia y Europa. Este lugar de paso clave para los refugiados sirios que anhelan cobijo en el Viejo Continente, juega, por tanto, un papel esencial en la estrategia de la canciller.

Persiguiendo este objetivo, Merkel se comprometió a destinar a Turquía los fondos de la Unión Europea que servirán para invertir en «proyectos de educación y mejores servicios de salud para los refugiados», que ya se cuentan por 2,5 millones en el país. Por su parte, Davutoglu estimó que los 3.000 millones de euros que la UE le prometió en septiembre podrían resultar insuficientes para desempeñar las tareas de gestión y volvió a pedir apoyo a los 28. Ya lo había hecho en precedentes ocasiones afirmando que la cuestión migratoria «no es un problema alemán ni turco, ni siquiera un problema sirio. Es un problema mundial». La actitud amable y benevolente que ha adoptado ahora Alemania beneficia a Ankara de forma importante, ya que Merkel está «revalorizando diplomáticamente» el país, según la estimación del diario «Die Welt». Gracias a esto, Turquía no sólo recibirá el dinero prometido, sino que el camino para su adhesión a la UE se pinta tras este encuentro más despejado que nunca. Aunque aún tiene por delante la tarea de convencer a Bruselas, que ha dado un tirón de orejas al líder turco, declarándose «poco satisfecha» con su cooperación con los 28.

En febrero, la Unión Europea y Turquía harán un balance de las acciones emprendidas para frenar la inmigración ilegal a Europa a través del Mediterráneo y evitar tristes sucesos como los de ayer, triste jornada en la que 43 refugiados, la mitad de ellos niños, perecieron en varios naufragios entre las costas griegas y turcas.

En la primera reunión conjunta, los gobiernos de Turquía y Alemania trataron además temas como la batalla común contra el terrorismo, doce días después de los sangrientos ataques de Estambul que se cobraron la vida de diez ciudadanos germanos, y la lucha del pueblo kurdo en Turquía.