Tzachi Hanegbi: «Occidente cree que tras el acuerdo Irán modificará su modo cruel de actuar»

Tiene una larga trayectoria política y es una de las personas más cercanas en el Gobierno al primer ministro en funciones, Benjamin Netanyahu. El viceministro de Exteriores de Israel, Tzachi Hanegbi, explica en una entrevista a LA RAZÓN los principales miedos que tienen para no confiar en el acuerdo nuclear con Irán ni en las propias autoridades iraníes.

–El respaldo unánime del Comité del Senado de EE UU a que el Congreso vote el acuerdo nuclear con Irán, ¿es un gesto simbólico por parte del presidente Obama?

–No. Es de todo menos simbólico. Es muy práctico e importante. Fue un voto anónimo y tanto republicanos como demócratas lo apoyaron. Lo que viene a decir es que no podrá ser vetado por el presidente si hay tal compromiso. El Congreso tendrá que revisar el acuerdo después del 30 de junio. No sabemos el resultado aún, pero es un hecho relevante porque incluye a otro actor, al Parlamento más influyente del mundo, y no sólo a los líderes del Grupo 5+1. Creemos que añadirá la seriedad que necesita y ser revisado.

–Obama insiste en que Israel no se sienta inseguro. A partir del acuerdo sabremos qué ocurre dentro de las instalaciones nucleares, algo que ahora desconocemos...

–Tenemos nuestras preocupaciones porque la perspectiva de EE UU es de una superpotencia. Irán no está planeando atacarles. A pesar de que las masas griten «muerte a América» en cada manifestación, no es una visión real. Pero Israel es muy pequeño y sólo somos ocho millones de ciudadanos. Nos gustaría ver a Irán, sin duda, desmantelar su programa nuclear sin ninguna concesión y sin legitimación a sus planes de enriquecimiento de uranio. Por supuesto que creemos en las buenas intenciones de EE UU y Obama, pero tampoco olvidamos que a lo largo de la historia (y no lejana) algunas de las estrategias que EE UU sentía que eran optimistas han sido desacertadas. Lo acabamos de ver en Yemen: hace varios meses, el presidente alardeó del éxito de su política allí... Otro ejemplo, y esta vez nuclear, es Corea del Norte. Su estrategia no ha sido tan positiva como reflejaron durante años. Recuerdo a Bill Clinton en 1996 declarar que el acuerdo entre EE UU y Corea del Norte probaba que Pyongyang no se atrevería a desarrollar capacidades nucleares. Corea del Norte desafió este acuerdo de manera agresiva y es actualmente un Estado nuclear.

–Al ser preguntado por los tuits de Jamenei, el ministro de Exteriores iraní contestó que «Israel es un régimen de ‘apartheid’ que debe ser remplazado por uno democrático». ¿Qué opina al respecto?

–Vimos al líder supremo de un Estado importante, Ali Jamenei, explicando en Twtitter los nueve motivos por los que Israel debe ser físicamente borrado y nunca se han retractado de esta visión fanática de crueldad. El exterminio de ocho millones de personas es su creencia interna, de una dedicación fanática religiosa, que en suma es como la yihad, el motivo de cada una de sus políticas. Por lo que no me sorprenden las respuestas del ministro Zarif, él habla inglés perfecto, es un hombre muy agradable... pero no puede rechazar esta línea de pensamiento: un genocidio, porque matar a todos los israelíes es un genocidio. Al igual que los nazis lo intentaron y, tristemente, fueron exitosos en ello hace tiempo. Ésta es otra de las grandes razones por las que a un país así no se le puede permitir tener capacidades nucleares.

–¿No ha echado de menos en todas las negociaciones nucleares y el martes en España, asuntos tan importantes como los derechos humanos en la contraparte iraní?

–Eso es exactamente otro importante segmento de nuestro criticismo a la manera en que el grupo 5+1 ha llevado a cabo las conversaciones. Se han concentrado sólo en los aspectos tecnológicos del programa nuclear y han ignorado parte de lo que su socio es. Irán el año pasado ejecutó a más personas que cualquier otro país del mundo. Los derechos de los homosexuales son inexistentes, los de las mujeres se están deteriorando. Una mujer violada que actuó en defensa propia fue ejecutada. Hay cientos de opositores arrestados en la infame cárcel de Evin. Es un despiadado y cruel régimen. Tampoco olvidamos la revolución de 2009, cuando disparó a sus ciudadanos: al menos 30 jóvenes fueron masacrados y hubo 500 detenidos. Esto tenía que estar sobre la mesa. Desafortunadamente, Occidente tiene la ilusión de que con el acuerdo, Irán va a cambiar su modo de actuar. Pero si a partir de ahora cada vez son más ricos y aliviamos su aislamiento, no podemos esperar que cambien sus normas, muy al contrario, se volverán más desafiantes.

–¿Estará en el próximo Gabinete israelí? ¿Cuáles serán las líneas de Netanyahu?

–Una vez se llegue a una coalición y se repartan las distintas carteras entre nuestros cuatro socios, el partido decidirá sus cargos. Estaré en el Gobierno, sin duda. Netanyahu no hará cambios específicos. Sus grandes líneas serán: la solución de los dos Estados y la búsqueda de la paz con los palestinos, su campaña en contra de un Irán nuclear, evitar escaladas de violencia con Hamas en Gaza y Hizbulá en el norte y ampliar el apoyo árabe en la región, no sólo con Jordania y Egipto. En el plano interno, hará reformas para que sea más fácil para los jóvenes adquirir una vivienda.