Internacional

Un Gabinete con una agenda rupturista y liberal

El juez Sergio Moro y el «Chicago Boy» Paulo Guedes destacan entre un Gobierno capitaneado por siete militares.

El juez Sergio Moro y el «Chicago Boy» Paulo Guedes destacan entre un Gobierno capitaneado por siete militares.

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El Gabinete conformado por Jair Bolsonaro tiene 22 ministros, siete menos de los que había hasta ahora. El nuevo presidente ha nombrado a siete militares para diferentes carteras. También ha designado a siete políticos y a ocho técnicos para su equipo ministerial. Del total, solo dos son mujeres y ninguno afrodescendiente pese a que Brasil cuenta con una gran población negra. Bolsonaro se ha rodeado de personajes que comparten su visión del mundo, basada en el cristianismo, la defensa de los valores tradicionales, la admiración por el estamento militar y un rechazo a la globalización que se convierte en visceral cuando se habla de izquierdismo. La elección de su Gabinete, al decir de varios analistas, rompe una tradición política brasileña. Los últimos presidentes pactaban el nombre de muchos de sus ministros con diferentes partidos a cambio de apoyo parlamentario.

La tradicional fragmentación en el Congreso ha favorecido este sistema de captación de apoyos que acabó degenerando en un entramado de corrupción que estalló con el «caso Mensalao», que salpicó de lleno al Partido de los Trabajadores (PT). Entre los ministros del Gabinete sobresale la figura del ex juez Sergio Moro, nombre clave en la operación judicial «Lava Jato», que acabó con el presidente Lula da Silva en la cárcel. Moro ha prometido perseguir la corrupción caiga quien caiga, pero para el PT su nombramiento es una aberración que demuestra que el juicio contra Lula estaba politizado.

Paulo Guedes será el cerebro de la economía brasileña. Es partidario de las privatizaciones y de los recortes en el gasto social, de la rebaja de impuestos y la desregulación del Estado. Al frente del Banco Central y de la petrolera pública Petrobras ha puesto a graduados de Chicago, como él. Guedes será quien decida cuáles de las 138 empresas públicas brasileñas serán puestas a la venta. Muchos politólogos prevén un choque con los militares, tradicionalmente partidarios de un sector estatal fuerte y alérgicos al neoliberalismo. El diplomático Ernesto Araujo, ministro de Exteriores, es un admirador declarado de Donald Trump, del que dice que «puede salvar a Occidente». Muy polémicas fueron sus ideas en un artículo en el que negaba el cambio climático y atizaba a la izquierda: «Ellos quieren una sociedad donde nadie nazca, ningún bebé, mucho menos el niño Jesús. Pregunto incluso si el sadismo abortista de la izquierda no proviene de una pretensión nihilista de, en cada bebé, estar matando a Cristo antes de nacer».

El general Hamilton Mourao es el vicepresidente y su discurso político es para algunos más duro que el de Bolsonaro. Mourao es hijo de un general que tuvo un papel importante en el golpe militar de 1964. Defensor a ultranza de la mano dura, es también un adalid de la familia tradicional: «Las familias sin la figura del padre y el abuelo, y solo con la madre y la abuela, son fábricas de elementos desequilibrados que tienden a ingresar en bandas de narcotráfico», dijo en el pasado. Onyx Lorenzoni ha sido designado como jefe de Gabinete. Fue diputado desde 2003 y es uno de los elegidos con más trayectoria política a sus espaldas. Hace dos años, Lorenzoni reconoció que había cobrado dinero sucio de JBS, la mayor empresa de carne bovina del mundo. Ahora está siendo investigado. La Procuraduría General de la República cree que obtuvo recursos ilegales en 2014. Otro investigado es el propio Guedes por supuestos «beneficios económicos» a partir de posibles «crímenes de gestión temeraria o fraudulenta» de inversiones de fondos de pensión.

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La abogada Damares Alves, pastora evangélica y contraria al aborto, se ocupará del Ministerio de Derechos Humanos, Familia y Mujeres. «La mujer nació para ser madre», ha llegado a decir. También animó a las violadas a dar a luz con el argumento de que «es un problema que dura solo nueve meses». Pese a ser contraria a los matrimonios homosexuales, no va a pedir su derogación. Ricardo de Aquino Salles se pone al frente de la cartera de Medio Ambiente. Es un defensor de los grandes terratenientes, que poseen un poder considerable en el Congreso brasileño. En la campaña usó el número 3006 para su candidatura, en referencia a un calibre de municiones usado contra los miembros del Movimiento de los Sin Tierra.