Un nuevo ataque en Alemania reaviva el rechazo al refugiado

Un joven sirio mata con un machete a una mujer y hiere a otras dos personas en la localidad de Reutlingen. El país mantiene la alerta terrorista tras sufrir cuatro ataques en una semana.

Un joven sirio mata con un machete a una mujer y hiere a otras dos personas en la localidad de Reutlingen. El país mantiene la alerta terrorista tras sufrir cuatro ataques en una semana.

Alemania culminó ayer una de sus semanas más tensas y dramáticas, con tres acontecimientos, dos de los cuales han sido protagonizados por refugiados, uno de ellos, un acto terrorista del que se responsabilizó el Estado Islámico. Tras el ataque con hacha del lunes en un tren regional de Wurzburgo y la desoladora matanza de Múnich, un refugiado sirio armado con un machete atacó a tres personas en las proximidades de la estación de tren de Reutlingen. Mató en el acto a una polaca, que estaba embarazada, e hirió a dos personas antes de ser detenido.

Según el gabinete de prensa de la Policía, el sospechoso es un ciudadano de 21 años de origen sirio que tramitaba su solicitante de asilo en Alemania y podría llevar poco tiempo en el país. Su nombre ya era conocido por haber cometido otras agresiones. Los motivos del crimen siguen sin estar claros, pero según, el diario «Stuttgarter Zeitung», el asesino y la mujer trabajaban en el mismo restaurante de comida rápida turca de donde presuntamente el joven cogió el machete.

De acuerdo con el relato policial, sobre las 16:30, varias personas llamaron a la Policía alertando de que un hombre se había enzarzado en una pelea con una mujer cerca de la estación de autobuses y que la había apuñalado. Un conductor le puso freno justo antes al atropellarle de forma deliberada para evitar que hiriera a más personas, según el diario «Bild», que destaca los momentos de pánico vividos entre la gente que se encontraba en la zona al ver al hombre blandiendo el machete y recordar el mortal ataque registrado el viernes en Múnich.

Aunque este caso nada tenga que ver, en principio, con el terrorismo yihadista, lo cierto es que en Alemania se reaviva el rechazo a los refugiados, que empiezan a verse como una amenaza no sólo económica, sino también como una presencia violenta y terrorista. La llegada en un año de más de un millón, con la dificultad logística que eso supone para su acogida, junto a estos actos violentos que protagonizan, sorprende a la tranquila sociedad germana.

Europa en general se enfrenta con el grave problema del aprovechamiento que está haciendo el Daesh del fenómeno que protagonizan miles de seres humanos que huyen del conflicto de Siria e Irak para infiltrar entre estas personas a algunos de sus «combatientes». Es lógico, por tanto, el temor que siente la población ante cualquier hecho extraordinario porque se sabe que los pistoleros están ahí. Además, existen ya casos probados, que obran en poder de las correspondientes administraciones de Justicia. No son muchos, pero demuestran que los responsables de las bandas yihadistas han encontrado una vía más o menos segura para mandar a Europa a sus combatientes. El caso más llamativo es el de Abelmaahid Abaaoud, organizador de los atentados de París de noviembre, que incluso había llegado a presumir en una publicación del EI de que había escapado de una operación de la Policía belga, pero que tenía previsto volver a Europa en cuanto pudiera. Fue abatido por las Fuerzas de Seguridad galas y no se ha podido acreditar cómo viajó de Siria a Francia. Lo que sí se sabe, porque dos de ellos se suicidaron y cuatro están detenidos, es que mandó a Europa para preparar atentados a un marroquí que había vivido en España, Abdeljalil Eit El Kaid, alias «Abu Chaima», y al francés de origen marroquí Hame Reda. Ambos fueron arrestados gracias a información proporcionada por la Guardia Civil.

El Daesh preparó durante mucho tiempo los atentados de París bajo la supervisión de Abaaoud, que coordinaba varias células. Todo había comenzado meses antes en la ciudad siria de Raqa, ocupada por el EI. La detención de dos de los individuos que iban a participar en los ataques permitió reconstruir el itinerario seguido por otros que sí lograron llegar a la capital francesa, entre ellos el propio Abaaoud. Se trataba de un argelino y un paquistaní. En la isla de Leros, los aduaneros se dieron cuenta de que el argelino y el paquistaní llevaban documentación falsa. El problema es que el resto de los terroristas sí pasaron el filtro y siguieron su camino a París.