Una coalición para desafiar a Moscú

Poroshenko y Yatseniuk negocian la formación de un Ejecutivo proeuropeo. Por primera vez desde la independencia, los comunistas quedan fuera del Parlamento

Una ucraniana camina delante de una casa destrozada por los combates que siguen activos al este de Ucrania
Una ucraniana camina delante de una casa destrozada por los combates que siguen activos al este de Ucrania

En las sedes de los partidos ucranianos el trasiego es continuo. Hay que formar gobierno. El presidente Petro Poroshenko busca una coalición duradera y firme, pero dentro de los partidos europeístas también hay diferencias. Por el momento, tan sólo se da por segura la alianza entre el bloque del presidente, y el Frente Popular del primer ministro, Arseni Yatseniuk, que fue la revelación de las primeras legislativas desde las revueltas de Maidan. El alcalde de Lvov y líder de Autoayuda, Andrei Sadovy, es el tercer favorito para formar un Gobierno sin apenas oposición rusa. Por primera vez desde la independencia de Ucrania de la URSS, el Partido Comunista no estará en el Parlamento y el Bloque Opositor, compuesto por diputados del Partido de las Regiones, del depuesto presidente Viktor Yanukovich queda sin opciones de plantar cara al futuro Gobierno.

«Ya ha habido consultas entre el presidente y el primer ministro», anunció Yuri Lutsenko, jefe del Bloque de Poroshenko. Los analistas políticos coinciden en que lo difícil no va a ser crear un grupo sólido, sino duradero, porque dentro de los denominados europeístas hay discrepancias en cómo afrontar los retos a los que se enfrenta el país. «Yatseniuk y Poroshenko no son amigos, son rivales, por eso el presidente va a intentar una coalición que abarque más partidos, lo más amplia posible para evitar que el primer ministro monopolice el poder», explica a LA RAZÓN Alexei Tolpygo, analista del Centro de Estudios Políticos de Kiev. El tándem Poroshenko- Yatseniuk, que ya se da por seguro, tiene posturas enfrentadas. Mientras el presidente apuesta por el diálogo con Rusia para solucionar el conflicto del este, el primer ministro ha radicalizado su discurso en los últimos meses y no admite ningún tipo de negociación con Moscú. Es más, Yatseniuk ha puesto en duda el plan de paz acordado en Minsk e insiste en reanudar la ofensiva para acabar con la resistencia prorrusa. Este discurso de mano dura con el Kremlin ha sido lo que le ha hecho aumentar su popularidad y arrebatar electores a Poroshenko. Lo que es cierto es que ambos deberán sentarse también con el alcalde de Lvov, la ciudad más europea de Ucrania.

Andriy Sadovyi se dio a conocer por negarse a reprimir las revueltas de Maidan en su ciudad y por acoger a numerosos prófugos de la anexionada Crimea. También está sobre la mesa la propuesta de la ex primera ministra Yulia Timoshenko, que fue la primera en ofrecer su apoyo y colaboración al futuro Ejecutivo tras sus malos resultados en los comicios. La sorpresa de la coalición podría ser el populista Oleg Liashko, del Partido Radical, partidario de una intervención militar en el Donbass. Los sondeos lo situaban por detrás del bloque de Poroshenko, pero los electores lo han relegado a un modesto quinto lugar.

Ucrania necesita empezar con las reformas lo antes posible y el presidente ha dado un plazo de diez días para formar gobierno. El nuevo Parlamento ucraniano tendrá 27 escaños vacíos, los que pertenecen a la anexionada Crimea y las zonas controladas por las milicias. El conflicto del este es el primer reto al que se enfrentará el Ejecutivo más europeísta en la historia de Ucrania. Rusia ya ha reconocido los resultados de las elecciones legislativas de Ucrania y confía en que su «socio» Poroshenko cree un Gobierno abierto al diálogo. Mientras, los prorrusos continúan con su desafío separatista y convocarán elecciones presidenciales el 2 de noviembre, unos comicios que cuentan con el beneplácito de Moscú.

La «puerta trasera» de los hombres de Yanukovich

El sistema electoral mixto establece que los ciudadanos emitan un voto a las listas electorales y otro al sistema mayoritario, donde se vota a candidatos directamente. La suma de ambos determina la composición parlamentaria. En este segundo caso, gran parte de los aspirantes son del antiguo Partido de las Regiones, por lo que no sería de extrañar que más tarde se sumen al Bloque Opositor.