Una sociedad polarizada

Análisis. La clase media más castigada por Cristina Fernández podría tener la llave del cambio político.

La Razón
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–¿Qué legado deja el kirchnerismo tras doce años en el poder?

–Una sociedad fuertemente polarizada. Un kirchnerista dirá que ha sido «la década ganada», los mejores años de Argentina y los anti «K» defenderán que fue una década perdida. Objetivamente, el país está mejor que en 2003. Hay que tener en cuenta que se venía de la crisis de 2001 y hasta 2009, los precios de las «commodities» (soja, trigo) estaban por las nubes. La gestión ha sido mejor que en etapas anteriores ya que ha tenido el apoyo de que internacionalmente los precios le han generado mucho incremento de divisas extranjeras, las cuales han utilizado para redistribuirlas. Por otra parte, podrían haber desarrollado mejor ciertos aspectos económicos teniendo en cuenta esta coyuntura.

–¿La caída del crecimiento provocará recortes sociales?

–Cuando hay superávit y los precios acompañan, se puede generar una redistribución. La cuestión es cómo reducir este aspecto una vez que se encuentra en este círculo que genera clientelismo y es lo que ha pasado. Es bueno que el crecimiento económico acompañe al desarrollo social.

–¿Es la clase media quien tiene las llaves del triunfo o derrota del candidato oficialista?

–La clase media es la más combativo del kirchnerismo. Es la que saca el país adelante y paga más impuestos pero que no ha sido bien cuidada en estos años. Están más por el cambio que por el continuismo.

–¿Este sistema implantado por Cristina es sostenible?

–Lo será si genera otros valores añadidos: trabajo, industria, desarrollo del campo, integración social. Los beneficiarios de las ayudas sociales se conforman con vivir de estas partidas y ahí está el error: no pueden depender de por vida de ellos. Eso sí, ningún candidato se atreverá a frenar estos planes.

–¿Se desmarcará Scioli del kirchnerismo?

–El candidato oficialista se ha aprovechado de la maquinaria del kirchnerismo para intentar ganar las elecciones, pero una vez en el poder, a dos o tres años vista, no será sorprendente que los dé de lado.

–¿Conseguirá Scioli el 40% para alzarse con la victoria en primera vuelta?

–Desde marzo hasta hoy, todas las encuestas han dado primero a Scioli. Pero hay que tener en cuenta dos momentos clave. Antes y después de las elecciones PASO. Desde marzo hasta esos comicios, sólo dos encuestas daban a Scioli ganador en primera vuelta. Después de estas elecciones, todas las encuestas han puesto en primer lugar a Scioli y la mitad de ellas en primera vuelta. Es decir, se ha reforzado su candidatura tras las PASO. Esto significa que Scioli tiene un votante fiel y reforzado, mientras que el voto opositor ha fluctuado entre Macri y Massa. El voto de estos dos candidatos sufre constantes trasvases. Otro aspecto a destacar es que si vence en primera vuelta el candidato oficialista lo hará con un porcentaje entre el 40 y el 41, lo que significa que habrá un 60% de la sociedad que está en contra de Scioli. Su reto será ganarse su confianza.

–En caso de una segunda vuelta. ¿Quién ganaría?

–Macri. Y la explicación es la siguiente: Scioli y Massa pertenecen al Partido Justicialista (peronista), pero son de partidos diferentes que integran esa plataforma. Por este motivo, los peronistas que no han votado en primera vuelta por Scioli no lo harán en segunda. El afiliado al partido justicialista prefiere votar a candidato que no sea peronista antes que a un peronista que no quieren.

–¿Qué tiene Macri a su favor?

–Que es antikirchnerista y es la imagen del cambio. Esto es lo único que realmente tiene peso. En Argentina la ideología en sí es compleja. En una línea imaginaria, de izquierda a derecha estarían por este orden Scioli, Massa y Macri. Este último no ha sido nunca peronista, pero en campaña ha inaugurado una estatua de Perón. En campaña todo vale.

*Investigador experto en Latinoamérica de CIDOB