Marlaska apadrina la investidura de Chivite con Bildu

El ministro del Interior acude al pleno del que saldrá como presidenta la dirigente socialista.

La secretaria general del PSN, María Chivite / Foto: Ep
La secretaria general del PSN, María Chivite / Foto: Ep

El ministro del Interior acude al pleno del que saldrá como presidenta la dirigente socialista.

María Chivite será presidenta de Navarra mañana y lo será de la mano de EH Bildu, cuyos militantes han aprobado –a través de una consulta y por mayoría– que se favorezca el gobierno de la socialista. La «vía navarra» que Sánchez estuvo en su día tentado a intentar se ha tornado en la «vía independentista». A través de un pacto a tres con Geroa Bai, Podemos e Izquierda Ezkerra, el PSN le hurta a Suma Navarra –que fue la fuerza más votada el pasado 26 de mayo– la capacidad de gobernar. Sin embargo, la alianza entre las citadas formaciones no era suficiente para superar el trámite de la investidura y los socialistas han tenido que recurrir al partido abertzale para conseguir sus objetivos. Entre quienes se trasladarán a Pamplona para apadrinar a Chivite en la ceremonia de su investidura están dos ministros del Ejecutivo en funciones el de Agricultura, Luis Planas, y el del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Quien fuera destacado magistrado en la lucha contra ETA y enviara a prisión a Arnaldo Otegi y a la cúpula de Segi se sentará en la tribuna de invitados para aplaudir que Chivite sea presidenta con los votos de la formación que ahora lidera el ex dirigente de la banda terrorista.

Desde su puesto en la Audiencia, Marlaska instruyó numerosas causas contra ETA y su entorno. En enero de 2005 dictó auto de prisión contra el etarra José Ignacio de Juana Chaos por pertenencia a banda armada y amenazas terroristas. Ese mismo año, procesó a Otegi, entonces portavoz de Batasuna, por integración en ETA en grado de dirigente. En junio de 2006, ordenó asimismo la detención de los empresarios navarros José Javier Azpiroz y Juan María Saralegui, acusados de pagar a ETA el llamado impuesto revolucionario. Ya en noviembre de 2009, envió a prisión a 31 supuestos miembros de Segi, organización ilegalizada a quien el juez consideró una «auténtica academia terrorista», informa Efe. En Moncloa circunscriben la presencia del ministro del Interior dentro de la normalidad, ya que es habitual que destacados miembros del Gabinete acudan a estos plenos de investidura, cuando los protagonizan dirigentes socialistas.

En un primer momento, la connivencia de Bildu para que Chivite fuera investida causó malestar en Ferraz, pero su posición se fue modulando a medida que Sánchez también necesitaba apoyarse en los independentistas catalanes para su propia investidura. De calificar de «no deseables» los apoyos abertzales, se pasó a proclamar la legitimidad de la candidata socialistas para buscar una alternativa progresista a un gobierno de derechas, representado por Navarra Suma. Es más, la propia vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, justificaba hace escasas fechas que los socialistas se tuvieran que apoyar en Bildu, porque el objetivo era vencer al «adversario natural» del PSOE, que son las derechas.

La normalización del pacto, aunque se proclame que no se ha negociado nada con ellos, vino también desde la mesa del Consejo de Ministros, cuando la portavoz del Gobierno reivindicó que los votos de Bildu eran tan válidos como los de cualquier otro partido, porque se habían obtenido conforme a la legalidad que les permite concurrir a las urnas. En el Gobierno se acusa a PP y Ciudadanos de aprovechar la situación de Navarra con fines partidistas, para negarle un eventual y futuro apoyo a Sánchez en la investidura. Se recurre, entonces, a igualar los apoyos de Bildu con los de Vox. De hecho, con ambas formaciones en el Congreso de los Diputados evitaron los socialistas reunirse en su ronda de contactos para la investidura.

En Génova consideran «una traición» que los socialistas recurran a los abertzales para conseguir el gobierno de Navarra y ya le marcan el camino a Sánchez, si quiere sus votos para ser presidente en septiembre y desbloquear la situación: «Está a tiempo de deshacer el pacto con Bildu y, desde luego, sería un buen comienzo».

El debate de investidura de Chivite arrancará hoy, aunque no superará la primera votación. Sí lo hará 24 horas después con los votos de unos socios que ya se han erigido como «preferentes» para gobernar la Comunidad Foral.