Breadcrumbing o cómo vivir de migajas de amor

Esta cruel manera de ligar puede hacer un gran daño psicológico. Si eres víctima de este tipo de relación aquí te explicamos cómo salir de ella.

La obsesión por recibir un mensaje que no llega es breadcrumbing
La obsesión por recibir un mensaje que no llega es breadcrumbingunsplashUnsplash

El ascenso de las redes sociales y las aplicaciones para citas en línea ha conectado a personas que quizás nunca se habrían conocido pero también ha traído una serie de dinámicas muy nocivas. Una de las últimas modas del mundo del ligue actual se denomina breadcrumbing, “dejar migas de pan”, término que evoca el cuento infantil de Hansel y Gretel en el que uno de los hermanos deja trocitos de pan por el bosque para no perder el camino de regreso a casa. Según el Urban Dictionary, el breadcrumbing es cuando alguien no tiene intención de llevar una relación más lejos, pero le gusta la atención, así que envía señales de vida solo para mantener a la persona interesada.

En esta cruel relación, la persona manipuladora contesta lo justo para que pienses que no está todo perdido, que todavía hay esperanza y que en algún momento la cosa irá más y hacia delante, pero esta situación nunca llega a suceder porque no quiere compromiso. Esta forma de seducción es peligrosa porque afecta seriamente a la salud mental. Las personas que reciben estas miguitas de atención se enganchan sin poder evitarlo de su maltratador. La víctima del beadcrumber sufre consecuencias parecidas a una adicción a pequeña escala. Se crea una expectativa de que algo va a suceder, pero cuando eso no sucede comienza a incrementarse la angustia. En definitiva, lo que debería ser una relación sana se convierte en una obsesión.

Aunque todos hemos estado en relaciones indefinidas en las que parece que sí pero no, quien pone en marcha esta nueva forma de ligar sólo te tiene en espera, por si sus otras opciones, sus ‘mejores opciones’, le fallan. La persona que practica el breadcrumbing solo queda cuando tiene tiempo y se van a los lugares que él quiere. Es decir, sigue el juego pero sin llegar a comprometerse jamás.

Perfil del breadcrumber

Hay que dejar claro que el manipulador siempre es un agresor. Son egocéntricos, narcisistas, celosos y controladores.

Son personas seductoras, amables, aduladoras y socialmente deseables, pero también carecen de empatía.

Son impredecibles en la relación afectiva.

Para ellos el amor es tan solo un juego agradable y no se implican en la relación. Como no quieren un futuro, evitan que surjan los sentimientos y la mentira forma parte de su juego.

No toleran los errores de los demás y jamás reconocen los suyos propios.

Sienten una necesidad de aprobación constante, y muchas veces juegan así con sus ligues como un analgésico para aliviar su propio vacío.

También existe la variedad del breadcrumber pasivo, individuos con baja autoestima que están a la espera de que el otro les deje, pero no se atreven a dejar de suministrar esas migajas de atención.

El breadcrumber de manual es inconcluso en cuanto a planes futuros. Menciona los planes pero nunca los concreta y siempre contesta con un “ya veremos” o “algún día”.

Pueden escribirte una semana seguida y luego desaparecer un mes. Así dejan una puerta abierta pero no se esfuerzan en intensificar la comunicación.

La mayor parte de las interacciones sucede de forma on-line; es muy seductor por mensajes pero nunca acaba de quedar de manera física.

Perfil de la víctima

Las personas que son víctimas sufren el doble impacto de caer bajo un manipulador y de no saber muchas veces que lo son, así que sufren un gran dolor emocional.

. Son personas que viven un amor idealizado que no les permite percibir cuando alguien abusa de ellos. Son bondadosas y piensan que la otra persona no puede ser capaz de hacerles daño. Muchas veces depositan sus expectativas de felicidad en la otra persona.

Son personas muy comprometidas en la relación de pareja y hacen todo lo que esté a su mano para que ésta funcione.

Les cuesta trabajo poner límites, son tolerantes y no les cuesta trabajo en sacrificarse por los demás.

Cómo salir del breadcrumbing

Identifica la señales. Una vez que has notado un patrón constante de alertas rojas debes decidir entre seguir con el juego, siendo consciente de que la relación no irá más allá o terminarla lo antes posible.


Habla directo. Lo primero es hablarse uno mismo con honestidad y preguntarse qué tipo de comportamiento estás dispuesto a aceptar. No hay que aceptar menos de lo que uno mismo da, pues aunque alguien te guste mucho, no será bueno para ti.

Dejarse de excusas. Cuando alguien nos gusta mucho tendemos a justificar todo lo que hace y defendemos que no nos llame “porque está muy ocupado con el trabajo” o no quiera vernos los fines de semana porque “está muy comprometido con su familia”. Quien quiere verte saca tiempo de donde sea. ¿De qué te sirve que diga lo mucho que le interesas si parece que nunca tiene tiempo para ti?

Hay que quedar en persona. Si tu posible pareja solo te presta atención en internet demuestra que no hay un interés real, por lo que debes de continuar tu camino por otro lado y no mermar tu paz mental.

Bloquea. No es exagerado bloquear o eliminar a quien sea de tu lista de contactos, nada se compara con el cuidado de tu bienestar emocional.

Ayuda psicológica. Si no sabes como ponerle límite a este tipo de personas o no puedes salir de un contexto como este, acude a una ayuda profesional.

Debes olvidarte de las migajas porque tú te mereces el pan completo.