Cómo ser el yerno predilecto (o, al menos, no ser el cuñao)

Si un hombre piensa mal de ti, no te enfades, eres peor de lo que piensa que eres.

Un Grinch entre mucho Santa Claus se toma un selfie en Estados Unidos.
Un Grinch entre mucho Santa Claus se toma un selfie en Estados Unidos. FOTO: BRIAN SNYDER REUTERS

¿Pasan, amigues, las navidades en modo tribu? ¿Con qué frecuencia visitan a su familia política? ¿Disfrutan de su compañía o más bien cada minuto en su presencia les pasa por todo el cuerpo como un papel de lija?

Yo, como saben, queridos, provengo de una familia numerosa y he mamado la cultura jaranera de mi madre, que creció en una casa con 14 hermanos, donde además del padre y la madre, vivían varias personas de servicio, ancianos octogenarios y nonagenarios de ambas partes y primos o allegados que habían pedido asilo en la casa (todo esto lo recreo temerariamente en mi novela, ya próxima a sus manos).

Me recuerdo alucinada de niña, con los ojos como platos, ante su colosal comedor y su concurrencia y, por supuesto, adoro y defiendo la unidad familiar; no obstante, conocedora como soy de sus delicias y también de su poder destructivo, o al menos fatigoso, la administro con cautela.

Hoy, con franqueza e implicación, les doy las claves para una exitosa y hasta placentera gestión de la familia y la pareja en cualquiera de las reuniones navideñas que nos acechan como lobos, pero antes les dejo tres citas que siempre deposito en el centro de mis relaciones con otros vertebrados:

_”Entre todas las personas difíciles de nuestra casa o trabajo, hay una que podemos mejorar mucho” C. S. Lewis

_”Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres” Filipenses, 4.5

_”Si un hombre piensa mal de ti, no te enfades, eres peor de lo que piensa que eres”. Spurgeon.

_”No pierdas el tiempo preguntándote si amas a tu prójimo, actua como si lo hicieras” C.S.Lewis.

  • Desdramatizar: Esto es lo más importante del mundo, para todes y en cualquier circunstancia, y lo aplicaremos durante todo el año, no les den demasiada importancia a las cosas, relativizar, contemporizar, tener sentido del humor… son sinónimos de una vida familiar feliz, de una vida con o sin pareja feliz, y también de una muerte feliz.
  • La segunda premisa que hay que aceptar, en opinión de Psicopartner, referente en el sector de la salud de la psique, es que la familia es la que uno crea, no de la que uno procede. Sabiendo esto, podemos distribuir saludablemente las prioridades. Lo más sencillo son las visitas breves y corteses.
  • El egoísmo canta antes que la cojera ¡sean desprendidos! si están preparando una comida colaboren, si surge la oportunidad de reparar algo, ofrézcanse, si se topan con el más brasas en el porche no huyan, mantengan una conversación; que todos sientan que su presencia además de refrescante, es útil.
  • Regalen atención y agradecimiento antes que objetos, escuchen plenamente a los demás y no olviden que dar las gracias no es lo mismo que agradecer. Profundicen en lo que hizo esa persona por ustedes y hagan que cuente. Les liberará. Acostúmbrense a decir cosas bonitas, aunque no sean científicamente  demostrables, la mentira es salud y paz ¡La mentira es amor, respeto, tolerancia... la mentira es democracia, usted vota gracias a la mentira...!
  • Diplomacia ¿les suena? Con la familia política no se discute (ni con nadie con quien no duerman en la misma cama). Sean inteligentes y ahórrense sus opiniones si van a generar discordia, ofender e incomodar. Eviten controversias modernas como los pros y contras de la vacuna o la mascarilla y las clásicas como la religión, la política, las preferencias sexuales y todo aquello que pueda suscitar opiniones encontradas y radicalidades.
  • Denle un descanso a su asertividad. Suena raro, pero la buena gestión de la familia de nuestra pareja pasa por la falsedad y la contención. Practiquen el cristianismo, el budismo, la respiración y la humildad. Si el conflicto ha llegado, que no cunda el pánico: pidan disculpas tengan o no razón, con la familia política hay que ser exquisitamente cortés y punto; o expiarlo durante meses (o años) en desavenencias conyugales y mal sexo.
  • Menos comer/beber y más disfrutar: Sean curiosas, curiosos y curioses sobre la vida y lo que la rodea. Cuidado con el alcohol, falso amigo, gran ansiógeno, y lo que es mucho peor ¡hinchador y enfofador! Prueben a sustituirlo por infusiones o jugos, parecerán unos neuróticos, unos indeseables cortarrollos o unos dipsómanos en tratamiento pero se librarán del enorme perjuicio que genera.

Disfruten de lo que tienen y ¡sonrían! En la mayoría de los casos, y antes de que uno meta la pata, la familia política está predispuesta a querernos. Por otra parte, todo el mundo tiene cosas buenas (aunque sea con arreglo al conocimiento antropológico), escúchenlos, intégrense, aprendan de ellos y diviértanse. Saber vivir y convivir apaciblemente es una de las manifestaciones más evidentes de la madurez emocional e intelectual y en su defecto, de lo contrario. No sé qué cursi dijo esto, pero es radicalmente cierto: la sonrisa es lo más sexy y atractivo que nos podemos echar encima, olvidemos la crisis de armario y pongámosla en práctica. Ahorraremos tiempo, dinero, maquillaje y ganaremos en popularidad y salud.