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Mitos y verdades de la depilación láser

Encontrar un sistema para acabar con el vello corporal es un anhelo de muchas mujeres y no pocos hombres.

La depilación tradicional logra desembarazarse del vello corporal durante algunas semanas, pero el pelo vuelve a salir obstinadamente y hay que empezar de nuevo con el ritual de la depilación, con el consabido gasto de tiempo y dinero. Por ello, no es de extrañar que la depilación láser, que logra eliminar casi por completo el vello en determinadas zonas, resulte tan atractiva.

Pero, ¿cómo funciona exactamente? La depilación láser se basa en la eliminación del vello mediante un rayo luminoso que es absorbido por la melanina del cabello y destruye la raíz del vello sin dañar el resto de tejidos. Cómo el láser es atraído por la melanina, los cabellos rubios o blancos son más difíciles de eliminar con láser. Asimismo, el láser actúa mejor en pieles más o menos claras, en las que el vello es más fácil de identificar por el haz de luz del láser, que en pieles oscuras. Precisamente, para cubrir un espectro mayor de fototipos se ha desarrollado otra técnica: la Luz Pulsada Intensa, también conocida como IPL, que también utiliza energía luminosa mediante la emisión de ondas de luz a intervalos regulares.

En ambos casos, el tratamiento debe ser realizado por un médico especialista. La eficacia del tratamiento dependerá de la zona tratada. Así, en zonas como el rostro o la espalda, en las que el vello está asociado a cambios hormonales, es más fácil que el vello vuelva a salir. En otras zonas, como en las piernas, el vello puede desaparecer definitivamente tras varias sesiones, normalmente entre cinco y diez, aunque el número dependerá del tipo de cabello y de piel de cada persona. Hay que dejar pasar unos dos meses entre sesión. Antes de cada sesión es importante no haberse depilado con cera o pinzas al menos quince días antes para que esté presente la raíz del cabello sobre la que incide el láser. También es importante no estar bronceados, esa es la razón por la que es menos aconsejable al final del verano.

Cada vez a precios más asequibles, la depilación láser no es dolorosa, aunque sí puede resultar molesta. Para calmar la sensación de calor se suele usar un sistema de aire frío. Después de cada sesión, la piel está irritada, por ello es importante aplicar una crema calmante a base de aloe vera durante los cuatro días posteriores. También es importante evitar durante una semana el contacto con el sol o aplicar un factor de protección total en caso de que se trate de una zona de la piel expuesta, como en el caso del rostro. Asimismo, deben evitarse focos de humedad, como piscinas, en las que es fácil que se produzcan infecciones. Al tratarse de un tratamiento médico, la depilación láser está desaconsejada durante el embarazo.