La aldea japonesa perfecta para 'instagramers' donde el tiempo se ha detenido

Reconocida por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, Shirakawa-go es un destino de postal

Reconocida por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, Shirakawa-go es un destino de postal

La lista de lugares de Japón que pertenecen al Patrimonio Cultural de la Humanidad es larga e incluye recintos arquitectónicos en plena naturaleza de una belleza inigualable y un valor incalculable como es la aldea de Shirakawa-go. A poco mas de 4 horas de Tokio y a la sombra del Monte Hakusan, reconocida por la Unesco, este hermoso pueblo tradicional es la definición de la postal perfecta y una visita obligada para los amantes de lo rural y auténtico que viajen al país nipón.

El principal punto de interés de Shirakawa-go es Ogimachi, una aldea de casas de estilo gassho-zukuri, que significa literalmente "como manos en oración". Se trata de construcciones altas con techos de paja muy inclinados hacia el suelo con el fin de soportar las precipitaciones de nieve, muy abundantes en esta región montañosa.

Las montañas y los bosques ocupan el 96% del territorio dejando el 4% restante para las tierras de cultivo. Este tipo de construcciones son consideradas obras maestras de la carpintería. Se construyen sin clavos, cada viga se encaja perfectamente en la siguiente y la estructura es tan sólida que estas casas han permanecido en pie desde el siglo XIX.

Muchas de las casas son actualmente museos en los que el viajero puede conocer de cerca la historia de la región, el estilo arquitectónico de estas antiguas viviendas y sus características, y algunas de las industrias clave de Shirakawa-go. Algunas de estas casas ofrecen alojamiento y otras son aún viviendas privadas. Algunas de las más destacadas son la Casa Wada, famosa por su jardín japonés; la Casa Kanda, con más de 150 años de antigüedad; la Casa Nagase, hogar de una familia de médicos, hoy convertida en museo de los utensilios y equipo médicos del período Edo (1603-1867); y la Casa Tajima, que muestra la historia y el proceso de una de las principales industrias de Shirakawa-go, el cultivo de la seda.

Parece que no hubiese pasado el tiempo en esta aldea, toda ella transmite esa imagen y sensación de autenticidad y te lleva a tiempos atrás.

Se puede visitar también el museo Gassho-zukuri Minkaen, un museo al aire libre que recrea la antigua vida local y donde se pueden ver demostraciones de artesanía, así como disfrutar de la gastronomía de la zona en diversos restaurantes o adquirir productos locales en sus diferentes tiendas. Uno de ellos es “Doburoku” la bebida local, un sake casero sin filtrar tan popular que en su honor se celebra la fiesta de otoño. Durante el resto del año, todos los detalles sobre esta bebida se pueden conocer en la Sala Doburoku Matsuri.

Otro de los puntos clave es el observatorio Shirayama, desde donde se puede contemplar las mejores vistas del pueblo. Unas vistas que con cada estación ofrecen un espectáculo maravilloso, desde el manto blanco de la nieve, los colores del cambio en verano, el rosado de la flor del cerezo en primavera y los tonos ocres del otoño.

Shirakawa-go es uno de esos lugares perdidos del planeta donde el tiempo se ha parado y todo es bucólico, digno de apuntar en los “place to go” de las más viajadas agendas.