La Casa de Alba, una de las mayores fortunas de España

Imagen del interior del Palacio de Liria que la Casa de Alba tiene en Madrid.
Imagen del interior del Palacio de Liria que la Casa de Alba tiene en Madrid.

La Casa de Alba forma parte de la historia de España desde el siglo XV a través de las relaciones de los sucesivos duques de Alba con la monarquía.

La Casa de Alba forma parte de la historia de España desde el siglo XV a través de las relaciones de los sucesivos duques de Alba con la monarquía.

Su origen se remonta a 1429, cuando Juan II de Castilla hizo donación de la villa de Alba de Tormes al obispo Gutierre Álvarez de Toledo, con el título de señor.

Le sucedió su sobrino Fernando Álvarez de Toledo, a quien el propio Juan II nombró en 1438 conde de Alba, y el hijo de éste, García Álvarez de Toledo, recibió en 1472 el título de primer duque de Alba.

El III duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, conocido como el Gran Duque de Alba, fue una de las figuras más destacadas de la historia del siglo XVI.

Como militar tuvo un importante papel a las órdenes de Carlos V y de su hijo, Felipe II, en sus guerras por toda Europa y como gobernador de los Países Bajos.

Otro poseedor del título, muy conocido en la historia de España, es la XIII duquesa de Alba, Cayetana, que pintó Francisco de Goya, de quien fue musa y mecenas.

La Casa de Alba posee una de las fortunas más grandes de España, que se ha ido incrementando a través de los siglos. La familia es una de las mayores terratenientes del país y propietaria de numerosos inmuebles.

Cuenta con tres palacios, el de Liria en Madrid, el de Las Dueñas en Sevilla, y el de Monterrey en Salamanca, los dos primeros utilizados como residencia por la duquesa. Posee además el castillo de los Duques de Alba en Alba de Tormes, o el panteón familiar en el monasterio de la Inmaculada Concepción de Loeches (Madrid), entre otras propiedades inmobiliarias.

El pasado mes de julio la duquesa hizo donación a sus seis hijos de sus fincas y de su patrimonio inmobiliario, que seguirá administrando como usufructuaria.

Gracias a la faceta de coleccionistas de muchos de los duques de Alba, la Casa tiene gran cantidad de bienes artísticos, pinturas, esculturas y tapices, además de un importante archivo histórico, gestionados por la Fundación Casa de Alba, constituida en 1976 y con sede en el palacio de Liria.

La colección, iniciada por el Gran Duque de Alba, ha sufrido los avatares de la historia, como la Guerra de la Independencia, que provocó importantes pérdidas.

No obstante, cuenta con cuadros como el retrato del Gran Duque de Alba, atribuido a Tiziano, o la Duquesa de Alba, pintada por Goya, además de obras de Zurbarán, Fray Angélico, Goya, Murillo, El Greco, Veronés, Van Dyck, Velázquez y Ribera, entre otros.

La hoy fallecida duquesa de Alba ha añadido cuadros de artistas como Corot, Renoir, Sorolla, Chagall, Picasso o Miró, siguiendo la estela de su padre, erudito y gran coleccionista.

En sus archivos se encuentran, entre otros documentos, cartas de los Reyes Católicos, los testamentos de Fernando el Católico y Felipe II o el primer cuaderno de a bordo de Cristóbal Colón.