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Aitor Ocio: «He vuelto a jugar al fútbol por mi hija»

El deportista rompe siete años de silencio y habla sobre su antigua relación con Laura Sánchez y el papel de la pequeña Naia en sus planes de futuro.

En 2012, Aitor Ocio se retiraba del fútbol profesional. Tenía 35 años había dedicado 30 de su vida a ese deporte, la mayor parte en el Athletic Club. Rechazó jugar en Nueva York porque la prioridad era y es su hija Naia, la niña que tuvo con la modelo Laura Sánchez y por la que ha pasado más de una vez por el juzgado para acordar su custodia. No ha sido fácil llegar a la concordia. Ahora, después de siete años en silencio, decide, ante un grupo escogido de periodistas entre los que está LARAZÓN, conceder las primeras entrevistas sobre este tema. Aprovechando la invitación de Jaguar a probar sobre la nieve la tracción 4x4 que llevan los modelos XF y XJ, hablamos con él a pie de pista con los motores rugiendo «Son como felinos sobre la nieve. Después de haberlo probado no descarto hacerme con uno».

–¿Lloró el día de su despedida del fútbol profesional?

–Sí, lloré. Soy de lágrima fácil, pero era cerrar lo que había sido mi vida. Según hablaba se me pasaban por delante todas la imágenes desde que era un niño e iba a campos de tierra con mi padre.

–¿En su retirada pesó el haber sido padre?

–Es cierto que en agosto de 2006 mi escala de valores se movió de forma definitiva. Concebí a mi hija para poder darle todo lo que pudiese en todos los aspectos y el tiempo para mí tiene mucho valor. Hay momentos en la vida que uno si no viaja lo hace más adelante, si no hace deporte lo hace en otro momento, pero los momentos que uno deja de estar con su hijo no los recupera. Yo tenía claro que eso no quería que me ocurriese. Afortunadamente, el fútbol ha sido una profesión que me ha permitido llevar a mi hija a la guardería y ahora con mis negocios me adapto a sus horarios.

–¿Los problemas judiciales por su custodia han afectado a la niña?

–No. De alguna manera, hemos podido cerrar filas en torno a ella y protegerla. Uno como padre puede tener una distorsión de la realidad o un punto subjetivo importante, pero sus profesores y compañeros coinciden en que es una niña feliz.

–Es hijo de padres separados ¿lo reflejó en la suya?

–Uno piensa que su hijo puede sentir lo mismo y te puedes cargar un poco más de responsabilidad, aunque las circunstancias sean totalmente diferentes a cuando a mí me tocó vivirlo. Mis padres son adorables y nuestra relación es absolutamente normal, pero sí que inevitablemente anticipas cosas que pensaba que a Naia le podrían pasar. No niego que en algún momento ese dolor por la separación fuera más allá porque yo había pasado por eso como hijo.

–Superados los juzgados, ¿cómo es su relación con Laura ahora?

–De absoluto respeto. En todo este tiempo ha habido diferencias. Hay una realidad y dos puntos de vista diferentes. A veces muy distintos, y llegada esta tesitura hemos necesitado una mediación. Hace unos meses marcamos el convenio actual. Se estableció que el lugar de residencia iba a ser Bilbao y se han regulado los tiempos de uno y de otro. Pero lo importante es que Naia nos tiene a los dos.

–Con sus años de silencio su imagen se ha visto perjudicada.

–Entendía que tampoco podía hacer mucho más. Todas las decisiones que he tomado desde que nació Naia han sido por su bien. Unas pueden no coincidir o no corresponder a la idea de la otra parte pero tampoco puedo hacer responsable de las decisiones a los demás. De un tiempo a esta parte no hay opiniones públicas, es algo que agradezco, y no quisiera volver a generarlas.

–Entre el uno y el tres, ¿en qué nivel estaba en el fútbol?

–En el tres. Yo no era un galáctico pero, como todo en la vida, he sido muy constante. No he llegado a ser internacional pero he estado en la primera liga. Tuve la suerte de ganar títulos y año a año me he ganado la continuidad, aunque no salté con 17 años al primer equipo, eso me permitió apreciar lo que he conseguido y disfrutarlo. Si hubiera pasado del juvenil al primer equipo no habría percibido esfuerzo y, a veces las cosas cuestan su valor.

–Cuando era joven, ¿quién le gustaba?

–Laura Sánchez. La primera vez que la vi fue en una portada y dije «qué chica tan guapa». Luego la conocí y es la madre de mi hija. Un día me la encontré y el destino nos unió. Nunca nos casamos y estuvimos juntos cinco años, nos separamos cuando la niña tenía meses.

–¿Cuánto tiempo dedica a cuidarse?

–Antes de fútbolista soy deportista. El deporte es mi pasión y no me cuesta esfuerzo. Intento practicar todo tipo de deportes y ahora vuelvo a jugar al fútbol porque Naia quiere verme jugar y también ella dice que quiere ser futbolista y juega en un equipo.

He observado que es muy estricto con la dieta.

–El deporte es un modo de vida y estableces una rutina diaria en cuanto a deporte, alimentación y cuidados. Cuando uno empieza una dieta en febrero porque llega el verano, es fácil cansarse porque sólo persigues el fin y el cerebro encuentra una excusa para abandonarlo. Si lo estableces como tu día a día, el resultado es consecuencia de algo pero no buscas un fin.

–¿Hace honor a la fama de los vascos en la cocina?

–Cuando tengo un rato sí me gusta cocinar. Antes tenía más tiempo y comía viendo Arguiñano, que lo admiro mucho. Escribía su receta y la hacía al día siguiente.

–¿Le gustaría rentabilizar su imagen con una línea de ropa interior como Beckham o Ronaldo?

–No tengo inconveniente, todos los veranos me sacan en bañador. Nunca he hecho de modelo. Me ofrecieron ser imagen de una bebida alcohólica, pero rechacé porque si tengo unos valores y soy deportista pienso que no corresponde poner mi imagen ahí.

–Y con su novia, ¿a la tercera va la vencida?

–Covi es todo lo que puedo esperar de una pareja. Desde hace dos años es mi compañera, mi amiga, mi confidente... Es con quien comparto sueños, ilusiones, proyectos. Es una chica normal con una vida propia que conocí en un momento en el que estaba cero receptivo. Siempre pensé que había encontrado en Laura la madre de mi hija. Las experiencias de la vida cuando no responden a las expectativas que uno se crea a posteriori te dejan huella.

–Escuchándole, todo gira en torno a su hija.

–La persona más importante de mi vida es Naia. Mis hermanas, mi madre, mi pareja, mi padre... son figuras muy importantes y es diferente el amor de hijo y el de padre. Cada uno tiene su espacio y no entran en colisión.