Marqués de Griñón «Family Estates»

Donde tradición e innovación caminan siempre de la mano

Carlos Falcó, Marqués de Griñón, es un agricultor –como le gusta a él denominarse–, apasionado por lo que siempre fue su entorno vital: la agricultura, los viñedos, el aceite de oliva virgen extra, la caza y, sobre todo, el vino

Carlos Falcó, Marqués de Griñón, es un agricultor –como le gusta a él denominarse–, apasionado por lo que siempre fue su entorno vital: la agricultura, los viñedos, el aceite de oliva virgen extra, la caza y, sobre todo, el vino.

Desde muy joven mostró esa inclinación, enamorado de la almazara y la bodega del Castillo de Malpica de Tajo, propiedad de la familia desde 1292 y en la que se elaboraban aceites y vinos que se vendían a granel.

Con el apoyo de su abuelo Joaquín Fernández de Córdova, consiguió esquivar la carrera militar a la que estaba destinado y marchar a la Universidad de Lovaina (Bélgica), donde se tituló como ingeniero agrónomo. El abuelo apoyó aún más sus anhelos dejándole en el Quinto Casa de Vacas, dentro de Valdepusa, donde hoy se asienta la bodega.

Desde entonces todos sus esfuerzos, muchos y generosos, se enfocaron a transformar aquella herencia en una marca global de excelencia. Corrían los años 60 y la elaboración de vinos en España se regía por rígidas normas ancestrales, muy alejadas de lo que en el resto del mundo se estaba ya cociendo.

Su instinto y su espíritu innovador le llevaron enseguida a la nueva meca del vino en aquel entonces: California. Allí, recién casado, con 26 años, se instaló para estudiar las nuevas tecnologías del momento en la Universidad de Davis, el epicentro del movimiento que cambió los modos de hacer vino en todo el mundo. Decisivo fue su encuentro con el decano de Viticultura y Enología, Maynard Amerine, su gran impulsor y figura indiscutible de la universidad californiana, quien le convenció de que también en climas mediterráneos sería posible obtener grandes vinos.

A su regreso las primeras plantaciones en Valdepusa, realizadas en 1974, fueron de la variedad Cabernet Sauvignon, y se hicieron fusionando criterios del nuevo mundo con los bordeleses.

Paso a paso, los vinos de Valdepusa comenzaban a ser una realidad, con el sabio consejo de uno de los más grandes enólogos del siglo XX, el bordelés Emile Peynaud, asesor del proyecto desde 1982 y primero de una larga nómina de grandes figuras de la enología que sucesivamente han ido aportando sus conocimientos y experiencias a los vinos Marqués de Griñón (Michel Rolland, Richard Smart, Claude Bourgignon).

Esa larga trayectoria vital en torno al vino y el aceite ha tenido un hilo conductor inamovible: la tradición e innovación. Técnicas y criterios que hoy nos parecen normales fueron aplicadas por primera vez en Dominio de Valdepusa; así, causó gran conmoción y severas sanciones la introducción por primera vez en España del riego por goteo; también fueron muy novedosos los sistemas de conducción de las viñas en espalderas altas o la aplicación de las nuevas tecnologías para conocer al detalle las necesidades hídricas de cada viña. También fue Valdepusa la bodega adelantada a la implantación de algunas variedades que hoy parece que estuvieron siempre ahí: es el caso de la Syrah (1991), Petit Verdot (1992) o Graciano (2000) en Castilla La Mancha. Y más recientemente la puesta en marcha de la nueva almazara, que puso en el mercado sus primeros aceites de alta gama en 2003.

Precisamente ese año se incorporó al proyecto su hija Xandra Falcó, recién licenciada en París, como directora comercial y responsable del nuevo proyecto de aceite de la mano del Doctor Marco Mugelli con el que puso en marcha la primera almazara con extracción antioxidativa a nivel mundial.

En fin, habría que escribir muchas páginas para detallar los trabajos realizados por Carlos Falcó, a veces con muchas dificultades pero siempre con una gran decisión. En este 2015 el hito es la recuperación de las elaboraciones de vinos en Rioja y en Rueda, volviendo a un camino en el que ya diera importantes pasos en las décadas de los 80 y 90. Una prueba de la constancia y enorme vitalidad de este hombre afable, gran conversador e incansable. Su hija mayor, Xandra, ahora directora general, es su mano derecha en los últimos años y se entrega a la tarea con idéntico empuje y dedicación.

Marqués de Griñón Caliza 2011 D.O. Dominio de Valdepusa

Este vino procede de suelos arcillosos en superficie pero con un sustrato de piedra caliza formada en el cretácico. Elaborado a partir de variedades de uva de gran personalidad –Syrah, Petit Verdot y Graciano–, el cultivo se realiza en espalderas altas, con guías tipo Smart-Dyson. Es un vino de larga maceración, criado luego durante 10 meses en roble francés Allier. No se filtra ni clarifica.

Caliza ha recibido premios destacados a nivel internacional: fue incluido recientemente en la lista de los Top 100 por la prestigiosa revista norteamerican Wine Spectator (tres millones de lectores). También el prestigioso négociant Quim Vila lo describió como «el vino más goloso de la bodega por su intensa fruta, sus notas especiadas y un fondo floral; en la boca muestra buena concentración, taninos amables y un final plácido».

Notas de cata:

Guinda picota muy intenso, prácticamente opaco, brillante. Nariz con buena intensidad, finura, elegancia y marcados recuerdos de frutos negros de bosque (moras, arándanos) y una buena persistencia. En la boca se percibe una estructura media, sedosa y armónica, que da paso a un final muy equilibrado, en el que vuelve a sobresalir la elegancia.