Sotomanrique, vinos de altura

Albillo real y garnacha sobre granito y pizarra

Viñedos de la bodega Sotomanrique
Viñedos de la bodega Sotomanrique

La bodega Sotomanrique desarrolla desde 2016 en Cebreros, dentro de la recientemente creada D.O.P Cebreros que agrupa a 35 municipios con la influencia geográfica de la Sierra de Gredos, un proyecto liderado por Chuchi Soto y su familia al que en los últimos años se han incorporado varios socios

La bodega Sotomanrique desarrolla desde 2016 en Cebreros, dentro de la recientemente creada D.O.P Cebreros que agrupa a 35 municipios con la influencia geográfica de la Sierra de Gredos, un proyecto liderado por Chuchi Soto y su familia al que en los últimos años se han incorporado varios socios. Así, en la actualidad trabajan con 20 hectáreas propias y el suministro de los 250 viticultores que componen la Sociedad Agraria de Viticultores de Cebreros, a partir de las cuales desarrollan de manera piramidal todas sus gamas de vino.

El equipo técnico liderado por Bárbara Requejo clasificó por zonas y cualidades todos los pequeños y viejos viñedos del municipio. Cebreros es un pueblo con viñas entre 700 y 1.100 metros sobre el nivel del mar, con viñas a lo largo de su accidentada geografía de monte, lo que determina una enorme diversidad de tipología de terruños atendiendo a la composición del suelo, sus diferentes paisajes y sus diferentes alturas, granito, pizarra, laderas, pinares, terreno más suelto, más compacto, todo un abanico de posibilidades y diferentes parajes donde se asientan las viejas viñas en formación de vaso.

Por el Cerro de la Estrella se llega al puerto de Arrebatacapas (1.070 metros), donde en la misma cima se asienta una de las viñas más emblemáticas de la zona, que dio lugar desde el año pasado a un vino elaborado exclusivamente de ella y que se llamará “Alto de la Estrella”, viña plantada en 1961 sobre un terreno muy pobre en pendiente con suelo de pizarra y cuarzo y de gran particularidad.

Desde la cima de Arrebatacapas se observan las diferentes zonas que Sotomanrique ha identificado para elaborar sus vinos de paraje: la de Villalba-El Jorco, que dará lugar a “La Cruz Verde”, a partir de la añada 2017; la de Valverde a partir de la que se ha elaborado también a partir de 2017 “Las Violetas”; la zona de las laderas del Galayo en la que se ha elaborado en 2018 “La Mira”, y a lo lejos localizamos bajo la torre de vigilancia de incendios la viña de “Las Loberas”, que también ha sido vinificada en 2018 como vino de una sola viña. Cuenta también la bodega con “La Viña de Ayer 2018”, elaborado con una mezcla de viñas de todo el municipio, en un estilo “village” francés.

Todo ello ha supuesto un cambio total en la definición de los vinos de Cebreros, pasando de vinos con mucho grado, mucho color, pesados y alcohólicos a vinos que con el cambio de filosofía antes planteado suponen una revolución no sólo en la zona sino en el panorama de vinos españoles: vinos fluidos, frutales y delicados que se presentan con capas de color ligeras y a la vez son largos y expresivos, reflejo perfecto de la variedad garnacha sobre terrenos de granito, algo que no existe en muchas parte del mundo.

Garnacha, granito, viejas viñas en vaso, la Sierra de Gredos y su geografía, respeto al suelo y a la vegetación en sus tratamientos y una nueva manera de interpretar las elaboraciones son lo que están dando a la zona una personalidad diferente.