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Abuela y ejemplo para Leonor

La Reina tiene una buena relación con la heredera, con la que intenta pasar tiempo al menos dos veces por semana

La Reina tiene una buena relación con la heredera, con la que intenta pasar tiempo al menos dos veces por semana.

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Hay pocas noticias de cómo ha festejado familiarmente la Princesa de Asturias su décimo tercer cumpleaños y tampoco se conocen muchos detalles de la fiesta que la Familia Real ha preparado para celebrar los 80 años de la llegada al mundo de su abuela, la Reina Sofía. Pero hay una cosa cierta: que tanto una como otra seguro que comparten y participan en las celebraciones de fechas tan señaladas como es la de sus respectivos nacimientos. Ambas comparten signo del Zodiaco, el de Escorpio, que define a los llegan al mundo bajo su influencia como personas muy razonadoras, de carácter poderoso y con una tenacidad y fuerza de voluntad únicas. Y ambas mantienen una relación frecuente, como la que habitualmente mantienen las abuelas con sus nietos, aunque casi siempre les parezca insuficiente a las abuelas.

A Doña Sofía, en esta etapa de su vida, una de sus principales prioridades es ocuparse de los hijos de sus hijos y ayudar a que sus cuatro nietos y sus cuatro nietas se formen como personas capaces y sean todo lo felices que puedan en sus jóvenes vidas. Cuando eran pequeños, la madre del Príncipe Felipe y las Infantas Elena y Cristina, ha jugado con todos ellos, les ha contado historias de su familia para que la conocieran de una forma asequible, ha practicado con ellos el inglés y les ha iniciado en actividades tan útiles e interesantes como el ajedrez, que ella considera un juego que enseña a usar la mente de forma muy útil y práctica. Con la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, la proximidad de sus respectivas residencias en el recinto del Palacio de la Zarzuela ha facilitado el contacto entre abuela y nietas, que siempre se ha hecho bajo la supervisión de su madre, la Reina Letizia. Cuando eran más pequeñas, era más fácil verlas y estar con ellas. Pero con los años, las hijas de los Reyes han aumentado sus obligaciones escolares lo que hace que su tiempo libre se acorte, lo que no impide que un par de veces por semana doña Sofía pueda estar con Leonor y Sofía y disfrute con ellas.

Las imágenes de este verano de Doña Sofía con la Reina Letizia y sus hijas en Palma de Mallorca, compartiendo una mañana de paseo por mercados y calles de la capital balear, ha dejado atrás el incidente ocurrido en la puerta de la catedral de Palma, en la que la Princesa Leonor se soltó de la mano sobre el hombro de su abuela con un gesto brusco que respondía a la tensión del momento. Una imagen que contrasta con las del verano, en la que la heredera de la Corona española iba cogida de la mano de la Reina Sofía en todo momento y disfrutando de unos momentos de ocio durante sus vacaciones veraniegas.

También en verano, tiempo en el que Doña Sofía ha reunido durante muchos años a su familia en Marivent, residencia de vacaciones de la Familia Real española, ella ha compartido su pasión por el mar con las hijas de don Felipe, a las que era posible ver a bordo de la lancha desde la que veían la regata de la Copa del Rey en la que competía su abuelo, el Rey Juan Carlos, y su padre, el entonces Príncipe de Asturias. Para recordar esos momentos, no hay más que buscar las fotos de la pequeña Leonor, con sus ojos protegidos por unas diminutas gafas de sol, y un simpático gorro sobre su cabeza para guardarla de los potentes rayos solares del estío veraniego. A su lado, su madre, la Princesa Letizia y su abuela, pendientes ambas de que la pequeña no corriera ningún riesgo en la embarcación.

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A la Reina Sofía también le gustado ejercer de abuela llevando a sus nietos a ver la llegada de las tortugas a la playa de la isla de Cabrera, una actividad con la que también ha querido inculcar a sus ocho nietos el respeto y el amor por los animales a los que, les ha dicho, hay que proteger para garantizar su conservación. Ahora, su preocupación por la contaminación de los mares a causa de los plásticos, le ha llevado el pasado mes de septiembre a participar en una recogida de desechos en la costa de la isla de Menorca organizada por la empresa de reciclaje Ecoembes. Un gesto que habrá servido de ejemplo a la Princesa de Asturias y a su hermana, la Infanta Sofía, involucradas este año en su colegio en una campaña internacional que lucha por concienciar sobre el gran problema que supone para los animales marinos la presencia de desechos plásticos en el agua que ellos tragan y que les causa la muerte. Ver a su abuela, la Reina Sofía, concienciada con los problemas que causan los plásticos en las costas, seguro que hace que sus nietas comprendan mejor el alcance de la campaña que lleva por nombre «Mares enredados», que ha puesto en marcha este curso el colegio Santa María de los Rosales.

Doña Sofía puede ayudar, sin duda, a la heredera al trono a ir acostumbrándose a lo que va a suponer en el futuro ejercer de Princesa y más adelante, de Reina. Ella lo ha hecho de forma muy adecuada hasta el punto de obtener la aprobación de la opinión mayoritaria de los ciudadanos españoles a lo largo de toda su vida.

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