Colate Vallejo-Nájera: «Ojalá hubiera sido gay, Me habría ahorrado muchos disgustos»

El empresario y ex marido de la cantante Paulina Rubio vive forzosamente en Miami, «al menos hasta que mi hijo Nico pueda decidir por sus propios medios si quiere volver a España». Se considera un inmigrante forzoso, aunque él vive legalmente en Estados Unidos y no cree que tenga problemas con el nuevo presidente, Donald Trump, ya que «soy residente regular»

Nicolás Vallejo Nájera
Nicolás Vallejo Nájera

El empresario y ex marido de la cantante Paulina Rubio vive forzosamente en Miami, «al menos hasta que mi hijo Nico pueda decidir por sus propios medios si quiere volver a España»

A Nicolás Vallejo Nájera, Colate, no le gusta vivir en Miami, aunque no porque tenga miedo a que Donald Trump le expulse: «Yo soy un inmigrante forzoso, pero legal», afirma. Y es que el empresario se ha dejado ya una fortuna porque vivir allí le cuesta un dineral. No le queda otro remedio que reconstruir su vida profesional y personal en Estados Unidos, al menos hasta que su hijo decida por sí mismo y quiera vivir en España; entonces, podrá regresar. Mientras, se encomienda a todos los Santos para que su ex mujer, Paulina Rubio, no vuelva a desacatar a la jueza de familia de Miami y cumpla lo acordado en el régimen de custodia compartida que ambos progenitores tienen sobre el pequeño Nico. Llevaban tres años tranquilos hasta que los reiterados incumplimientos del acuerdo por parte de la cantante mexicana obligaron a Colate a ponerle una demanda. La audiencia se ha celebrado el pasado miércoles en la Corte de Familia de Miami. Allí se presentaron la artista, acompañada por dos abogados, y Colate, con tres amigas, ya que él mismo ejerció su derecho a defenderse «y creo que no lo hice mal». Habló en inglés y Paulina, que lo ignoró en la sede judicial y seguía la vista con auriculares de traduccion simultánea, en la calle, y delante de la Prensa tuvo la estudiada picardía de besarle. La jueza ha puesto un mediador para que no vuelva a tomarse el régimen de visitas a su antojo.

Gracias a que Colate es embajador del nuevo SUV de Jaguar, el F-Pace Sport, y a que tenía ganas de realizar un curso de conducción extrema sobre nieve, pudimos mantener esta entrevista a pie de las pistas de la estación de esquí de Gran Valira, en Andorra, donde Land Rover tiene un circuito para aprender a manejar estos «animales mecánicos». «Tuve un Jaguar y me encanta porque es un coche que me ha llamado siempre la atención, desde pequeño. Mi padre compró uno antiguo y por eso les tengo mucho cariño. Me gusta conducir y no me han multado nunca».

–¿Resiste una canción de Paulina Rubio entera?

–Pues no lo he hecho nunca, pero supongo que sí podría. Te diré que mi favorita es «Lo haré por ti», pero no lo digo con ningún doble significado, aunque, evidentemente, ya no la escucho. Por ejemplo, hace dos veranos se me pegó una suya y me sorprendí a mí mismo tarareándola, imagínate, ¡qué horror!

–¿Paulina Rubio le cantaba cuando estaban juntos o le dedicó alguna canción?

–No, porque sus temas no los compone ella y tampoco recuerdo que me cantara nunca.

–¿Qué es lo primero que sacó de la casa que compartía con su ex mujer cuando decidió dejarla?

–Yo salí de allí con una bolsa que contenía tan sólo cuatro cosas, algo de ropa y un cepillo de dientes. El resto me lo enviaron a un almacén. Una vez que salí, no pude regresar más. Nunca le he reclamado nada, pero sí hay objetos que me hubiera gustado recuperar, como alguna prenda de ropa, porque lo que se me envió al almacén estaba todo muy estudiado.

–¿Le han quedado ganas de volver a México?

–Estuve mucho tiempo sin poder ir. Por razones de seguridad me recomendaron que no fuera, pero hace dos años me invitaron a un programa de baile y acepté. Me fue súper bien porque cambió mucho la imagen que la gente tenía de mí. Comenzaron a llamarme de otros programas y periodistas importantes de la televisión mexicana. Me pidieron perdón públicamente por haber hablado tan mal de mí y porque les habían dicho que era un monstruo.

–Conoce las dos realidades políticas, la de Podemos en España y la de Trump en EE UU. ¿Cree que las dos coinciden en sus mensajes populistas?

–Yo opino que no tienen absolutamente nada que ver y creo que Trump te puede gustar o no, pero es un tipo que ha hecho muchas cosas buenas y supongo que también malas, aunque se ha montado un imperio. Es un hombre que tiene un bagaje y una historia importante.

–¿Qué situación legal tiene usted en aquel país?

–Soy un inmigrante forzoso. No creo que tenga problemas con Trump porque soy residente americano legal. De verdad que yo al presidente estadounidense no lo veo tan mal. Trump ha ganado las elecciones, ama a su país y espero que no haga ninguna tontería. Sí creo que va a dar un giro a muchas cosas que van a ser muy positivas. Es verdad que su relación con la Prensa no es buena y por eso puede que algunas cuestiones se tergiversen.

–¿Hasta cuándo tendrá que vivir en Miami?

–Vivo en Miami por mi hijo. Supongo que hasta que Nico pueda decidir por sus propios medios. Pero la verdad es que no lo sé. Mi hijo es español, aunque también es americano, y los niños en América no son de los padres, son del país.

–¿Cuánto ha perdido por tener que vivir en Miami?

–Muchísimo en salud y en dinero, una fortuna. Vivo en un país que no es el mío, estoy solo. El sistema judicial americano está muy influido por el poder económico y por el mediático y ahí juego con bastante desventaja.

–Paulina tampoco pasa por el mejor de sus momentos, ¿no es así?

–Pues no, porque cuando estás metiéndote en líos todos los días y recurriendo a los abogados... Si yo me he gastado una fortuna, ella el triple, porque contrató a tres en mi contra. Tiene muchos conflictos abiertos y no sólo con los padres de sus hijos.

–¿Ha sentido miedo de ir a la cárcel?

–Nunca. Lo que sí he tenido fue un conflicto con mi ex socio, Giorgo Aresu, que me quitó la empresa que tenía en España y encima pedía que ingresara en prisión. Aunque no se lo admitieron en primera instancia y luego archivaron el caso. Hace un año la fiscalía, que me parece que en España actúa desmesuradamente con carácter ejemplarizante con personajes conocidos, en el propio juicio que se celebró me quitó los cargos porque vieron que habían falsificado facturas. ¿Sabe quién me presentó a Paulina? Giorgo Aresu, hace veinte años.

–¿Su socio le acusó de secuestrar a su hijo?

–Eso es una barbaridad que dijo. Una persona, por cierto, que me conoce desde que tengo siete años y que fue uno de mis mejores amigos. Me utilizó para reabrir su caso en EE UU contra la madre y la cuidadora de su hijo, que ya no viven en Estados Unidos sino en México. Me demandó a mí y fui de forma voluntaria a declarar. Enseguida me sacaron del caso y ahora el juez quiere saber más del asunto. Hemos tenido tres audiencias y Aresu no se ha presentado. Creo que tiene un problema muy grande.

–¿Cómo se ha metido en estos líos?

–Porque hay veces que las emociones te hacen perder el sentido común.

–De hombre a hombre, ¿qué consejos les da a sus amigos en asuntos de desamor?

–Les recomiendo que hagan yoga. A mí el bikram yoga me ha ayudado muchísimo. Ahora lo hago de vez en cuando y lo recomiendo para todo, hasta para curar enfermedades.

–¿Cómo se desahoga?

–Haciendo boxeo a diario y, además, puedo presumir de tener pocos pero muy buenos amigos, mezcla de españoles y argentinos, y con ellos también me desahogo hablando de mis problemas.

–¿De qué vive, cómo costea lo caro que resulta vivir en Miami?

–Vivo de la comunicación, tengo unos clientes y también de los derechos de mi imagen, aunque me la hayan machacado bastante en los últimos años. Con lo que me cuesta estar en Miami, en Madrid viviría como un verdadero marajá.

–¿Le ha pasado alguna vez factura ser guapo?

–Ojalá lo fuera. Lo que tendría es que haber sido gay porque tengo unos amigos encantadores y me hubiera ahorrado muchos disgustos.

–Como, por ejemplo, que Paulina no se hubiera fijado en usted...

–Paulina se hubiera casado con el personaje que han vendido de mí. Tampoco creo que lo haga con cualquiera. De hecho, sólo se ha casado conmigo.

–Un español atractivo y una mexicana pasional. Eso tenía que ser fuego...

–Me casé súper enamorado, vivimos muy pasionalmente. Poníamos mucha leña. Desde pequeño siempre he pensado que me iba a casar con una mujer mexicana. De hecho, antes que con Paulina, lo hice, aunque no legalmente, con una amiga también mexicana con la que me he reencontrado después en Miami.

Una española en Miami, su nuevo amor

Tras su ruptura con la cantante Paulina Rubio, con la que tuvo un hijo, Nico, no se le ha conocido ninguna relación estable. Sin embargo, la situación parece haber cambiado: «Llevo cinco años reconstruyendo mi vida. Ejerzo de padre todo lo que me dejan. Me acuesto a las diez de la noche y me levanto a las seis de la mañana. Además, desde hace algunos meses he recuperado la ilusión al lado de una persona. No quiero decir su nombre porque si lo hago ella me deja. ¡Le aterroriza la fama! Por suerte, es una mujer española, joven como yo, que trabaja en Miami. Está separada también y nos sentimos muy ilusionados. Se acabaron los experimentos».

Con respecto a tener los hijos, Colate tiene claro que no quiere más: «La ilusión de mi vida era tener un hijo y, aunque la relación con Nico es mucho mejor de lo que imaginaba, creo que las circunstancias en las que lo he tenido no me animan por el momento a pensar en otro. Todavía no. Pero algún día espero que sí».