El adiós de Julio Iglesias a sus novias: un Cartier de 300 dólares

El cantante los regalaba como prueba de amor, fuera fugaz o duradero; ni siquiera los elegía él y los compraban de diez en diez

Julio Iglesias, con Vaitiare, que lleva el Cartier modelo Tank
Julio Iglesias, con Vaitiare, que lleva el Cartier modelo Tank

Elizabeth Taylor recibía una joya de Richard Burton cada vez que buscaba el perdón por alguna de sus infidelidades. Cuanto más importante y pública era su «pillada», mejor era la pieza.

Elizabeth Taylor recibía una joya de Richard Burton cada vez que buscaba el perdón por alguna de sus infidelidades. Cuanto más importante y pública era su «pillada», mejor era la pieza. La Peregrina fue uno de los regalos más importantes que recibió la bella actriz. Se trataba de una perla considerada por los expertos como única y formó parte de las joyas de la Corona de España desde Felipe II hasta que por vaivenes del destino (y de la economía) llegaría varios siglos después a Liz Taylor como justificación a relaciones extra conyugales de su marido. Y así ha sido para muchos de los personajes famosos a través del tiempo, el perdón a cambio de grandes joyas. Incluso como costumbre para aquellos hombres que reincidían con varias conquistas solapadas. Y cómo no actualizar al señor y truhán por excelencia del panorama nacional. Las joyas en todas sus variantes pueden servir de homenaje, de recuerdo y, por supuesto, como sello de amor y de desamor. Y este es el caso de Julio Iglesias, que como buen seductor encontró la manera de decir adiós a sus amores estacionales y pasajeros sin que las protagonistas se sintieran desilusionadas. Todas se sintieron únicas en un momento de sus vidas y el cantante así se lo hacía saber a través de un detalle, que con el tiempo se convertiría en norma de la casa. Sus hombres de confianza, como Toncho Navas y Alfredo Fraile, eran los encargados de guardar el secreto. Las mujeres que estuvieron con Julio nunca supieron que el regalo era común a todas ellas y se marchaban tan felices por tener un objeto personal que había estado en contacto con la piel de su ídolo. Se trataba de un reloj de la firma Cartier, modelo Tank, cuyo precio en aquellos años era de trescientos dólares. Una vez que la dama se despedía para no volver más Julio se lo entregaba en su correspondiente estuche. Explicaba que lo había llevado en su muñeca hasta ese momento y, para que siempre recordara el tiempo que habían pasado juntos, se lo regalaba. Con su mejor sonrisa explicaba que como ya no se iban a volver a ver cada vez que mirara la hora recordaría su etapa como pareja. Una manera muy original de abrir la puerta y cerrarla para siempre. La chica se marchaba tan contenta y Julio preparaba el siguiente reloj con su correspondiente envoltorio. Mejor dicho, ni lo compraba ni lo elegía. Julio tenía un amigo joyero de origen cubano que vivía en Puerto Rico y que le surtía cada vez que necesitaba algo de ese sector de lujo que incluía joyas, relojes, gemelos, agendas.... Villar, que así se llamaba el profesional, recibía el encargo y las personas de confianza del cantante las recogían o directamente las enviaba a la mansión de Indian Creek. Al principio se compraban de tres en tres. Al convertirse en costumbre, aumentó la cantidad, de diez en diez. Contaba Alfredo Fraile que las chicas se iban contentas por el detalle. En realidad, Julio no había tenido nunca en su muñeca el reloj, sino que se guardaban en un lugar determinado hasta que hiciera falta recuperarlo. Había también la versión alta gama también de la firma francesa. Era el modelo Panthere en acero que actualmente cuesta 3.900 euros. Este regalo estaba reservado a mujeres que han sido importantes en la vida afectiva, aunque no muy duraderas. Quizá las más importantes fueron Vaitiare, La Flaca o Sidney Rome. Aunque de quien sí estuvo muy enamorado fue de Giannina Faccio, la mujer por la que Philippe Junot tuvo que decir adiós al principado de Monaco cuando la princesa Carolina descubrió la infidelidad de su marido. Ahora está felizmente casada con Ridley Scott y seguramente cada vez que abra la caja de sus recuerdos encuentre su Tank o Panthere, regalo de su amor de juventud. La historia de los relojes Cartier forma parte del histórico de Julio y hubo un momento en el que para saber si la chica de turno decía la verdad cuando contaban su romance con el cantante que las enamoraba era mirar su muñeca. Si había un Cartier era cierto sin tener que pasar por el polígrafo. Y si no, solo había sido un tonteo. Como decían sus personas de confianza era la marca de agua o el algodón que no engaña. Ahora, después de casi treinta años, Makoke, la ex mujer de Kiko Matamoros, ha actualizado su historia personal confirmando que tuvo su «quelque chose» con Julio Iglesias cuando ella era una veinteañera. Lo que por ahora se desconoce es si también guarda ese Cartier, que ya forma parte de la leyenda del hombre que amó a tres mil mujeres.