Gina Lollobrigida: «Hago con mi dinero lo que quiero»

El juez ha ordenado el embargo preventivo de los bienes de su gestor, Andrea Piazzolla, de 30 años, acusado de dilapidar la fortuna de la actriz.

El juez ha ordenado el embargo preventivo de los bienes de su gestor, Andrea Piazzolla, de 30 años, acusado de dilapidar la fortuna de la actriz.

El 4 de julio la diva italiana cumplirá 91 años. Mientras tanto, alza la voz en el «Corriere della Sera»: «Estoy muy lúcida y hago con mi dinero lo que quiero». Viene al caso el enfado de la actriz ante la medida adoptada por el juez de instrucción a petición de la fiscal de la Fiscalía de Roma, Eleanora Fini, del embargo preventivo de los bienes de Vissi d’Arte Srl, la empresa que gestiona los activos de la millonaria Lollobrigida y que es administrada solo por Andrea Piazzolla, su asistente, de 30 años, investigado por engaño y explotación de incapaces. Según la acusación, Piazzolla habría agotado el patrimonio de Lollobrigida abusando de su estado de debilidad mental, haciendo que se aislara de sus familiares y haciéndola llevar a cabo una serie de actos legales que le causaron un gran daño pecuniario.

Este solo es el último capítulo de un pleito, que ya dura unos años, en el que están por un lado Piazzola –que entró en la vida de Gina cuando tenía 24, entonces como chófer–, al que la actriz defiende a capa y espada, y, por el otro, su único hijo, Milko Skofic, fruto de su relación con el médico esloveno del mismo nombre, y su nieto Dimitri Milko Skofic, ambos desalojados hace año y medio del anexo de la villa romana de la actriz. Los dos la acusan de haber delegado demasiado en ese muchacho que vino de la nada, que la habría aislado de los suyos y de meter las manos en el patrimonio de Gina, valorado en 36 millones de euros, pues podría haber vendido varios apartamentos.

Alejada de su único hijo

n noviembre pasado, una evaluación solicitada por el juez estableció que la salud mental de «Lollo» era normal y coherente con su edad, pero se consideraba que en algunas situaciones y relaciones particulares resultaba «manejable». La actriz afirma que se fía de Piazzola ante la petición de su hijo de que se nombre un administrador provisional y se niega a que la traten como una nonagenaria engañada por un joven arribista: «No consiento que nadie cuestione mis elecciones. Mi vida es mía, he trabajado desde los 18 años y siempre me he cuidado». Además, niega que él la tenga aislada: «Presentaré en la corte testimonios de personas importantes que corroborarán que llevo una vida activa. No es Andrea quien mantiene alejado a mi hijo, sino yo. Conmigo está Andrea porque Milko no está. Nunca aceptó trabajar conmigo. Cuando fui a América, le pedí que me acompañara y me ayudase porque habla idiomas y nunca ha sucedido. Siempre me ha dejado sola».