La España de Villar: 25 propiedades de norte a sur

La investigación a Ángel María Villar por el supuesto saqueo de la Federación Española de Fútbol pone en peligro su patrimonio ante un posible embargo: 13 viviendas, 9 trasteros o garajes, un solar y dos parcelas.

El ático dúplex de Marbella
El ático dúplex de Marbella

La investigación a Ángel María Villar por el supuesto saqueo de la Federación Española de Fútbol pone en peligro su patrimonio ante un posible embargo: 13 viviendas, 9 trasteros o garajes, un solar y dos parcelas.

La investigación a Ángel María Villar por el supuesto desvío de fondos de la Federación Española de Fútbol (RFEF) –que acarreó el pasado jueves su ingreso en prisión, el de su hijo Gorka y el de Juan Padrón, vicepresidente de la RFEF– ha dejado al descubierto el patrimonio inmobiliario del presidente de la institución.

El recuento de sus bienes es necesario a la espera de que el juez de la Audiencia Nacional que investiga el caso, Santiago Pedraz, acuerde, en su caso, el embargo de sus bienes –para hacer frente a posibles responsabilidades civiles (la restitución del dinero supuestamente esquilmado de las arcas federativos)– una vez se cuantifique el montante de ese desvío de fondos. Según ha podido saber LA RAZÓN de fuentes de la investigación, el patrimonio de Villar, repartido por toda España, incluye 13 viviendas, nueve trasteros o plazas de garaje, un solar y dos parcelas rústicas.

El embargo preventivo de los bienes de un investigado, que debe acordar el juez, tiene como objetivo garantizar que, de afianzarse los indicios de delito contra el imputado a lo largo de la instrucción judicial, se puedan resarcir los perjuicios económicos ocasionados por su actuación delictiva cuando se ejecute la sentencia.

Villar llegó hace 29 años a la presidencia de la Real Federación Española de Fútbol, en 1988, con dos pisos como patrimonio: uno en el centro de Bilbao, en el que vivía la familia, en la Gran Vía de Diego López de Haro, y otro en una coqueta localidad riojana, Santo Domingo de la Calzada, en la que al ex futbolista le gusta pasar sus ratos libres. Además, por herencia y junto a sus hermanos, tiene un solar en Sondika, una comarca a escasos cinco kilómetros de Bilbao, de las que ya han conseguido la licencia de uso deportivo y la edificabilidad en 500 metros cuadrados de los 16.000 que tiene de suelo.

Discreto futbolista

Ángel María Villar fue un discreto centrocampista. No llegó a categoría de estrella, aunque jugó 19 temporadas y lo cierto es que fue internacional en 22 ocasiones y otras dos con la selección de Euskadi. De todas formas, no eran tiempos en los que los futbolistas ganaran millonadas. Bien lo sabía él, así que en cuanto tuvo tiempo libre cursó la carrera de Derecho y llegó a tener un despacho con otros dos compañeros. Pero su futuro estaba en los despachos del fútbol: presidió la Federación Vizcaína, entró en la directiva de la RFEF y, cuatro años más tarde, ya era «el presi del fútbol».

Es a partir de su etapa como directivo cuando el patrimonio de Villar comienza a crecer de manera exponencial, algo que ni extraña ni escama dado lo bien remunerado de su puesto y, sobre todo, al comenzar a ejercer puestos de responsabilidad en la FIFA y en la UEFA hasta llegar a alcanzar la vicepresidencia en ambos organismos. Unos emolumentos que, sin contar dietas (450 euros por cada día viajado en la Federación Española de Fútbol; 300, en el caso de la FIFA y la UEFA), es de casi 650.000 euros al año (150.000 de la Federación Española; 280.000 del organismo internacional y otros 217.000 del continental). Con este sueldo, el eterno presidente del fútbol español ha ido acumulando un ingente patrimonio de norte a sur de la Península Ibérica. Una veces a su nombre; otras, al de su mujer, Ana Bollaín. En Bilbao adquirió otro piso, muy cercano al que ya tenía en la Gran Vía, aunque es en Santo Domingo de la Calzada, su reducto personal, donde Villar acumula mayor patrimonio inmobiliario, ya que al piso con el que llegó a la Federación se le fue sumando la compra de sendos dúplex, con sus respectivos trasteros y garages, en el mismo edificio de viviendas de la Avenida la Rioja de Cirueña, además de dos fincas, ambas a nombre de su mujer.

Dos chollos en Málaga

En la Comunidad de Madrid, el matrimonio disfruta de dos pisos en la capital –el situado en la exclusiva zona de la Fuente del Berro, concretamente en la calle Marqués de Mondéjar, de unos 150 metros cuadrados, y otro también por el barrio de Salamanca, en la calle Ramón de Aguinaga, que adquirieron en 2014– y un chalé de 500 metros cuadrados en el municipio de Manzanares el Real.

El resto de los inmuebles son costeros. A Ana Bollaín, de raíces valencianas, le tira la tierra, por lo que el matrimonio eligió el municipio de Altea (Alicante) para comprar un chalé de tres plantas a nombre de ella. Situado en pleno casco antiguo de la localidad levantina, en la calle Sol, la vivienda tiene 150 metros cuadrados.

Las dos propiedades más lujosas y las dos más «baratas», que en su día llamaron la atención por el módico precio por el que habían sido comprados, son las de Málaga, ambas adquiridas en 2002. Su compra levantaron suspicacias y ríos de tinta. El ático de Marbella se encuentra situada en la urbanización Las Terrazas, en una de las mejores zonas de la ciudad, cerca del Puerto Deportivo La Bajadilla, y le costó 95.380 euros. Es un dúplex que ocupa las plantas novena y décima y tiene 100 metros cuadrados. El adosado de Estepona, ubicado en la urbanización Atalaya Golf, consta de 200 metros cuadrados más un patio y un jardín. Su precio alcanzó los 150.253 euros. Esta última está registrada a nombre de Ana Bollaín. Todo un lujo a precio de ganga.

Recopilando todo esto, Ángel María Villar es dueño de un notorio patrimonio repartido entre viviendas, solares y fincas, 11 de ellas compradas a lo largo de los años desde su llegada a la presidencia de la RFEF y ya pagadas, a excepción de dos hipotecas que le quedan por liquidar. Una de 96.000 euros firmada en 2004 para el piso madrileño de Ramón de Aguinaga y otra por valor de 307.000 euros, de 2014, para el chalet de Manzanares el Real (Colmenar Viejo).