La maldición amorosa de las Princesas de Mónaco

La hija de Carolina de Mónaco, Carlota, ha roto con su pareja tras casi dos años de relación, siguiendo la línea de fracasos sentimentales de su madre y su tía Estefanía.

Carlota Casiraghi y Dimitri Rassam, durante el Baile de la Rosa de Mónaco de 2018
Carlota Casiraghi y Dimitri Rassam, durante el Baile de la Rosa de Mónaco de 2018

La hija de Carolina de Mónaco, Carlota, ha roto con su pareja tras casi dos años de relación, siguiendo la línea de fracasos sentimentales de su madre y su tía Estefanía.

La más joven de las tres Grimaldi es un calco a su progenitora: muchos emparejamientos y ausencia de estabilidad emocional. La única que encontró al hombre de su vida, Carolina, vio cómo el trágico destino la separaba de Stéfano Casiraghi, fallecido en un mortal accidente náutico. Ahora es su hija la que vive de nuevo el desamor. Dos meses después de ser madre por segunda vez, Carlota ha roto con el productor de cine Dimitri Rassam, hijo de Carole Bouquet. Parecía que esta vez sería la definitiva, pero ni el reciente nacimiento de Balthazar ni el anuncio de su compromiso han servido. Dicen que la separación no tendrá marcha atrás y que se debe a una fuerte incompatibilidad de caracteres, aunque también por la negativa de Dimitri a romper definitiva y legalmente un anterior matrimonio.

Acaudalada familia

Su primera relación seria y formal fue en 2008, cuando inició un noviazgo con Alex Dellal, procedente de una acaudalada familia vinculada al mundo de la empresa y la moda. Formaban una de las parejas más prometedoras de la realeza europea, pero a principios de 2012 la joven comenzó a ser vista con otro hombre, lo que confirmó el fin de la historia. Era el actor francés Gad Elmaleh, 15 años mayor que ella y con el que no dudó en irse a vivir a París. Carolina se convirtió en una de las mayores opositoras a esta relación, pero nadie pudo interponerse en este amor que culminó en 2013 con el nacimiento del pequeño Raphaël. Parecía que por fin Carlota había encontrado su pareja, pero de nuevo afloraron los genes Grimaldi y en 2015 los paparazzis se encargaron de constatar que ya había otro hombre en su corazón, el director italiano Lamberto Sanfelice, con el que únicamente duró varios meses. El último, como decimos, ha sido Dimitri. En el caso de Carolina, su currículum sentimental está lleno de fracasos. Casada tres veces (con Phillipe Junot, Stéfano Casiraghi y el príncipe Ernesto de Hannover), su vida vivió dos rupturas y la trágica muerte del italiano. Con el aristócrata Ernesto tuvo una hija, pero mucho tormento: le hizo la vida imposible a la princesa y su matrimonio acabó por sus excesos con el alcohol y sus amoríos. Y Junot no supo entender que un casamiento conllevaba la fidelidad a su esposa. Entre medias, hubo otras historias fallidas con el tenista argentino Guillermo Vilas y el italiano Roberto Rosellini.

Finalmente, Estefanía es el mejor ejemplo de la inestabilidad amorosa. Por su vida han pasado doce amantes de muy diversa procedencia: guardaespaldas, actores, deportistas, cocineros, jardineros, domadores de elefantes... Estuvo casada con dos de ellos, de los que acabó divorciándose, el guardaespaldas Daniel Ducruet (padre de sus hijos Louis y Pauline) y el trapecista Adans López Peres. En el camino se quedaron otros como Raymond Gottlieb. En este caso no hubo boda, pero sí nuevo embarazo. De hecho, fue el nacimiento de Camille Gottlieb lo que desencadenó la ruptura de sus padres, debido a la negativa de Raymond a asumir las labores paternas. Poco después se enamoró del domador Franco Knie. Durante años la princesa y sus hijos vivieron bajo las carpas. Hoy sigue soltera y sin pareja, dedicada por entero a sus tres hijos y apartada de la vida social.