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Las mujeres de Manson: una comuna con tres chicas por cada hombre

El psicópata gurú salió de la cárcel en 1967, en plena revolución jipi, y creó un harén con una veintena de mujeres en medio del desierto.

¿Cómo era Charles Manson antes de convertirse en el asesino de masas más célebre del mundo? Era un pobre diablo que trabajaba en un taller de reparación de coches para ocultar su verdadera profesión: ladrón de coches. En 1955, con veinte años y un físico agraciado, se casó con una joven de quince años que trabajaba en un hospital, Rosalie Jean Willis. Ambos decidieron abandonar Virginia para vivir en Los Ángeles, robando coches por el camino. Fue arrestado y condenado a cinco años de libertad condicional por conducir un automóvil robado de un estado a otro y en 1956 arrestado y condenado a tres años en la prisión de la Isla Terminal en San Pedro, California, por robo de coches. Estando encarcelado nació su hijo Charles Manson Jr., en 1956.

Cuando salió de prisión su mujer vivía con otro hombre, Jack White, con quien tuvo dos hijos más. Se divorciaron en 1958 y Manson volvió a prisión hasta que fue liberado en 1967, en plena revolución jipi. En apenas dos años se convirtió en un asiduo de las fiestas de los famosos de la música pop de Hollywood, pasando drogas y alternando con el batería de los Beach Boys, hasta que conformó su propia comuna con una veintena de mujeres en el Rancho Barker, en Panamint Valley, a la que se sumaron una docena de hombres. Salían a tres chicas por cada hombre. Estos fieles, en especial las mujeres, vivían una vida salvaje, un harén en medio del desierto, escuchando música pop bajo el efecto del LSD y planeando una revolución supremacista que acabara con los famosos que lo habían repudiado. Charles Manson tenía, al parecer, un gran poder de seducción y de manipulación de aquel pequeño grupo de fieles jipis que soñaban con cambiar el mundo.

Poder embaucador

Dianne Lake, la menor de «La Familia» de Charles Manson, evidenció «la necesidad de amor y cariño» de sus miembros, una de las constantes del poder embaucador de este desclasado social que indujo a las chicas a cometer el múltiple asesinato del 10050 de Cielo Drive en Hollywood. Que la comuna se llamara «La Familia» evidencia hasta qué punto sus miembros buscaban a un padre y una familia que les diera lo que no habían obtenido en sus hogares desestructurados, como el de Dianne Lake: «Necesitaba una familia –escribe Lake en su biografía, «Member of the Family»–. Necesitaba sentir que pertenecía a alguien. Y él se dio cuenta enseguida». Para Lake, Manson poseía «la habilidad de percibir las debilidades de las personas y sabía cómo colmarlas con su amor». Era un líder carismático y manipulador que utilizó una comuna jipi para estructurar la primera secta satánica, bajo el influjo de la Cienciología y del líder mesiánico Jim Jones y su iglesia del «Arco iris», que frecuentó en aquellos años, y que terminó con el famoso suicidio colectivo.

Lo que empezó como un sueño hecho realidad tras su salida de la cárcel, un mundo repleto de drogas y chicas en busca de sensaciones y sexo rápido, se convirtió en una obsesión. Para Manson «era un mundo completamente diferente al que yo había conocido. Era el sueño de un preso hecho realidad después de siete largos años encerrado. No lo dejé escapar, me agarré a él y a la generación que lo disfrutaba». Atrás dejaba su vida y su primera mujer, Rosalie Jean Willis, que tras el divorcio se casó con Jack White y tuvo dos hijos. La historia de los tres hermanastros es trágica. Jed White murió en 1971 por una herida de bala en el estómago, disparada de forma accidental por un amigo. Tenía doce años. Su hermano Jesse murió de sobredosis en Houston, Texas, en 1986, a los veinte ocho años. Y Charles Manson Jr., que cambió su nombre por el de Jay White, se suicidó en 1993 de un tiro en la cabeza en una carretera solitaria de Kansas, quién sabe si abrumado por los crímenes de su padre. Tenía treinta y siete años. El heredero de la «maldición familiar» fue el nieto de Manson, Jason Freeman, hijo de Jay White. Su padre se mantuvo alejado de su hijo para que no lo relacionaran con su abuelo. En realidad, su padre le mandaba cartas y su abuela Rosalie nunca quiso hablarle de su abuelo. En 2012 trató de visitarlo en la prisión de Corcoran pero nunca consiguió los permisos necesarios.

Al salir de la cárcel, en 1958, Charles Manson conoció a una prostituta, Leona Stevens, con quien se casó y tuvo un hijo, Charles Luther Manson. Apenas un año después fue arrestado de nuevo. La pareja se divorció en 1963. Desde entonces hasta 1969, fecha de los asesinatos de 10050 de Cielo Drive, el psicópata gurú vivió de camello de famosos y proxéneta hasta el arresto definitivo que lo mantuvo en prisión hasta su reciente muerte, a los ochenta y tres años.

Durante el tiempo que convivió en la comuna, mantuvo relaciones en grupo con las componentes de «La Familia», especialmente con Susan Hatkins, con quien tuvo a Zezozose C. Zadfrack, y con Mary Brunner a Valentine Michael Manson. Ella estuvo presente en el asesinato del cantante Gary Allen Hinman y testificó en contra de los que fueron acusados del asesinato. Una historia menos conocida de Mary Brunner es cuando encabezó junto a un grupo de la Familia el asalto a un almacén de armas, donde robaron 143 rifles con la intención de secuestrar un Boeing 747 e ir matando a los pasajeros hasta que liberaran a Manson y la Familia. No llegaron a perpetrar la hazaña pues el dueño del almacén llamó a la policía y los detuvieron tras un tiroteo. Fue condenada a veinte años y salió con la condicional en 1977.

Después de cuatro décadas en prisión, en 2014 Charles Manson obtuvo una licencia de matrimonio para casarse con una joven de veintiséis años, Afton Elaine «Star» Burton, que durante nueve años lo visitaba en la cárcel de Corcoran y había creado numerosas páginas web en las que defendía su inocencia. El matrimonio nunca llegó a celebrarse. Al parecer, las autoridades denegaron el permiso de matrimonio cuando descubrieron que la joven y su amigo Craig Hammond querían el cuerpo del asesino para exhibirlo como atracción turística tras su muerte.

«Para entretener»

Con ochenta años, Charles Manson concedió una entrevista a la revista «Rolling Stone» en la que hablaba de su enlace con Afton Elaine, que por entonces se hacía llamar «Star»: «Lo de mi matrimonio es sólo basura. Ya sabes, tío. Sólo basura. Lo hicimos para entretener a la gente». Mientras que Star, que había dejado la granja paterna en Misisipi a los dieciocho años para vivir cerca de Manson en California, y visitarlo a menudo, declaró a Rolling Stone que «el hombre que conozco no es ese que sale en las películas, ni en los documentales y libros. Nada parecido. Él no es el tipo que le dice a la gente lo que tiene que hacer. No es un manipulador». Manson tenía un poder hipnótico sobre la Familia, hasta el punto de ser el primer asesino en serie con el poder de que otros mataran bajo su influjo criminal.