Obama, un retiro de ocho millones de euros

Cuando apenas le queda un año y medio de mandato, en Washington se preguntan qué hará el incansable Barack Obama después de abandonar la Casa Blanca. De momento, dicen que se tomará un respiro en su agenda y se dedicará a sí mismo y a su familia. Pero, ¿en dónde elegirá vivir, en Chicago o en Hawái? Esta semana se ha sabido que, aunque mantendrá su residencia habitual en Chicago, es más que probable que pase parte de su tiempo en la segunda. Uno de sus colaboradores más cercanos, Marty Nesbitt –que, además de ser uno de los amigos que más se movió para recaudar fondos para sus campañas, también compartía muchas jornadas de golf con él–, ha comprado una residencia en el archipiélago por indicación del presidente por 8.700.000 dólares (8.176.000 euros). A pesar de ser una cifra considerable, lo cierto es que Nesbitt ha hecho un negocio redondo, ya que hace un año salió al mercado inmobiliario por un valor superior a los 15 millones de dólares. Aunque desde la Casa Blanca se afirma que Obama no está implicado en la compra directamente, cabe suponer que ha sido un «encargo» del mandatario a Nesbitt, que es presidente de la Fundación Barack Obama, además de encargarse de su biblioteca presidencial, su museo y su centro académico. Los medios de comunicación estadounidenses aseguran que son demasiadas casualidades, por lo que dejan entrever que pasará a ser de su propiedad en cuanto deje Washington. Con todo, la ingeniería financiera que se ha realizado es complicadísima. Oficialmente la ha adquirido Waimanalo Paradise LLC. La persona de referencia es Seth Mardosky, otro amigo de Obama, y la hipoteca está a nombre de Judy Grimanis, asistente ejecutiva de la firma de inversiones Vistria Group, de Chicago, que lleva Marty Nesbitt. Así, el círculo se cierra.

La mansión es de sobra conocida por los estadounidenses, ya que fue donde se filmó la serie «Magnum P.I.», interpretada por Tom Selleck, desde 1980 a 1988. Su nombre es «Pahonu» y tiene una extensión de tres acres, no de 200, como decidieron los guionistas de la serie, que, por aquello de darle más glamour a la ficción, querían que abarcase desde las montañas hasta el mar, un trayecto que recorría Magnum en su Ferrari rojo. En esta propiedad se han rodado capítulos de la serie de policías «Hawái Cinco-0» y «Se ha escrito un crimen», entre otras.

Un lugar estatégico

Ubicada en la costa sureste de Oahu, es la tercera isla más grande del archipiélago. Allí está el estratégico aeropuerto internacional de Honolulu, con vuelos directos a China, Japón, Corea del Sur, Filipinas, Australia, Nueva Zelanda y todas las grandes urbes estadounidenses, algo que era muy importante para la familia. La propiedad está en la comunidad Waimanalo, con una población de más de 5.000 habitantes. También está muy cerca de Kailua, lugar en el que la familia ha pasado las vacaciones de Navidad durante los últimos años. Fue allí donde Obama se desplazó en 2008 cuando se tomó unos días de descanso durante su primera campaña electoral. Entonces fue muy criticado, sobre todo después de que se le hiciesen unas fotografías en la orilla de la playa. Ahora estas imágenes se han convertido en un clásico dentro del álbum vacacional del demócrata.

Siempre hubo cierto misterio alrededor de las adquisiones de los presidentes una vez que dejan la Casa Blanca. Se suelen encargar amigos cercanos de los mismos. Cuando George y Laura Bush se hicieron con su mansión de Dallas en Texas al final de la presidencia del republicano, la transacción la realizó el contable de Bush, Robert McCleskey, que pidió un préstamo a un banco de la localidad donde residía.

Construida en 1933, la casa cuenta con cinco habitaciones, otros tantos baños y un aseo, embarcadero, espacio en el garaje para cuatro vehículos, varias pistas de tenis y acceso directo a la playa. Obra del arquitecto Louis E. Davis, que realizó muchos edificios de estilo colonial español en el siglo XX en Oahu, cuenta con una piscina en la playa contenida con un muro de piedra, que sólo se puede ver cuando la marea está baja. Se hizo para capturar tortugas cuando comer carne de estos animales estaba prohibido.

La casa principal tiene la planta con forma de L. Cuenta con dos alturas. Destaca por su hermoso balcón en el segundo piso, donde también hay una sucesión de arcos. Cuenta con muros de roca de lava, tejado negro de pizarra y un precioso patio de estilo español. En la parte oeste, hay un espacio al aire libre para aparcar los vehículos. Esta zona también sirve para dejar las herramientas del jardín. Dicha estructura posee unas dimensiones de casi 9.000 pies cuadrados.

La casa de invitados, igual que la principal, es de estilo colonial español. Tiene paredes de estuco. En la serie «Magnum» se podía ver una gran habitación con un techo muy alto y una habitación con baño. También incluye una pequeña cocina, cuyo suelo está elevado comparado con el resto de la propiedad. Los productores de la ficción decidieron que todos los planos exteriores de la propiedad se tomasen desde el embarcadero. Eso sí, los Obama tendrán que desprenderse de una fuerte suma de dinero para reformar la casa, sobre todo su decoración interior, que está bastante deteriorada.

Desde la Casa Blanca se intenta restar importancia al asunto. En cambio, los vecinos ya han empezado a protestar. Obama deberá seguir protegido por agentes del Servicio Secreto a pesar de que abandone la Casa Blanca. Pero no es esto lo que más les preocupa. Lo que temen es que ocurra con la zona lo mismo que con Kailua, donde el presidente ha pasado sus Navidades los últimos años. Ahora está copado por turistas que ya no quieren estar en Waikiki, la principal playa de Honolulu famosa por su arena blanca.

Antes de que el presidente empezase a pasar sus días de descanso allí, era un pueblo dormitorio al lado de la costa muy tranquilo, sólo conocido por la gente local. Ahora los vecinos parecen estar en guerra con los políticos y promotores inmobiliarios después de la llegada del supermercado Target, los autobuses de turistas y el alquiler ilegal de casas. Desde 2014 ha aumentado el crimen y los problemas de aparcamiento en la playa y el tráfico. Incluso han llegado a pedir que se deje de promocionar Kailua, donde se han escrito artículos con titulares del tipo «Los turistas no son bienvenidos».

Sin embargo, no todos los habitantes piensan igual. Según recoge el diario británico «The Guardian», uno de los residentes considera que la zona será más segura. «Creo que es genial, no sólo para Waimanalo y para mí, también para toda la localidad», dice Lee Siegel.