Rosa Valenty y Rafael Amargo resucitan la revista

Lina Morgan fue la última defensora de este género aunque su último estreno, «Celeste no es un color», con libro del argentino Roberto Romero, no fue el éxito esperado tras cinco temporadas con «¡Vaya par de gemelas!», que dejó como gran número aún presente el «agradecida y emocionada, solamente puedo decir gracias por venir». Cabe unirlo a canciones míticas del género como «Vivir, vivir», «Vespa, vespa», «Capri», «Soy el águila de fuego», «Toma mi mata de pelo», «Luna de España», «Carmen la cigarrera», «Soy la vedette» o «¡Viva Madrid!», muchas fueron creaciones de la inmortal Celia Gámez que perduran inolvidables. «Buenos días, amor» fue su último estreno en La Zarzuela. Llevó un reparto excepcional con Juan Barbará, la dentona María Martín haciendo de Mistinguette,Charo Moreno, Luisa de Córdoba y el debut de Tip y Coll. No triunfó como debía porque era demasiado exquisita y elegante, nada que ver con los libretos generalmente infames de Adrián Ortega, Luis Cuenca y demás parentela. Argumentaron que Celia, ya septuagenaria, apenas salía, querían verla más y tuvo que añadirle más números. Aparecía enfundada en un abrigo hecho por Arturo, de visón blanco y largo hasta lo pies cantando: «Siempre, siempre, siempre estaré con vosotros. Hay un amor en nosotros que nunca se acabará». Y seguía diciendo adiós: «¿Me voy o no me voy por ser la que yo soy?» -que Rosa Valenty recuperará en «Un chico de revista», auténtica resurrección del género. Ojalá tenga éxito cuando el 3 de marzo reviva en La Latina de Lina las grandes noches de música y estrellas, como hizo Maruja Díaz en una serie televisiva que alteró los ritmos imperecederos de los maestros Alonso, Padilla -el de «La violetera» y «El relicario», ahí es nada- Moraleda o Jacinto Guerrero. Francis López, que componía los musicales parisienses de Luis Mariano, creó para la Gámez «El águila de fuego», en cartel casi diez años con varias giras por España y Portugal rendido al «¡Ay, Portugal, ¿por qué te quiero tanto?» de «La estudiantina portuguesa» hit de aquel tiempo que Rafa Amargo y la Valenty pretenden resucitar con gran alarde y dinero, nada que ver con «¡Pobrecito yo!», gemidor que reverdecerá una Valenty cincuentona pero de estilizada figura. Aúnan aires revisteriles con danza española donde Amargo danzando es personalísimo.

Llevo cinco años sin pisar un escenario tras «Usted tiene ojos de mujer fatal» y mi incidente con Moncho Borrajo. Lo dejé, trabajé de relaciones públicas en el bingo «Las vegas» y me ilusiona esta vuelta relanzando algo nuestro como la revista que llevé a la tele cuando TVE hizo su historia con Esperanza Roy, Tania Doris, reina del Paralelo con sus «alegres chicas», Fernanda y Teresa Hurtado, Bárbara Rey, Agatha Lys, Paloma San Basilio y hasta la sexy Susana Estrada, mientras la única Esperanza Roy con Paco Valladares de galán cantante dio un empuje a la nostalgia en sus dos versiones escénicas de «Por la calle de Alcalá». Fueron enormes y duraderos éxitos de crítica y taquilla. Porque la revista, cuando se hace bien, con reparto apropiado y montaje lujoso, es un cheque al portador, como resultará esta unión de Rosa Valenty y Rafael Amargo dirigidos por Antonio Iborra, ganador de varios Goya y de gran prestigio en cuanto realiza.