Varufakis y su hogar «anticrisis»

La vida del ministro de Finanzas heleno, Yiannis Varufakis, está muy lejos de tratarse de una tragedia griega, la cual vive su país desde que se sumergió en la crisis económica más importante de las últimas ocho décadas. El día a día del político transcurre en la Acrópolis, en una ostentosa casa que ya le ha traído más de un quebradero de cabeza a causa de los lujos y el estilo de vida que mostró en una amable y feliz entrevista en «Paris Match», y que fue el centro de las críticas de periodistas procedentes de dentro y fuera de las fronteras griegas. Ahora sale a la luz otro reportaje en la revista de decoración y «lifestyle» «Interiores», donde el bien avenido matrimonio vuelve a hacer alarde de una suntuosa casa de vacaciones, diseñada por el prestigioso arquitecto Aris Zambikos, que dista mucho del ritmo de vida de un mandatario cuyo país se encuentra al borde de la quiebra.

Un alquiler «de crisis» desorbitado

El apodado «socialista del champán» estaría residiendo en una morada que cuesta 5.000 euros por semana, según el «Daily Mail». Las políticas de austeridad parecen no haberse instalado en la vida del economista, que disfruta del buen clima jugando al futbolín o tocando el piano en la morada, que podría suponerle unos 30.000 euros por sólo 60 días estivales. El recinto se ubica en una isla cercana a Atenas, Egina, paraíso desconocido para los turistas donde se asegura su privacidad y donde el ministro es muy conocido, ya que allí se le ve pasear con una opulenta Yamaha 1.300 cv o su Mini Cooper. En la isla mediterránea se codea con los denominados «bobós» (bohemios burgueses) que pertenecen a una clase más alta que media.

El reportaje de «Interiores» muestra con todo lujo de detalles el hogar donde Danae Stratou, su segunda mujer, y Varufakis viven un idilio griego en el que no faltan grandes espacios abiertos, tapicerías de piel que adornan un detallado y esculpido salón, una piscina al aire libre –hecha con materiales naturales–, que se unen a inmuebles contemporáneos que adornan paredes con cuadros familiares. Además, Danae quería un espacio abierto y con grandes puertas de cristal que se asentaría sobre un jardín y varios patios para poder exponer sus obras arquitectónicas –también esculpe, entre otros «quehaceres»–.

Del terreno dicen que es un «pedazo de tierra heredado», y que sólo es usado para reposo vacacional, aunque el enorme «loft» bien podría ser una palaciega residencia para cualquier habitante de las inmediaciones. Allí ambos pasarían tiempo con los hijos que arrastran de matrimonios anteriores: él una hija, Xenia, que se fue a vivir con su madre a Australia tras la separación, y ella dos vástagos, Nicolás y Esmeralda.