José Antonio Camacho: «En mi época éramos menos de cremas que ahora»

En esta ocasión vamos a conocer el «fuera de área» más sincero de José Antonio Camacho.

Entre la resaca de la final de la Champions y con el Mundial a la vuelta de la esquina, me viene a la cabeza el nombre de un hombre cargado de razones y con un gran palmarés para entrevistarlo. Desde que nació en Cieza (Murcia) hasta sus actuales 58 años, le ha sido imposible pasar desapercibido. Es de esos deportistas de los que ya no quedan, de los de antes, de los de siempre, de los actuales y de los de verdad... La palabra élite le acompañó siempre en su juego y en sus entrenamientos. Lo mejor del «Burlador» es ese corazón que no le cabe en el pecho y lo peor es que a la hora de tomar una decisión «no parte peras con nadie». En esta ocasión vamos a conocer el «fuera de área» más sincero de José Antonio Camacho.

–¿Eres más coqueto a los 58 o cuando estabas en activo?

–Cuando era futbolista era distinto. Ahora se ve la vida desde otro punto de vista, en mi caso desde el de un abuelo. Tengo dos nietas y veo la vida de otra manera.

–Si hay alguien que se cuida son los deportistas de élite durante el tiempo que juegan. ¿Tú te sigues cuidando?

–Sí, porque el sobrepeso para mí no es bueno, sobre todo por las lesiones de rodilla. Por eso debo cuidarme y saber mantenerme. Tengo que correr todos los días y hacer ejercicio, primero porque es a lo que estoy acostumbrado y segundo porque si cojo algo de peso enseguida lo noto.

–¿Haces sobre todo ejercicios de cardio?

–Sí, todos los días una hora de elíptica o de carrera, porque ya jugar al «paddle» o al fútbol con las lesiones que he tenido me cuesta más. He pasado por lo menos seis veces por el quirófano.

–¿Se puede decir que te acuestas como Camacho y te levantas como Humberto Janeiro?

–(Risas) Lo que sí te puedo decir es que cada mañana, cuando echo el pie al suelo, me acuerdo del Real Madrid...

–Hasta que calientas, ¿supongo?

–Sí. Ahora estoy mejor, ya no me levanto tan cojo, pero porque he adquirido unas costumbres, debido a las lesiones, que me han fortalecido las piernas.

–Entrenas con tu mujer, con Crisanta ¿no?

–Hemos hecho juntos el Camino de Santiago y, si podemos, sí lo hacemos. Lo que pasa es que mi mujer lleva otro ritmo de vida porque ella es la que se encarga del tema económico, de los bancos...

–¿Cuánto hace que no abres el correo?

–Pues desde que empecé a jugar al fútbol... Como me casé muy joven, ella se ocupó de todas esas cosas y también era una manera de estar ocupada, de hacer cosas y de participar en todo. Mi mujer ha llevado el tema de las casas, las mudanzas... y yo lo he dejado todo en sus manos, cuando me ha dicho: «¡Ya nos podemos mudar!», pues nos hemos ido.

–¿Cuál es el gol de tu vida entonces?

–Creo que mi mujer. Ya la conocía antes de empezar a jugar al fútbol de una manera importante. Yo tenía 17 años y desde entonces estamos juntos.

–¿Y cuál es el secreto?

–¡Pues hombre, aguantarse el uno al otro! Ten en cuenta que en aquellos tiempos era conveniente casarte pronto porque decían que la liga de los casados era más estable, más tranquila, te quitaban todas las tentaciones malas que tenías... Jajaja.

–En aquella época no se llevaban tanto los abdominales, ahora todos tienen que tenerlos marcados...

–El fútbol entonces tenía otra connotación. Desde que yo empecé vino la época de los yugoslavos y tuvieron que operar a muchos de ellos de pubis porque empezamos a hacer abdominales y no tenían una buena base para hacerlos. Si no los haces bien y no tienes una buena base se provocan muchas pubalgias.

–Y a la hora de comer, ¿vigilas tanto tu dieta como se hace ahora con los jugadores?

–Pues hombre, a mí me da igual porque la cervecita no me la va a quitar nadie, aunque engorde. Con la edad te tienes que cuidar más. Cuando estás jugando al fútbol los cuerpos son máquinas que a las tres horas ya tienes hambre y ahora, a las tres horas parece que ni has empezado a hacer la digestión.

–Háblame de la importancia que le das a la boca, a la dentadura...

–He estado concentrado y me ha empezado a doler una muela y me han tenido que llevar a urgencias para quitármela porque eso te produce también lesiones musculares sin saberlo. Si no tienes una boca cuidada te dan tirones de repente y no sabes por qué y es por los dientes. Por eso los análisis que se hacen ahora a todos los futbolistas son muy exhaustivos y antes de empezar a entrenar y a jugar se mira uno, como yo digo, «hasta el cielo de la boca»

–¿Quién es tu dentista de cabecera?

–Pues está aquí, en La Moraleja, y es quien me ha hecho ya un par de implantes.

–Y de pelo... tú siempre has ido bien ¿no?

–Sí, de momento no me puedo quejar. Aunque a mi padre se le cayó y a mis hermanos se les ha caído muy de mayores. Creo que es un poco hereditario también.

–Los futbolistas quieren estar guapos a toda costa: el cambio de dientes de Cristiano Ronaldo o de Simeone, el pelo de Iker Casillas...

–Sí, ellos están ahora a la orden del día. El fútbol ha mejorado muchísimo en el tema de la imagen y la publicidad. Alguien que está en el candelero está muy solicitado para hacer anuncios y cuentan con un gabinete que atiende mucho a los jugadores de élite.

–¿Y por qué les da tanto por tener novias presentadoras, periodistas?

–Porque ahora tienen más posibilidades, más llegada, más relación con la prensa... Y, claro, a la gente guapa le gusta la gente guapa, ¡qué le vamos a hacer!

–¿Cómo es la convivencia con un deportista? Porque estáis acostumbrados a pasar muchas horas solos, a controlar el cuerpo con la mente...

–Hombre, pero tienen que poner cada uno de su parte. Tu novia o mujer tiene que saber quién eres y el estatus que tienes dentro de la sociedad. Si encuentras a una persona que es capaz de adaptarse tanto a tus circunstancias como a las suyas pues es perfecto porque es una persona que va a tener su ocupación y no va a estar pendiente de ti todo el día preguntando dónde estás, dónde vas... Cada uno tiene su trabajo y, personalmente, creo que es bueno, que así tienes más ganas de ver a tu pareja.

–¿Usas algún tipo de «anti aging» para la cara?

–No me cuido mucho, yo lo que no tomo es el sol. Me baño y no me pongo al sol, me gusta ponerme a la sombra y además tengo una piel que no es mala para eso, parece una piel más joven.

–No eres muy de cremas, ¿no?

–En mi época éramos menos de cremas todavía. Ahora entras en un vestuario y tienen un montón de productos para los jugadores, para el pelo, para antes, para después... Usan todo tipo de cosas y de esto antes no había mucho. Yo normalmente no uso.

–¿Y vitaminas o antioxidantes tampoco tomas?

–No.

–¿Y para dormir?

–Tampoco, no tomo nada.

–¿Eres más de traje que de pantalón y camiseta?

–Me gustan los trajes, pero me gusta más una buena chaqueta de «sport».

–¿Tienes algún diseñador de cabecera?

–Voy mucho a comprar con mi mujer y ella es la que me aconseja, la que me dice esto sí, esto no te lo vas a poner luego...

–¿Eres feliz?

–Sí, porque toda mi vida he hecho lo que más me ha gustado, que es todo lo relacionado con el fútbol. Y luego he conseguido crear una familia estupenda, qué más puedo pedir.

–¿Y tus retoños?

–Ahora tengo dos nietas que son un regalo para la familia.

–¿Pero nadie de la familia sigue tu estela en el fútbol?

–De momento, mis hijos no. Les gusta más el fútbol ahora que cuando eran jóvenes. Tengo uno con 22 años, pero no va a ser futbolista. Creo que va a ser abogado.

–¿Te operarías de algo?

–A lo mejor de dos o tres cicatrices que tengo, una al lado del ojo, me clavaron un taco jugando y la tengo travesal, por eso se nota más.

–Dime un lugar para despertar...

–A mí me gusta mucho Ibiza.