Ángel Villamor: «Ya quisiera yo a la edad de Don Juan Carlos tener su ilusión y motivación»

Foto: Jesús G. Feria
Foto: Jesús G. Feria

El doctor Ángel Villamor es un reconocido traumatólogo deportivo que atiende a los mejores atletas del mundo, de ahí que Don Juan Carlos se pusiera en sus expertas manos tras sufrir una lesión en la cadera. Villamor, que es un gran deportista, también estudia e investiga a diario, de hecho, se levanta a las cinco de la mañana para leer casos de traumatología. Como herencia de sus padres médicos, a los que los pacientes les regalaban objetos dignos de colección –de ahí que tuvieran la casa atiborrada–, le ha quedado un gusto por el minimalismo que pone en práctica en su despacho de paredes blancas, aunque si algún paciente satisfecho le quiere agradar con una foto, la coloca agradecido en la entrada de su clínica.

¿Cómo es que un traumatólogo hace todo lo que recomienda no hacer con tanto deporte extremo como practica?

Me metí a esta profesión porque practicaba muchos deportes extremos. Durante toda mi vida el deporte ha llenado los huecos que quedaban libres entre los estudios. Los médicos somos muy empollones, pero he hecho mucho deporte de riesgo y acción y eso me animó a estudiar medicina para conocer el cuerpo humano y, luego, traumatología para enfocarlo a la especialidad deportiva. Ahora, con más conciencia, sigo practicándolo y más con mi hijo de 11 años; quiero que sea muy deportista.

¿No le reprime en esos deportes tan arriesgados?

Al contrario, soy como el hermano mayor con el que se pica. Ahora estamos haciendo escalada y buceo, nos vamos al Mar Rojo a bucear.

¿Y la madre del niño no le retira la custodia?

Ella encantada porque, aunque estemos separados, hacemos planes juntos. Sí es verdad que alguna vez el niño me ha dicho: «Esto no se lo cuentes a mamá». Ella sabe lo importante que es el deporte ante tanta tecnología. El deporte, bien practicado, es lo mejor para los niños.

¿Los que descubren el deporte a los 50 no se la están jugando?

No es lo mismo una lesión a los 20 que a los 50. No es saludable al cien por cien, pero no podría decir que es malísimo porque discutiría con media España. ¿Qué parte del deporte es salud y qué parte no? Hay que saber qué actividad se puede practicar y en qué medida, pero no por las lesiones, sino por los excesos a los que se somete al organismo y que le pueden perjudicar.

¿Cuál es la lesión estrella del verano?

La rotura del tendón de Aquiles. Sucede porque a ciertas edades ya no puede resistir el enorme esfuerzo al que se le somete durante la práctica deportiva. Hay muchas roturas de tendones en el arranque del tenis o del pádel.

Un tacón de aguja es sexy, pero, ¿es sano?

No, el tacón nunca es sano. Sin embargo, con las plataformas habéis salvado mucho la posición de puntillas, digamos que es una postura más fisiológica. El tacón de aguja es como estar en una posición de bailarina, apoyando el peso en las puntas de los pies, y eso no es saludable, aunque sí es sexy.

Doña Letizia no parece estar de acuerdo porque siempre va subida en unos altísimos tacones...

Yo me dedico a la medicina. Lo siento, pero no me he fijado en sus tacones y con el lío que tengo no me da tiempo de ver cómo se viste.

El jinete Sergio Álvarez, ex yerno de Amancio Ortega, le agradece sus cuidados. ¿Le ha tratado mucho?

Le atendemos con mucha frecuencia. Las lesiones de hípica y de motociclismo son las que más vemos en la clínica. A Sergio le hemos tratado varias veces, es una gran persona, un excelente deportista y un buenísimo paciente porque va por delante de nosotros. Se documenta mucho, propone alternativas que necesita para estar encima del caballo. Nosotros también aprendemos de los pacientes.

Tiene que ser muy agradecido que Cayetano Rivera le llame su ángel de la guarda...

Es muy bonito que un sufridor como Cayetano diga algo así. En traumatología no solemos tener opciones de salvar la vida, pero sí podemos salvar la vida profesional de una persona.

¿José Tomás siente devoción por usted?

Creo que yo tengo más devoción por él que él por mí. Es un gran maestro. Hay seres iluminados en el mundo a los que debemos respetar y disfrutar de ellos. Tiene un toreo especial.

Fonsi Nieto dice que usted evitó que le amputasen la pierna en Estados Unidos.

Cuando sufrió ese accidente gravísimo en Estados Unidos conseguí por videoconferencia que parasen el inicio de la amputación y le operasen siguiendo mis instrucciones. Ya le habían drogado para comenzar la amputación. Cuando le estabilizaron, viajó a España y lo seguimos aquí.

En la entrada de su clínica tiene fotos dedicadas de deportistas, pero echo en falta la de Don Juan Carlos, ¿por qué?

Considero que es una persona con la que se debe ser muy discreto. Claro que tengo fotos dedicadas por él, pero las guardo. Yo no puedo vanagloriarme de conocerle, ni de haber sido su cirujano. Cuando se me necesita, estoy.

¿No es una temeridad que siga navegando?

Ya quisiera yo a su edad tener esas ilusiones y esa motivación. Él sabe más que yo los riesgos que puede correr, y yo no me meto en la vida de los deportistas que trato. Si Su Majestad lo hace es porque sabe que puede. No soy nadie para prohibirle que lo haga.

¿Una forma de callar voces es que sigue atendiéndole?

Siempre estoy a su disposición para todo lo que necesita Su Majestad y nos seguimos queriendo un montón.

¿Es un honor o una pesadilla que se le haya relacionado con la Infanta Elena?

Lo tomo como un error del periodismo, pero siempre es agradable que te relacionen con personas correctas, agradables y formales. Decidí hacer oídos sordos y evitar realizar cualquier comentario en su momento y ahora.

¿De qué están hechos los deportistas para recuperarse rápidamente?

Del poder de la mente. Los deportistas creen en lo que les dices y son positivos. Pasan por dolores y esfuerzos para llegar a un fin. Son personas muy constantes y se entregan totalmente a su recuperación. Cuando el resto le dedican una hora, ellos el día entero. Así consiguen esas recuperaciones tan rápidas. Los deportistas de élite buscan el límite de lo que pueden hacer en cada momento.

Levantándose a las cinco de la mañana, ¿quién le aguanta?

Nadie, solo mi hijo. Llevo veinte años levantándome a esa hora para estudiar casos antes de desayunar a las ocho. Ahora, el poco tiempo libre que me queda se lo dedico a mi hijo.

¿Se ha inventado alguna vez otra profesión para evitar pasar consulta en la playa?

Hay tendencia, cuando dices que eres médico, a que te hagan todo tipo de consultas, pero más allá de haber atendido casos urgentes en algún avión o en un accidente, tan solo una vez he mentido: dije que era profesor de filosofía.

¿Algún paciente le ha enviado su avión para atender una urgencia?

Sí, hay pacientes que tienen esos medios y los emplean, pero también hay los que me llaman a cualquier hora para consultarme algún problema y varias veces, en mis vacaciones, he tenido que regresar a la clínica. Seguramente es el momento más importante de su vida, ¿cómo voy a contestar que estoy de vacaciones? Es una obligación que asumí al estudiar medicina y la práctico.

¿Qué lleva en la maleta?

A los viajes de vacaciones, el doctor Villamor va cargado con una mochila en la que lleva las botas de hípica, el casco de la moto, la cometa de kite, la tabla de surf, aletas de buceo y las palas de pádel: «La equipación necesaria para practicar mis deportes favoritos». Lo que nunca llevaría, asegura, es «un pensamiento que no me hiciera sonreír»