«Outlander»: Viajar en el tiempo sigue de moda

Se trata de la adaptación televisiva de una saga de libros publicados por Diana Gabaldón.

Se trata de la adaptación televisiva de una saga de libros publicados por Diana Gabaldón.

A finales de los años ochenta, la bióloga marina Diana Gabaldón decidió añadir una nueva afición a su vida: escribir una novela. Aunque esta mujer de ascendencia mexicana escribía artículos técnicos y científicos, y creaba cómics para Disney, no veía satisfechas sus ansias literarias. Cuando comenzó su primera novela, no tenía ninguna intención de hacerla pública, simplemente quería practicar y comprobar por sí misma cómo era dar forma a una historia propia. Tras ver la serie inglesa «Doctor Who», la aspirante a escritora decidió que la trama se ambientaría en la Escocia del siglo XVIII. Y para justificar el carácter atrevido de la protagonista, incluiría un viaje en el tiempo.

Nacía así, casi sin querer, una de las sagas literarias más famosas de las últimas décadas, «Outlander», que en nuestro país se edita con el título de «Forastera». Tras publicarse en casi una treintena de países y en 24 lenguas, lo extraño es que, hasta hace unos meses, nadie se hubiera atrevido a adaptar la historia de amor escrita por Gabaldón. Menos mal que la cadena norteamericana Starz atravesaba una racha en la que estaba dispuesta a correr riesgos –si la creatividad lo merecía– y supo ver el potencial de lo que ahora algunos denominan «el ‘‘Juego de Tronos’’ para mujeres», que muy pronto se convirtió en una de las sorpresas de la temporada.

En los primeros minutos de «Outlander» vemos quién es y qué hace Claire Randall, una joven enfermera inglesa que, tras el final de la II Guerra Mundial, decide pasar unos días con su esposo en Escocia. En lo que ella misma denomina «una segunda luna de miel» los Randall tratan de recuperar su relación, que se ha visto afectada por la contienda. Pero antes de que tengan tiempo, Claire desaparece. Y aparece en el siglo XVIII, donde se convertirá, por su seguridad, en Claire Beachump y conocerá al hombre que cambiará su vida, el escocés James Fraser.

A pesar de que podría parecer que las procedencias de los personajes son algo secundario, la época en la que se ambienta la serie es vital para entender por completo la historia. En 1743, el año al que Claire «llega», el Ejército Real Británico se ocupaba de mantener el orden en el territorio escocés, donde todavía faltaban un par de años para que se produjesen los últimos levantamientos jacobitas que trataban de devolver a los Estuardo al trono. Algo que no tendría mayor trascendencia de no ser porque cuando la serie fue estrenada en EE UU, Reino Unido se enfrentaba al referéndum escocés, y ninguna cadena británica se atrevió –ni se ha atrevido– a emitir la serie para no influir en los espectadores.

Más allá de las interesantes cuestiones políticas que envuelven a la historia, «Outlander» es una magnífica superproducción que cuenta una apasionante historia en la que el amor, las aventuras y las sorpresas están garantizadas. El nivel de la adaptación de Starz es sobresaliente, y no es descartable que la cadena apueste por llevar a la pequeña pantalla los ocho libros que, hasta hoy, ha publicado Diana Gabaldón sobre la historia de Claire y Jamie. Aunque sólo sea para comprobar que tras el aplauso de la crítica y el beneplácito del público, en algún momento los galardones también terminarán rindiéndose al encanto de la pareja.