La tortuga romana

Este animal dio nombre a una de las formaciones más características y originales de las históricas legiones

Este animal dio nombre a una de las formaciones más características y originales de las históricas legiones

«La tortuga es como sigue y se forma de la siguiente manera. Los animales y carros que llevan los bagajes, los soldados que no usan el escudo y los jinetes se colocan en medio de la legión. Y, de los que llevan armas defensivas, unos, los que van armados con los escudos alargados, curvos y cilíndricos, se colocan en el exterior formando un rectángulo y, mirando hacia fuera con las armas dirigidas hacia delante, protegen a los demás, y los otros, los que van armados con escudos planos, diseminándose por el centro levantan los escudos por encima de sí mismos y de todos los demás, de modo que en toda la legión no se ve otra cosa más que escudos, y así todos ellos quedan a cubierto de la lluvia de proyectiles bajo la capa protectora formada con los escudos. La cubierta de escudos es tan resistente que algunos andan por encima de ella; es más, cuantas veces pasan por lugares hondos o estrechos, los caballos y los carros avanzan sobre ella [...] Los romanos la utilizan en dos situaciones: cuando se acercan para atacar una fortaleza, y muchas veces hacen subir a algunos hasta la misma muralla, o cuando alguna vez son rodeados por los arqueros: entonces se agachan todos juntos (pues también a los caballos se les ha enseñado a doblar las rodillas y tumbarse) dando a los enemigos la impresión como si estuvieran cansados y, en un momento dado, se levantan de repente cuando el enemigo está cerca y les infunden un enorme pánico». (Dión Casio XLIX.30; trad. J. P. Oliver Segura).

La formación de tortuga (testudo) es precisamente uno de los ejemplos de la profesionalización creciente del soldado romano y del ejército en su conjunto, una máquina perfectamente engrasada tras siglos de guerras exteriores expansivas y una última centuria de guerras intestinas entre romanos. La transición de una ciudad-estado dotada de una milicia ciudadana a un Imperio con un ejército profesional se produce a lo largo del siglo I a. C., y se completa definitivamente en torno al reinado de Augusto. El legionario del primer siglo del Imperio es un soldado profesional, entregado por completo a la vida militar, y hasta cierto punto desgajado de la sociedad civil. La superioridad de este tipo de tropa sobre la de los pueblos vecinos será una garantía de estabilidad para el recién inaugurado Imperio.

Para saber más

«La Legión romana (III). El primer siglo del Imperio»

Desperta Ferro Ediciones

84 págs.

7,95 €

Juan de Gante, rey de Castilla y León

Así se intitulaba desde enero de 1372 Juan de Gante, hijo de Eduardo III de Inglaterra, y por tanto, miembro de la casa Plantagenet. ¿Sus derechos? Había contraído matrimonio en 1371 con Constanza de Castilla, hija mayor del desaparecido Pedro I el Cruel, asesinado en 1366. En el contexto de la vasta Guerra de los Cien Años, una Castilla gobernada por un monarca de origen inglés podía conducir a un vuelco trascendental en el transcurso de las hostilidades, en un momento, además, en que los ingleses se encontraban en franco retroceso. Juan de Gante se centró en este objetivo durante largos años pero las dificultades, principalmente de orden financiero, dieron al traste con todos sus proyectos. Finalmente, aliado a Portugal, llegó a desembarcar en Galicia en 1386, al frente de un ejército inglés y una populosa corte adecuada al rango que se proponía ostentar. Instalado en Orense fue reconocido rey por los gallegos, aunque con la condición de que fuera, así mismo, acatado por el resto de Castilla. La guerra que siguió a continuación le fue desfavorable, viéndose obligado a renunciar a sus derechos al trono (tratado de Bayona, en 1388) a cambio, entre otras cosas, de una sustanciosa indemnización.