¿Los machos también cuidan de las crías?

En algunas especies, los varones son más entregados que en otras con sus vástagos. La producción de la hormona prolactina podría ser la clave

En algunas especies, los varones son más entregados que en otras con sus vástagos. La producción de la hormona prolactina podría ser la clave

El instinto paternal puede aparecer donde menos se le espera. La mojarra azul, un pez cuyo nombre científico es «Lepomis macrochirus» es un prodigio de entrega masculina. Los machos construyen nidos en grandes colonias fluviales de Norteamérica. Las hembras visitan el nido solo una vez para depositar sus huevos y luego abandonan el lugar dejándoles a ellos la tarea de fertilizarlos, cuidarlos y favorecer el desarrollo de las crías. Con sus aletas, los peces macho generan corrientes de agua para oxigenar el nido hasta que los huevos eclosionan. Antes y después del nacimiento, el animal permanece vigilante para expulsar a los depredadores. Algunas investigaciones han encontrado una relación directa entre este comportamiento del macho y la producción de la hormona prolactina. Por ejemplo, se han podido capturar ejemplares justo antes del desove de las hembras. A algunos individuos se les inyectó un inhibidor de la prolactina. Aunque todos los peces estudiados volvieron al nido en menos de dos minutos tras su captura. Los inyectados con dicho inhibidor fueron incapaces de responder al ataque de depredadores y generaron menos corrientes oxigenadas por lo que sus crías mostraron un ratio de supervivencia menor.

Un caso fascinante de relación entre la prolactina y la paternidad animal es del «Symphysodon aequifasciata», un pez de acuario muy común. En esta especie el cuidado de la prole se deja indistintamente al macho y a la hembra. Pero en ambos casos, la inyección de prolactina extra tiene un efecto espectacular: solamente aumenta la actividad de ventilación del nido y la agresividad ante extraños sino que sirve para generar un mucus en la epidermis que utilizan los recién nacidos como alimento. Una especie de «leche» materna para peces que nace igual en la piel de los machos que de las hembras.

Los pájaros no están exentos de fenómenos similares. Muchas especies de aves son socialmente monógamas lo que favorece la intervención paterna en el cuidado de los polluelos. Ésta puede ser de dos tipos: ayudando a la incubación en el nido o alimentando a las crías tras la eclosión. Los ornitólogos han descubierto una impresionante lista de casos (desde pingüinos a aves canoras domésticas) en los que el comportamiento amoroso del macho hacia su descendencia depende de la cantidad de prolactina que genera. El macho de buen número de aves experimenta un aumento de esta hormona en contacto con la hembra durante la incubación. Los niveles hormonales se mantienen en el periodo de crianza y desciende bruscamente cuando el pollo abandona el nido.

Un modelo muy interesante es el del bellísimo halcón de Harris. Esta ave realmente no participa de manera activa en el cuidado de lo polluelos. Su rol le mantiene en un segundo plano, almacenando comida o dotando de protección al nido. Sin embargo, durante ese periodo, sus niveles de homona prolactina también aumentan.

Los casos más extremos son, sin embargo, los de las aves que dejan a los machos la tarea exclusiva de la crianza. Estos pájaros no sólo monopolizan la incubación y la alimentación sino que son ellos los que producen prolactina (una hormona típicamente femenina) mientras las hembras no lo hacen.

¿Qué pasaría si un astronauta se quitara el traje espacial?

Cuando se encuentran fuera de la nave, los astronautas deben llevar su traje de seguridad. Si lo pierden sufrirán gravísimas consecuencias debido a la despresurización de su cuerpo. Sus líquidos y gases internos se expandirían hinchando el cuerpo hasta lograr escapar de él. El proceso provocaría la inconsciencia en 30 segundos. La víctima apenas sentiría nada.

La cifra

540 millones de años es el tiempo que ha transcurrido desde que se extinguiera el antepasado común que tuvieran los peces y los mamíferos.

¿Qué es un falso amanecer?

Se trata de un fenómeno astronómico también llamado luz zodiacal. Es un fulgor amarillento que se produce en el cielo hacia el este justo antes de que amanezca y que está provocado por el polvo cósmico acumulado procedente de cometas. La luz del Sol se refleja es esas partículas y genera una luminosidad en forma de cono.