Cuando un hombre eyacula, ¿cambia de posición en el espacio?

Un astronauta que eyaculara en ausencia de gravedad se iría hacia atrás

El semen sale del cuerpo a una velocidad mayor que una caminata rápida
El semen sale del cuerpo a una velocidad mayor que una caminata rápida

La tercera ley de Newton dicta que toda acción provoca una reacción. Es decir, que todo objeto que aplica una fuerza experimenta una de la misma magnitud en sentido contrario. Si esto es así ¿«Disparar» el líquido seminal también genera un retroceso? Por pequeño que sea y si Newton tenía razón, sí.

Para analizar la eyaculación desde el punto de vista de la mecánica newtoniana necesitamos datos. Una variable a estudiar es la distancia a la que se dispara un proyectil. En este caso, la distancia que recorre el semen eyaculado. La media de distancia que puede alcanzar el líquido impulsado por la musculatura genital del Homo sapiens es de entre 17 y 25 centímetros. Otra variable imprescindible es el peso del objeto eyectado. La cantidad media de semen en cada eyaculación es de entre 3 y 5 mililitros. Una cantidad de líquido así, enviada a unos 20 centímetros de distancia requiere de una velocidad de salida de unos dos metros por segundo, cerca de 7 kilómetros por hora. Así que el semen sale de nuestro cuerpo a una velocidad algo mayor que una caminata rápida por el parque.

Si continuamos haciendo matemáticas, despejaremos que ese disparo genera un retroceso en un hombre de 70 kilos de unos 0,0003 kilómetros/hora. En la Tierra ese retroceso es absolutamente imperceptible, por supuesto. Si un hombre eyacula hacia abajo (con la punta del pene mirando hacia el centro de la Tierra) experimenta un retroceso de cinco micrómetros antes de que la fuerza de gravedad terrestre le devuelve a su posición original. Es decir en la famosa postura del misionero, los hombres nos elevamos algo así como la quinta parte del grosor de un cabello humano húmedo.

Pero ¿qué pasaría en el espacio? Allí, sin la compensación de ninguna otra fuerza en sentido contrario, cualquier impulso en una dirección, por pequeño que sea, se mantiene constante. Un astronauta que eyaculara en ausencia total de gravedad empezaría a desplazarse hacia atrás cubriendo un metro cada tres horas. Dentro de una nave de ocho metros, podría desplazarse a base de eyaculaciones entre una y otra pared si tuviera un orgasmo cada 24 horas.