¿Por qué las jirafas tienen la lengua más rara de la sabana?

No es el color lo único especial de la lengua de las jirafas. Su tamaño también es reseñable.

La lengua de las jirafas puede llegar a medir hasta 50 centímetros. Además su saliva es antiséptica
La lengua de las jirafas puede llegar a medir hasta 50 centímetros. Además su saliva es antiséptica

Suelen ser unos de los animales más admirados en los zoológicos. Los niños vuelan al recinto donde descansan esos artiodáctilos de largo cuello y piel de cojín de casa de la abuela. Y causa admiración su galopar desgarbado, su flexibilidad cervical, su testa decorada como si la hubiera pintado un marciano con sus antenas incluidas. Todo precioso hasta que abren la boca y muestran una lengua larga, gorda, espesa y... negra. O más bien morada.

No es el color lo único especial de la lengua de las jirafas. Su tamaño también es reseñable. La longitud de su órgano lamedor y masticador puede llegar a los 50 centímetros y es que ha de poner en contacto el alimento con un estómago que yace dos metros debajo de la boca, como poco.

La «húmeda» de las jirafas es un prodigio de diseño evolutivo. Su forma, su textura y su longitud son ideales para cumplir el objetivo que le ha encomendado la naturaleza: lamer las hojas de las acacias en busca de alimento. Estas hojas están protegidas por defensas en forma de espinas muy punzantes. La gran longitud de la lengua del animal le permite llegar a las últimas hojas verdes y frescas (que suelen estar en las zonas más altas e inaccesibles del árbol) sorteando las espinas.

Pero parece evidente que tal empeño no puede tener éxito el cien por cien de las ocasiones. Siempre se producen accidentes, errores de cálculo, imprevistos... que conducen a la temida punción. Para esos casos, la lengua también tiene un plan B: una piel dura y ancha recubierta de grandes cantidades de saliva antiséptica. Si se produce una herida, la lengua trata de autorrepararse.

Pero, ¿qué decir de su color? ¿No es realmente extraño? Para esto la ciencia también ha encontrado respuesta. Las jirafas se alimentan de pequeñas porciones de nutrientes a través de las pequeñas hojas de acacia. Chupito a chupito tienen que obtener calorías suficientes para nutrir su gigantesco cuerpo. Eso las obliga a pasar al menos 12 horas al día simplemente comiendo. ¿Imaginan 12 horas con la lengua fuera de la boca, al sol de la sabana, de los pastizales o de los bosques abiertos donde viven? La radiación ultravioleta recibida en una jornada es suficiente para acabar con cualquier tejido blando que se le ponga en medio. El color oscuro, producido por las grandes dosis de melanina en la piel, es la mejor salvaguarda contra este posible daño.