Elio Berhanyer: «Mi marca volverá el próximo año con un diseñador joven»

El icónico modisto, que ha sido propuesto por sus compañeros para el Premio Princesa de Asturias, asegura que no se ha retirado y que quiere que su relevo venga de su ciudad natal, Córdoba. Además, le darán la Medalla de la Comunidad de Madrid, uno más de sus tantos reconocimientos. Sin embargo, afirma que «lo más importante es estar en el Museo del Traje»

El icónico modisto, que ha sido propuesto por sus compañeros para el Premio Princesa de Asturias, asegura que no se ha retirado y que quiere que su relevo venga de su ciudad natal, Córdoba.

Elio no tiene ni calle ni plaza en su ciudad natal, Córdoba, pero sí la medalla de las Bellas Artes, el Premio Nacional de Diseño y la Medalla de oro de Andalucía. Y el próximo 4 de mayo sabremos si le han concedido también el Princesa de Asturias de las Artes. Si eso ocurriera, habría sido por petición popular de sus compañeros de profesión y porque después de haber premiado a 17 músicos, cuatro escultores, cuatro pintores, seis directores de cine, siete arquitectos, dos actores, una bailarina y un fotógrafo, ya va siendo hora de que honren a un modisto. Si el jurado, que se reunirá los días 3 y 4 de mayo, considera que la moda entra en el apartado «otras manifestaciones artísticas» es previsible que la candidatura de Elio Berhanyer sea tenida en cuenta entre las 288 de 57 países que se han presentado a los ocho premios que se conceden y que se entregan en la segunda quincena del mes de octubre.

Con los 88 años que lleva a sus espaldas Elio Berenguer Úbeda, Berhanyer para la mayoría, es un hombre humilde, incluso cuando sueña: «Uno es lo que la gente quiere que uno sea. Uno no es nada, a uno lo hacen los demás y las opiniones de los demás. Uno existe por boca de los demás. Yo no soy nadie. Soy lo que los demás deciden que soy. Si me dieran ese premio, no sería por los Reyes, ni por la Infanta, sería porque el público lo ha pedido. Hay un jurado y el Rey no sabe a quién se va a premiar, ellos tienen que apechugar con el premiado que el jurado diga», afirma.

–¿Le emociona que sean sus compañeros los que piden el Princesa de Asturias de las Artes para usted?

–Me parece maravilloso que haya personas hermosas que quieren que se premie a alguien, pero más que emocionarme, me preocupa. Si me lo dieran seguro que habrá gente allí que hace un bien a la humanidad, como curar el cáncer, pero lo mío ha sido un bien relativo: he puesto hermosas a las mujeres. Aunque es verdad que se ha premiado a un señor que maneja muy bien la raqueta y a otro de las carreras de coches que tampoco han hecho un bien a la humanidad. Hay una mezcla en esos premios.

–¿Por qué se lo merecería?

–Dios mío, eso no lo puedo decir yo. Igual me proponen porque he sido famoso en mi trabajo. Yo no puedo decir que me merezco un premio. Siempre que me los dan lo agradezco muchísimo, pero eso lo deciden los demás, no yo. Uno no puede reconocer su valor, eso tienen que hacerlo los demás. En definitiva, lo que yo he hecho han sido cosas para los demás y me ha gustado que las mujeres se hayan sentido hermosas. No sé si me lo darán o no, pero lo que tiene mérito es ese movimiento de mis compañeros pidiendo esa distinción para mí. Siempre digo que los premios hay que dárselos a la gente que empieza, pero no es así. Cuando los recibes lo agradeces mucho, aunque no cambian tu vida.

–¿Hay mejor reconocimiento que un Premio Princesa de Asturias?

–Lo más cerca de la inmortalidad es estar en un museo. El Princesa de Asturias es como otro premio, que tiene un momento caliente, cuando te lo dan, pero que después pasa un poco a la Historia, pero un museo permanece. Los premios se agradecen, pero lo más importante de mi vida es estar en el Museo del Traje de Madrid, que es uno de los mejores del mundo. Estar allí sirve para que las generaciones futuras sepan lo que otros hicieron antes que ellos. Dentro de cien años el museo seguirá abierto y se verá mi obra. Y el mejor premio es que la gente me quiera. Prefiero que me quieran a que me admiren y no siento que nadie me haya odiado.

–¿Quién le gustaría que le diese el premio?

–La princesa de Asturias porque yo soy el pasado y me gustaría que, si me lo dan, lo hiciera el futuro. Además, estoy seguro de que este año la niña estará allí, estará presente en sus premios.

–¿Le asusta la posibilidad de que se lo otorguen?

–Nunca he trabajado para que me den un premio, siempre he dado mi trabajo a los demás. Nadie trabaja para sí mismo. Luego, tienes que cobrar para seguir avanzando, no hay más remedio.

–¿Usted no ha dado ningún pelotazo?

–Creo que los que se enriquecen son los que roban.

–Por cierto, ¿era fácil vestir a la Reina Sofía?

–Ha sido una Reina extraordinaria y muy sencilla. Lo único que le costaba más eran los sombreros, que no le gustaban. Ella elegía cosas muy sencillas, siempre venía con su hijo, nunca con las Infantas. El niño, que tendría unos cinco años cuando ella venía a casa a probarse, era muy tranquilo, hablaba poco, se sentaba y ahí se quedaba quieto mientras ella se probaba la ropa. Felipe es el gran amor de su madre, creo que era su favorito. Ese ha sido uno de mis honores, haber vestido a la Reina Sofía.

–¿Es usted un diseñador emérito?

–Yo no he abdicado. Elio Berhanyer volverá a abrir el próximo año, pero con un diseñador nuevo y joven, bajo mi supervisión. Ahora hay un chico de un pueblo de Córdoba que ha desfilado en Nueva York que me gusta, se llama Palomo Spain, pero aún no he decidido quién diseñará mi marca, aunque me gustaría que fuera cordobés.

–¿Prepara ya una colección inspirada en princesas?

–No para princesas, pero diseñar es un vicio que tengo. Al acostarme me pongo a diseñar trajes mentalmente. Y, desde luego, cuando vuelva a la moda con un diseñador joven introduciré el sombrero.

–Y si hablamos de los estilismos de los jóvenes de la política, ¿qué le parece el estilo de Podemos?

–Pero si eso no tiene moda, si van a ver al Rey en mangas de camisa y a los premios Goya con esmoquin. Ya me contarás qué moda es ésa. Se visten horribles, el de la coleta se viste fatal.

CLAVES DE ESTILO

UNIFORMES DE IBERIA

El modisto hizo una de sus obras maestras con los uniformes de la aerolínea que diseñó durante más de una década (1972-1989). La compañía ya no buscaba un uniforme revolucionario y vanguardista, sino algo más tradicional. Berhanyer creó uno de líneas sobrias, volúmenes futuristas y detalles de color en el fular estampado y en algunos complementos que muchas azafatas usaban como ropa de diario.

ATEMPORAL

El diseñador coetáneo de Balenciaga, Pertegaz y Pedro Rodríguez blindó la sencillez de sus colecciones contra el paso del tiempo y de las modas. Aunque sus colecciones han sido muy coloristas, siempre han predominado el blanco y el negro, los colores de su tierra, Andalucía. El blanco de la cal y el negro del luto. Vistió entre otras a la Reina Sofía y a actrices como Ava Gardner y Cyd Charisse.

PRESTIGIO INTERNACIONAL

Características del estilo Berhanyer son las líneas geométricas, los colores lisos y vivos, los cinturones anchos y los sombreros abombados tipo casco. Autor de más de cien colecciones y 22.000 trajes, llegó a ser a finales de los 60 uno de los diseñadores más cotizados a nivel mundial.